22 marzo, 2026

22 marzo, 2026

Cuevas de Quintero y El Abra, vandalizadas

Décadas de grafiti, basura y abandono han deteriorado estos sitios naturales que resguardan vestigios antiguos, fósiles marinos y fauna única; advierten omisión y falta de estrategia para su conservación
Facebook
X
WhatsApp

HAROLD MEADE
EXPRESO LA RAZÓN

Lo que debería ser uno de los principales atractivos naturales de El Mante hoy se ha convertido en un espacio marcado por el deterioro.
Las cuevas del Abra y las grutas de Quintero presentan daños visibles tras décadas de abandono, grafiti y turismo sin control, pese a su alto valor ambiental, geológico y arqueológico.

El espeleólogo Jean Louis Lacaille Múzquiz fue contundente: son al menos 40 o 50 años de alteraciones constantes sin que exista una estrategia efectiva para su conservación.
Las paredes de estas cavernas, que tardaron miles de años en formarse, hoy están cubiertas de nombres, fechas y marcas de visitantes.

A esto se suma la afectación histórica por la explotación de fosfatos, que dejó huella en la estructura de las cuevas.
Pero el problema no terminó ahí, el flujo de visitantes sin regulación ha generado basura, vandalismo y deterioro progresivo.

“El turismo también se puede convertir en una amenaza”, advirtió el especialista.
El abandono resulta aún más grave si se considera que estos espacios contienen indicios de ocupación humana antigua y forman parte de una región vinculada a la cultura huasteca;
Además, en sus paredes existen fósiles marinos, como conchas y restos de organismos, evidencia de que la zona estuvo cubierta por el mar hace millones de años; Pese a ello, no cuentan con protección adecuada ni señalización que advierta su valor histórico y científico.

Las cuevas son refugio de murciélagos y diversas especies cavernícolas adaptadas a la vida subterránea, entre ellas destaca el murciélago coludo mexicano, considerado de importancia ecológica; Sin embargo, el ruido, la contaminación y la intervención humana están alterando su hábitat.
Denunció que unque se han realizado campañas de limpieza, estas han resultado insuficientes frente a un problema constante, pues no existe vigilancia permanente ni un modelo de manejo que regule el acceso o promueva el cuidado del sitio.

“No hay otras personas que vayan a cuidar estos sitios más que nosotros mismos”, advirtió Lacaille.
El especialista destaca que la solución pasa por un modelo de ecoturismo comunitario, donde la población local asuma el control y cuidado de estos espacios,
sin embargo, hasta ahora, los esfuerzos han sido aislados y sin continuidad.
Las cuevas del Abra y Quintero no solo están siendo dañadas: están siendo perdidas lentamente ante la indiferencia, pues lo que hoy se observa —grafiti, basura y deterioro— es el resultado de décadas sin control ni visión.

El riesgo es claro: si no se actúa ahora, uno de los patrimonios naturales más valiosos del sur de Tamaulipas podría desaparecer, no por causas naturales, sino por negligencia humana.

DESTACADAS