Siguen pasando las semanas y Correcaminos sigue sin carburar ni encontrar su mejor versión… ¿ya es tiempo? ¿cuánta paciencia más? Sí, es mucho mejor equipo que los pasados, ya no es goleado ni exhibido, pero ¿y qué?… por lo pronto el equipo seguirá en los últimos lugares, y eso no cambia.
Y ni hablemos del estilo de juego, porque lejos quedó aquel equipo que prometieron que iría al ataque, que atacaría de local y visitante. La ofensiva, que en su momento salvó a Tomás Sandoval y a Nahum Gómez, hoy prácticamente no existe.
Si algo hay que destacar es la parte defensiva; a pesar de errores puntuales de algunos jugadores, es lo más sólido que se ve, pero aquí se gana con goles, señores.
El cuerpo técnico no ha podido encontrar la fórmula para convencer. No han logrado un equipo ofensivo ni uno que transmita seguridad futbolística. La afición de Victoria no es tonta, son muchas décadas de futbol profesional y hoy no está contenta.
A mi parecer ha faltado capacidad para cambiar sobre la marcha; cuando el equipo es agobiado, no se ve claro qué hacer. Los ajustes casi siempre llegan hasta que ya se va perdiendo o después del empate, y ayer, afortunadamente para ellos, apareció Edson Reséndez, porque de no ser así habría sido un partido más con la misma tónica.
Ayer volvió a notarse algo que se ha repetido en el torneo: el equipo todavía no encuentra su forma. Inició con línea de cuatro con Walter Ortega, Piñuelas, Di Pippa y Catalán, pero conforme avanzó el partido el propio desarrollo lo obligó a modificar, incluso recorriendo a Galindo a la lateral. El problema no fue el movimiento en sí, sino que terminó siendo un ajuste más reactivo que planeado y el funcionamiento volvió a resentirse.
Galindo, al no ser contención natural, en varios recorridos se vio lento y eso obligó a Emanuel Torres a hacer un desgaste enorme para cubrir espacios. El mediocampo quedó partido por momentos y Torres terminó exhausto porque tenía que abarcar demasiado terreno. Adelante tampoco hubo claridad: la banda izquierda con Nahum fue la única que generó peligro real, insistiendo en el desborde y siendo justamente de ahí de donde nace su gol; por la derecha, con César Sosa, prácticamente no hubo profundidad.
Tomás Sandoval quedó aislado. Es un delantero que necesita recibir balones y nunca le llegaron; incluso tuvo que retrasarse demasiados metros para intentar entrar en contacto con la pelota. Al final la sensación es la misma: el equipo sigue sin definir si se siente más cómodo con línea de cuatro o de cinco. Más allá de que cada partido se plantea distinto, todos los equipos terminan encontrando una estructura base, y Correcaminos todavía no la tiene.
Y hablando también del juego ante los Potros, tampoco supieron manejar bien las piezas que convocaron, y eso abre también la conversación hacia los futbolistas que ni siquiera fueron tomados en cuenta para el partido.
¿Y los canteranos?
Ayer vimos a Daniel Cisneros prácticamente caminando después de los 80 minutos por el desgaste físico, también a César Sosa nublado y sin resto. Los cambios no hicieron diferencia y en la tribuna estaban Joaquín Estopier, Servando Aguilar, Marco López y Alán Aguilar, justamente jugadores de esas posiciones.
¿No confía en los jóvenes Gustavo Díaz? Se suponía que Gustavo sabía trabajar con cantera. Entonces, ¿para qué tener a Raymundo Rubio en la banca si no lo vas a usar? Para mí hoy está por debajo de Di Pippa, Piñuelas y hasta del propio Monárrez. Duván Mina da más pena que otra cosa; para ser extranjero debería marcar diferencia, ¿de verdad es más que Joaquín Estopier? Un jugador que en torneos pasados respondió en momentos complicados y fue de los más desequilibrantes de la liga.
Rafael Arce cuando ha entrado lo ha hecho bien y ayer prefirieron meter al colombiano que aportó poco.
La paciencia se acaba porque es un equipo gris: sin futbol vistoso, sin oportunidades para los jóvenes, sin resultados y sostenido solo por destellos individuales de algunos jugadores que no merecen ser metidos en el mismo saco, como Torres, Reséndez, Di Pippa, Moreno (cuando ha jugado) Sandoval y Nahum, entre algunos pocos más que sí han desquitado; pero fuera de ellos, hay muy poco.
Correcaminos entra ahora a una semana clave. Se viene el clásico tamaulipeco y el equipo está obligado a mostrar algo más que orden defensivo. Si no se consigue un resultado favorable, ya debería existir un ultimátum para el cuerpo técnico.
Sí, hubo un cambio radical de plantel y prácticamente se empezó desde cero, pero ya es tiempo suficiente para ver la mano del entrenador. No se ha visto un estilo claro, tampoco un futbol convincente ni un verdadero impulso a los jóvenes. La paciencia en una plaza como Victoria no es eterna, y hoy el equipo sigue sin dar señales de hacia dónde quiere ir bajo la dirección del uruguayo Gustavo Díaz.




