A partir del inició del año Guatemala, Guyana, Honduras y Jamaica han suspendido la operación de las brigadas médicas cubanas en sus países. No es coincidencia; es el resultado de una mayor presión de la administración del gobierno de Trump para aislar y bloquear los ingresos económicos de Cuba.
En Venezuela, tras décadas de bloqueo financiero, Estados Unidos pasó en 2025 al bloqueo naval de sus exportaciones de petróleo. La operación culminó en el ataque y secuestro del presidente de Venezuela el 3 de enero y el ascenso de la vicepresidenta Delcy Rodriguez y el dominio estadounidense del comercio exterior del país.
El exitoso bloqueo a Venezuela se convirtió de inmediato en una pesadilla para Cuba. A continuación Trump presionó a México, que también suspendió, a regañadientes la exportación de petróleo a Cuba y la cambió por el envío de ayuda humanitaria. Que también es fundamental pero no al mismo grado de importancia.
Sin petróleo y sus derivados, sin poder generar suficiente electricidad, la población enfrentó un grave deterioro en sus condiciones de vida: dificultades para encontrar alimentos y cocinarlos, transporte muy restringido, hospitales semicerrados, industrias, talleres y oficinas paralizados; centros educativos funcionando parcialmente, calles y barrios en total oscuridad, vuelos internacionales suspendidos y total ausencia de turismo.
Trump declaró el lunes pasado que tendrá el honor de tomar Cuba y hacer con ella lo que quiera, es una nación muy debilitada en este momento. En su discurso no se añaden las viejas justificaciones que anteriormente se acostumbraban, en su ecuación solo entra la relación de poder.
Tras tres meses prácticamente sin recibir petróleo la situación en Cuba se convirtió en un asunto de mera supervivencia. Ante tal situación el gobierno de Cuba anunció medidas de atracción y nuevas reglas flexibles para la operación de inversiones extranjeras en la isla.
Sin embargo el secretario de Estado norteamericano, hijo de padres cubanos, Marco Rubio, dijo que la economía de la isla no funciona y que las recientes reformas no son suficientes; lo que es necesario es el cambio de gobierno, nuevas personas.
Cabe suponer que piensa que es posible repetir lo hecho en Venezuela; nuevas personas al frente del gobierno con las que sea posible obtener lo que realmente desea el gobierno de Trump y que no ha dicho explícitamente. Cuba no tiene recursos naturales y minerales muy atractivos de los cuales apoderarse siguiendo la línea de la doctrina Monroe fortalecida.
Sin embargo, se podría pensar que en la mente de Trump, un magnate inmobiliario destacado en la posesión de hoteles y casinos, Cuba ofrece un sitio ideal para construir una nueva Riviera turística. Él y su familia han presentado planes similares para Gaza que se encuentra mucho más lejos y donde enfrentan la resistencia desesperada de la población palestina.
En Cuba sería mucho más fácil; tiene un clima cálido, extensas playas hermosas y cercanía con los Estados Unidos. Las características ideales para crear un paraíso turístico que competiría con éxito sobre Las Vegas o Cancún.
El ataque a las brigadas médicas cubanas debe verse como parte del ahorcamiento inflexible de la economía de Cuba. En algunos momentos ha habido entre 30 y 50 mil profesionales de la salud cubanos que han tenido presencia en unos 60 países. Es una importante fuente de ingresos para el gobierno cubano que en algunos años ha superado los ingresos por turismo, exportaciones de níquel y otros sectores tradicionales como el tabaco.
Las brigadas pueden ser vista como una especie de servicio médico internacional de administración que tiene también mucha importancia diplomática. Los médicos cubanos han destacado en la atención a desastres humanitario, epidemias y en llegar a las comunidades más pobres y vulnerables del planeta.
Cuba es una potencia médica con uno de los mayores niveles de formación médica por número de habitantes; es decir que es un servicio exportable que no restringe la atención interna. Pudiera decirse que para los países receptores el precio es aceptable pero hay motivos adicionales para tener este acuerdo con Cuba.
En el caso de México no existe suficiente formación médica en especialidades y el gobierno mexicano reporta miles de plazas sin ocupar en hospitales rurales. Simplemente no son atractivas para los médicos mexicanos. No obstante antes de emitir un juicio hay que señalar que la situación es más compleja de lo que parece.
¿Qué médico es mejor, el mexicano o el cubano? Depende de las circunstancias; su formación es diferente y adecuada para distintos medios.
La formación médica en Cuba tiene un fuerte enfoque en medicina preventiva y comunitaria, con entrenamiento en contención de epidemias y salud pública. Se orienta a tener un alto impacto social en un contexto de escasez de recursos. En el trato con pacientes individuales el médico cubano recurre en mayor medida a su formación clínica, al dialogo y al examen del paciente.
No hay en Cuba la misma facilidad que en México para ordenar análisis de sangre, de orina, radiografías y, en general acceso a tecnología médica avanzada. Un médico mexicano ha sido formado para trabajar en un medio urbano con un acceso relativamente fácil a las anteriores tecnologías. Por ello la respuesta un tanto esquemática es que un médico mexicano está mejor preparado hacer uso de tecnologías avanzadas.
Por otro lado un médico cubano se desenvuelve mejor en sitios que carecen o están limitados en el acceso a tecnología avanzada. Una implicación adicional es que el médico cubano recurre a recursos más modestos, menos caros, que el médico afortunado que puede con facilidad ordenar análisis y todo tipo de apoyos técnicos al diagnóstico. Puede decirse que las brigadas médicas cubanas son lo más adecuado que el gobierno de México puede ofrecer a buena parte de su población de menos recursos y mayor vulnerabilidad.
Habría que señalar que en las universidades de medicina de Cuba se han preparado decenas de miles de médicos extranjeros de decenas de países.
Cierto que el gobierno cubano retiene una alta proporción del pago por este servicio, como probablemente lo haría una empresa privada. No obstante, dados los bajos salarios y la estrechez en que viven los cubanos, trabajar en el extranjero es atractivo para el médico cuyo pago le permite vivir mejor que en Cuba mientras que su familia recibe un estipendio.
Así que puede decirse que con las brigadas médicas gana el gobierno de Cuba, ganan los médicos cubanos y gana la población más pobre y vulnerable de México para la que no existe en realidad una alternativa de atención viable.
Sería muy lamentable que el cerco norteamericano sobre Cuba, que bien podría llamarse estrangulamiento económico, y las presiones sobre México, conduzcan a la desaparición de los cerca de tres mil médicos que integran las brigadas médicas cubanas. Los mayores perdedores serían los mexicanos actualmente favorecidos por este esquema; y para ellos no hay alternativa viable en estos tiempos.




