11 febrero, 2026

11 febrero, 2026

Mide gobierno transparencias, finanzas, economía y desarrollo energético

Gobierno de Tamaulipas enfoca su segunda mitad de sexenio en anticorrupción, orden financiero, crecimiento económico y proyectos energéticos para atraer inversión y reforzar confianza.

Ya en la segunda mitad del sexenio de Américo Villarreal Anaya, el gobierno de Tamaulipas concentra su narrativa en cuatro ejes, anticorrupción, finanzas públicas, economía real y plataforma energética, un paquete de cifras que busca ordenar el pasado, estabilizar el presente y vender un futuro confiable ante inversionistas, federación y banca de desarrollo.

El eje anticorrupción se sostiene en un dato político de alto impacto, Tamaulipas reportó cero montos observados en entregas de la Cuenta Pública 2023 y apenas 0.03 por ciento en revisiones posteriores, ubicándose en los primeros lugares nacionales, un contraste con ejercicios previos marcados por observaciones millonarias.

La narrativa oficial insiste en que la tendencia descendente de observaciones responde a controles internos, auditoría preventiva y disciplina administrativa, un mensaje dirigido a recomponer credibilidad institucional frente a calificadoras, bancos y fondos, donde la percepción de riesgo pesa tanto como los balances contables.

En finanzas públicas, el gobierno reconoce haber recibido una deuda cercana a 15 mil 924 millones de pesos, con pagos al capital por 819 millones para cerrar 2025 con un saldo de 15 mil 105 millones, una reducción acotada que se presenta como señal de contención y manejo responsable del pasivo heredado.

El refinanciamiento se coloca como emblema técnico del nuevo orden financiero, Tamaulipas presume la sobretasa promedio más baja del país, 0.40 por ciento, por debajo de entidades como Nuevo León o Coahuila, un dato que reduce el costo del dinero y mejora la posición del estado ante acreedores.

El discurso financiero se refuerza con la mejora en calificaciones crediticias de agencias como HR Ratings, Moody’s, PCR Verum y Fitch Ratings, un movimiento que no implica bonanza automática, pero sí menor percepción de riesgo para estructurar deuda, proyectos mixtos y esquemas de inversión pública.

En el frente económico, Tamaulipas reporta un PIB 2024 de 764 mil 736 millones de pesos a precios constantes, con crecimiento anual de 2.5 por ciento, colocándose como segunda economía de la frontera norte y duodécima del país, con una estructura donde servicios, manufactura y comercio sostienen el valor agregado.

El ITAEE ubica al estado entre los primeros lugares por variación anual en 2025, mientras el comercio exterior confirma el peso de la frontera, primer lugar nacional en flujo carretero a Estados Unidos, primero en ferroviario y tercero en vía marítima, con Nuevo Laredo, Reynosa, Matamoros y Altamira como nodos clave.

En exportaciones, Tamaulipas se mantiene como sexto estado exportador del país, con más de 27 mil 800 millones de dólares, impulsado por la industria química, equipo eléctrico, electrónicos y maquinaria, sectores que alimentan el discurso de nearshoring con anclaje real en la frontera norte.

El salario formal también entra en la narrativa de recuperación, Tamaulipas registra el mayor crecimiento real del salario diario asociado al IMSS en 2025, 5.24 por ciento, por encima del promedio nacional, un dato que sostiene el discurso de bienestar laboral en el empleo formal.

El bloque energético es el más ambicioso del paquete, Tamaulipas se coloca como segundo lugar nacional en capacidad instalada con 8 mil 569 megawatts y segundo en capacidad eólica con mil 722 megawatts, con parques en operación, ciclos combinados, nodos de gas y terminales portuarias.

El proyecto Trión, en aguas ultraprofundas del Golfo de México, concentra cuatro por ciento de las reservas probadas del país y una inversión proyectada de 10 mil 400 millones de dólares entre 2025 y 2052, con arranque de operaciones en 2026, pieza central del discurso energético estatal.

En tierra avanzan proyectos de generación eléctrica en Altamira y Mier, gasoductos para el centro del estado, plantas de etanol, pirólisis de residuos, granjas fotovoltaicas en Tula y programas de electrificación rural, un portafolio que mezcla gran escala industrial con impacto social.

El mensaje de fondo no es técnico sino político, en la segunda mitad del sexenio Tamaulipas intenta venderse como territorio confiable tras años de descrédito institucional, con cifras que buscan blindar la narrativa de orden, control y oportunidad en una entidad donde frontera, logística y energía definen la disputa por el futuro.

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