Por Óscar Figueroa
La Razón
Bajo la botarga del Doctor Simi está Álvaro Méndez Mar, un joven de 19 años con el sueño de ser médico.
El residente del fraccionamiento Jardines de Arboledas de Altamira divide sus horas entre los pasos de baile frente a la farmacia y su preparación para el examen de admisión a la carrera de medicina.
Para Álvaro, el empleo de ser botargas es motivo de satisfacción personal y la base de su sueño.
“Desde hace siete meses trabajo como botarga del doctor Simi y me siento muy orgulloso, no es un trabajo fácil, vienen las temporadas de calor y son muy fuertes”, relató el joven.
Su ingreso al trabajo en una farmacia fue rápido, lo hizo a través de la oficina del Servicio Nacional de Empleo en Altamira.
“No cualquiera se atreve a ser botarga del doctor Simi, soy orgulloso de ser una botarga. Me registré, fui a las instalaciones del empleo de Altamira y no tardaron dos días en llamarme, actualmente ese es mi trabajo”, explicó con entusiasmo.
El camino hacia la facultad de medicina no ha sido sencillo. Este 2026 representa su tercer intento tras quedar muy cerca de la meta en los años 2024 y 2025. Sin embargo, su convicción se mantiene intacta.
“Yo quiero estudiar medicina, también estoy en la farmacia, tengo contacto con los médicos de la fundación Best. Sigo persiguiendo mi sueño, que no desista, que con mucho esfuerzo lo puedo lograr. Sé que la tercera es la vencida y sé que se va lograr”.
Su motivación de convertirse en un doctor nace de la empatía hacia quienes menos tienen.
“Quiero estudiar medicina porque me gusta ayudar a la gente, sé lo complicado que resulta para la gente pagar una consulta y desde ahí decidí estudiar medicina. La gente piensa que el camino es fácil, pero realmente no lo es, es muy difícil, pero yo no me rindo”.
En los momentos de mayor presión, Álvaro encontró apoyo en la asociación civil “Trabajando con Fe”, ubicada en el sector de la Pedrera.
La presidenta de la agrupación, Irene Leal Martínez, conoció de cerca la angustia de Álvaro y decidió actuar para que el joven cubriera el costo de la ficha de inscripción.
“Cuando Álvaro me cuenta su historia, me dice que está muy estresado, a él ya lo conocía. Le dije que viniera un sábado porque hacemos una lotería con la gente y pedí el apoyo para que compraran un boleto, vendimos 100 boletos a 30 pesos y todos lo apoyaron”.
Gracias a la rifa de un «chocoflan», la asociación entregó tres mil pesos al aspirante.
“Para mí es un placer ayudar a una persona más, a un joven que están luchando por un sueño, normalmente no decimos que no y esperemos que el esfuerzo realizado le sirva y Álvaro suba ese peldaño”.
Como madre de familia y líder social, la ingeniera Irene destacó el valor del joven por la lucha que emprendido para estudiar medicina.
“Como madre de familia me siento muy orgulloso de este joven y me dio la confianza. En la asociación tenemos a varios doctores que nos están apoyando, cuando uno batalla, uno se vuelve más humanitario”.
Álvaro Méndez Mar continúa su labor de ser botarga, pero con la certeza de que es un paso para cumplir su sueño.




