29 marzo, 2026

29 marzo, 2026

Dragón amarillo golpea la citricultura en Tamaulipas; productores operan “raspados”

El líder citrícola afirmó que la afectación abarca casi toda la región de Hidalgo, Padilla, Güémez, Llera y Ciudad Victoria.
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Por Antonio H. Mandujano

TAMAULIPAS, MÉXICO.- La citricultura tamaulipeca enfrenta uno de sus momentos más complejos: la presencia generalizada del Dragón Amarillo (enfermedad que merma la productividad y la vida de los árboles) ya se extiende por todos los municipios productores del centro del estado, advirtió Miguel Ángel Huerta Lara, presidente de la Unión de Ejidos Citricultores “Emiliano Zapata”.

El líder citrícola señaló que la afectación no es focalizada, sino prácticamente total en la región que integran Hidalgo, Padilla, Güémez, Llera y Ciudad Victoria.

“Ya donde quiera hay presencia” expuso de manera preocupada el líder citrícola.

“Tenemos presencia en toda la zona citrícola; algunas huertas con menor impacto y otras más afectadas, pero el problema ya está en todos lados”, expuso.

Actualmente, los productores atraviesan la etapa de floración rumbo al nuevo ciclo, mientras de manera paralela avanza la cosecha de naranja Valencia.

Sin embargo, el panorama productivo sigue condicionado por los estragos acumulados de la sequía en años anteriores, a lo que ahora se suma el avance del padecimiento.

Aunque Huerta Lara reconoció que este año hay una ligera mejoría en la producción gracias a la disponibilidad de agua, advirtió que el sector continúa “golpeado”, con costos de operación elevados y precios de mercado que no siempre favorecen al productor.

Pero el impacto del Dragón Amarillo, explicó, no solo reduce rendimientos, sino que obliga a incrementar la inversión en nutrición y manejo fitosanitario.

Mantener los árboles en condiciones productivas implica aplicar fertilizantes al suelo, productos foliares y microelementos, lo que encarece considerablemente los costos.

“Para tener un árbol bien alimentado hay que invertirle más, y los insumos están caros; eso nos complica más la situación”, señaló.

En ese contexto, los citricultores operan con márgenes limitados, enfrentando un escenario donde la rentabilidad depende tanto del comportamiento del clima (con la esperanza puesta en las lluvias) como de la capacidad de sostener el manejo técnico ante una enfermedad que ya es endémica en la región.

La próxima temporada citrícola arrancará entre octubre y noviembre para la naranja, mientras que el limón comenzará a fluir desde agosto y septiembre.

No obstante, el desafío sanitario marcará el ritmo de la producción en los meses por venir.

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