Por. Antonio H. Mandujano
TAMAULIPAS.- La crisis que atraviesa el campo del norte de Tamaulipas no solo amenaza con dejar miles de hectáreas sin sembrar este 2026, sino que podría detonar una nueva ola de migración hacia Estados Unidos, advirtió Juan Manuel Salinas Sánchez, gerente de la Unión Agrícola Regional del Norte de Tamaulipas (UARNT).
El dirigente agrícola alertó que la combinación de sequía prolongada, bajos precios de los granos y la falta de créditos accesibles ha colocado a los productores en una situación límite, con impactos directos en el empleo rural y en la economía regional.
Por tsnto, los productores afectados, estarían yéndose al país vecino que en medio de una crisis política-migratoria les generaría más problemas que soluciones, aun así, es el panorama que se avisora para este año en curso.
“Esta situación va a hacer que personas se trasladen o emigren hacia Estados Unidos en busca de trabajo”,.
Salinas Sánchez explicó que el ciclo agrícola 2026 inició con un severo retraso en las siembras, particularmente en el cultivo de sorgo, el de mayor presencia en el norte del estado.
A pesar de que el programa oficial contempla más de 684 mil hectáreas, al corte del 27 de enero apenas se reportaban 67 mil 262 hectáreas sembradas, debido a que desde hace más de cuatro meses no se registran lluvias significativas.
“No hay manera de sembrar; la sequía nos ha pegado muy fuerte y ha detenido completamente la actividad agrícola”, subrayó, al señalar que, aun cuando algunos productores se arriesgan a sembrar con la esperanza de buenas lluvias, la meta establecida para este ciclo difícilmente se alcanzará.
El desánimo, dijo, es generalizado entre los agricultores, no solo por las condiciones climáticas, sino por la falta de respaldo financiero.
“No contamos con créditos agrícolas; tenemos que recurrir a parafinancieras con intereses muy altos, lo que hace inviable seguir produciendo”, expuso.
El dirigente recordó que existen casi 80 mil hectáreas que ni siquiera pudieron prepararse para la siembra en los principales distritos agrícolas del norte de Tamaulipas, lo que se traduce en menos trabajo en el campo y menos ingresos para miles de familias que dependen directa o indirectamente de la agricultura.
Advirtió que el impacto económico será profundo, ya que la actividad agrícola es el principal motor económico de la región.
Cada hectárea sembrada genera inversión en insumos, combustibles, refacciones y servicios, además de empleo en centros de acopio, transporte y cosecha.
“Al dejar de trabajarse la tierra y no levantarse cosechas, se frena toda esa cadena económica”, señaló.
Ante este panorama, Salinas Sánchez sostuvo que la migración se convierte en una de las pocas opciones para quienes se quedan sin alternativas laborales.
“Es la opción que se tiene cuando no hay trabajo en el campo”, afirmó.
Finalmente, lamentó la falta de respuestas concretas por parte de las autoridades, pese a los diálogos que se mantienen a nivel nacional, aun así, reiteró que los productores mantienen la esperanza de seguir trabajando la tierra.
“Los agricultores queremos seguir produciendo alimentos para el país, pero necesitamos condiciones mínimas para hacerlo”.




