15 marzo, 2026

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La Tamaulipeca Judith Reyes

Por revoltosas y militar en organizaciones políticas de izquierda, la historia oficial de Tamaulipas excluye de sus páginas algunas mujeres de estas características. Declararse socialista a mediados del siglo pasado, representaba ser opositor del gobierno mexicano. En consecuencia las puertas institucionales se cerraban a aquellas mujeres que remaban contracorriente
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Por Francisco Ramos Aguirre
Expreso-La Razón

Tuve un sueño que pequé,/
de tanto soñar a solas,/
que sólo que el mar se seque
no me bañaré en sus olas.

Eduardo Alarcón Leal

Judith Reyes representa una vida dedicada a luchas populares en favor de la injusticia y desprotegidos. En el ámbito de sus actividades y condiciones políticas adversas, construyó desde la disidencia revolucionaria una personalidad propia. La mayor parte de su vida la dedicó a la música de protesta.

Judith Reyes Hernández La Tamaulipeca (Villa Cecilia, actual Ciudad Madero Tamaulipas 22 de marzo de 1924- México, D.F. 1988), fue hija de Pablo Reyes un campesino de Ocampo, Tamaulipas y Dolores Hernández de Río Verde, San Luis Potosí. A los catorce años tocaba una guitarra bajosexto de segunda mano y ofreció sus primeros recitales en carpas y auditorios del Gremio de Alijadores y Sindicato de Petroleros, donde su tío Jesús Hernández fundador del Partido Comunista Mexicano en Tampico dirigía la Sección Tres, bajo el lema Por una sociedad sin clases. La radiodifusora XEFW del puerto jaibo, fue escenario de su carrera artística donde cantó corridos, huapangos, boleros y rancheras.

La vida de Judith no fue fácil, desde niña lidió con las adversidades de la pobreza y adquirió enorme sensibilidad por los problemas sociales. Después de radicar en varias ciudades del país, parte de su familiase trasladó a la capital del país donde actuó de cancionera en diversos sitios. Tenía dieciséis años de edad y conoció al intérprete, artista de radio, compositor y pianista Eduardo Alarcón Leal de Tantoyuca, Veracruz y fundaron el Dueto Alarcón.

En 1943 contrajeron matrimonio en México y atraídos por la fiebre del dólar y la comunidad mexicana de braceros que añoraban su cultura, en los cuarenta visitaron California y Texas. En Los Ángeles se presentaban como el Dueto Alarcón Leal y La Tamaulipeca y grabaron en Peerlees canciones rancheros y corridos co Mariachi Guitrón entre ellas Aunque Pasen los Años, Ni Plata ni Cobre y Por eso Lloro.

Alarcón y La Tamaulipeca emigraron durante la Segunda Guerra Mundial; en los momentos que la industria del entretenimiento, radiofónica y disquera estaba en auge. Cubrieron un mercado de consumo dirigido a los miles de mirgantes mexicanos. En la compañía Discos América, grabaron los corridos y rancheras El Gallito del Norte y La Lucas, Cuándo Serás Mi Amor y Válgame Dios.

A su regreso, México vivía uno de sus más grandes esplendores de identidad nacionalista, impulsada por Manuel Ávila Camacho. La industria del cine, radiodifusión y canto vernáculo propiciaron el surgimiento de innumerables estrellas del espectáculo como Tata Nacho, quien se convirtió en su protector y guía.

A principios de los cincuenta, trató a Jorge Negrete quien grabó su composición Parranda Larga, probablemente inspirada en su marido. Esta pieza fue llevada al acetato por Las Hermanas Padilla, originarias de Michoacán. Lo mismo entabló amistad con Lucha Reyes, Cuco Sánchez, Tito Guízar, Pedro Infante, Luis Aguilar y otros .

La muerte de Jorge Negrete en 1953 y una enfermedad que la tuvo al borde de la muerte; cambiaron el rumbo de su carrera artística. A partir de ese momento, se consagró a cantar corridos y activismo social, afiliándose al Partido Comunista Mexicano. Abandonó a su marido y formó actuó en carpas que el norte de México. Viajó a Matamoros y Chihuahua, estableciéndose finalmente con sus hijos en Parral.
Los problemas campesinos de dicha entidad, le despertaron inquietudes políticas involucrándose en marchas, protestas, caravanas y huelgas de hambre relacionadas con la lucha agraria. Compuso algunos corridos sobre ese tema; se enfrentó a las autoridades y conoció principales líderes de izquierda y guerrilleros de aquella época. Por sus canciones fue perseguida y encarcelada en la penitenciaría del estado.

Su estancia en Parral, fue fructífera y de contacto y acción directo con gente humilde obreros, mineros, campesinos y amas de casa. Ella decía que había nacido dos veces la primera en Tamaulipas y segunda en Hidalgo del Parral. En menos de diez años, Judith se radicalizó ideológicamente. Las letras de sus corridos y canciones mencionan a los gobiernos autoritarios de aquella época, represión militar, revolución cubana, intervencionismo norteamericano, guerrilla y explotación de la clase proletaria.

Judith vivió los momentos del asalto al cuartel de Ciudad Madera en 1965 donde murieron el maestro Arturo Gámiz y el doctor Pablo Gómez. Tampoco le fueron ajenos los movimientos revolucionarios guerrilleros de Colombia, Nicaragua y otros países latinoamericanos. En 1968 participó en el movimiento estudiantil de México apoyando a los jóvenes mediante conciertos en explanadas, auditorios, escuelas, mercados y cualquier lugar público. Ella decía: “Es por mis canciones me vigilan, me persiguen y encarcelan. Estoy segura de que si pudieran prohibirme cantar, lo harían.”

En 1969, después de un secuestro por encapuchados pertenecientes a la Dirección Federal de Seguridad y una tremenda golpiza; decidió exiliarse en Inglaterra en espera de mejores tiempos. A partir de ese viaje las comunidades progresistas de Italia, Francia, Alemania, España, Austria, Holanda, Dinamarca, Chile, Perú y Venezuela, organizaron recitales, donde logró triunfar. La Tamaulipeca, dice Carlos Montemayor dejó de ser: “…la compositora y cantante con gran futuro comercial, para convertirse en Judith Reyes, la artista comprometida con las luchas sociales de México, América Latina y el mundo; luchas a las que cantó, acompañó y celebró.”

Judith Reyes, la activista forjadora de su propio destino; la artista que pudo convertirse en estrella del espectáculo junto a Lola Beltrán, María de Lourdes, Rosa de Castilla y Amalia Mendoza por mencionar algunas cancioneras representativas del género ranchero; jamás retornó a su natal TamaulipasAdemás, su permanente activismo político en Chihuahua y la capital del país, terminó alejándola de las brisas marinas del Golfo de México.

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