POR JORGE ZAMORA
EXPRESO-LA RAZÓN
CIUDAD VICTORIA, TAM.- Y sucedió de nuevo. Por enésima ocasión, una patrulla de la Guardia Estatal detuvo al Caminante cuando regresaba de comprar gorditas y flautas.
Cómo esto ya se está haciendo costumbre, los uniformados insistieron en hacer una “inspección preventiva” hacia su persona y sus pertenencias.
Obviamente no dió su consentimiento a esta acción ilegal tantas veces analizada bajo la redacción del artículo 16 constitucional, pero en esta ocasión los agentes empezaron a recitar supuestos artículos del reglamento de tránsito y exigían que se les mostrara licencia de conducir, tarjeta de circulación, prueba de seguro y hasta factura de su motocicleta.
– Oiga oficial, pero usted ni siquiera es agente de tránsito – le comentó el Caminante. – ¿A poco no sabes? ¡Desde hace dos años también somos de vialidad y tenemos atribuciones de tránsito! – respondió el uniformado.
Fue entonces que, el ‘pata de perro’ como ciudadano bien informado sobre sus derechos les explicó que la Guardia Estatal y la Guardia de Tránsito Estatal, aunque ambas pertenecen a la Secretaría de Seguridad Pública tienen diferentes funciones.
La Guardia Estatal se dedica principalmente a cuidar a la gente en su vida diaria: prevenir delitos, atender emergencias, hacer patrullajes para evitar problemas y responder rápido cuando hay situaciones de riesgo.
Por otro lado, la Guardia de Tránsito Estatal se enfoca solo en las carreteras y caminos que son responsabilidad del gobierno estatal. Estos agentes vigilan el tráfico, controlan que los conductores respeten las reglas, ponen multas cuando alguien comete infracciones, atienden choques en esas vías y promueven que la gente maneje con más cuidado y responsabilidad. Su principal objetivo es bajar el número de accidentes en los tramos carreteros del estado.
En las ciudades, esta tarea la hacen los tránsitos municipales, pero en las carreteras estatales actúa la Guardia de Tránsito Estatal. Por tanto, los “estatales” no tienen permiso para poner multas de tránsito de manera normal.
Esa tarea solo la pueden hacer los agentes de la Dirección de Tránsito Estatal, que son los únicos autorizados para sancionar infracciones como no usar cinturón, pasarse el alto o exceder velocidad. Si un Guardia Estatal te detiene solo por una falta de tráfico sencilla, sin que haya un delito de por medio, podría estar cometiendo una irregularidad, abuso de autoridad y usurpación de funciones.
Hay excepciones: si mientras manejas cometes un delito evidente (por ejemplo, llevas un arma ilegal o conduces un auto robado), el Guardia Estatal sí puede detenerte, pero la detención sería por ese delito, no por la infracción de tránsito.
Es fácil distinguir a los agentes de Tránsito Estatal de los Guardias Estatales comunes por su uniforme y equipo. Los de Tránsito usan camisa blanca táctica con franjas reflectantes naranja y gris/plata en los brazos, pantalón oscuro, calzado negro con línea naranja y la estrella de la corporación, además de una gorra (kepi) con detalles plateados y anaranjados.
En cambio, los Guardias Estatales normales visten tonos oscuros o azul marino. Todos los agentes deben llevar un gafete visible con su nombre completo, cargo, foto reciente, escudos del Gobierno de Tamaulipas y de la Secretaría de Seguridad Pública, y número de empleado. Las patrullas de Tránsito Estatal portan letras que dicen claramente “Tránsito Estatal”.
Si un Guardia Estatal usurpa funciones que solo corresponden a Tránsito enfrenta sanciones administrativas: Puede recibir una amonestación, suspensión sin sueldo de 3 días a 1 año, destitución del cargo si es grave o repetido, o inhabilitación para trabajar en el gobierno por cierto tiempo.
Además, se abre una investigación interna. También habría sanciones penales: Según el Artículo 261 del Código Penal estatal, la usurpación de funciones públicas se castiga con prisión de 1 a 6 años y multa de 100 a 300 días.
Si un Guardia Estatal te detiene por cuestiones de tránsito puedes reportar el abuso o anular la multa de estas formas: Llama a Asuntos Internos de la Secretaría de Seguridad Pública de Tamaulipas al 834 318 6200 y pide el área correspondiente para denunciar al agente. Si sospechas extorsión o abuso intencional, presenta denuncia en la Contraloría del Estado al 800 33 373683 o por su portal. Si te intimidaron o violaron tus derechos, acude a la Comisión de Derechos Humanos en Ciudad Victoria, Calle Matamoros #134, Col. Centro. No tenga miedo de hacer valer sus derechos.
Demasiada pata de perro por esta semana.




