8 abril, 2026

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Del campo al plato: rastro TIF reactiva la economía ganadera

El rastro TIF no solo cumple una función sanitaria, sino que también se posiciona como un motor para la economía ganadera local, al conectar producción, calidad y consumo en un mismo circuito
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Por Raúl López García
Expreso-La Razón

CIUDAD VICTORIA, TAM.- El rastro Tipo Inspección Federal (TIF) de la Facultad de Medicina Veterinaria se consolida como un eje clave en la producción de carne segura en Ciudad Victoria, con un modelo que combina estrictos controles sanitarios y un creciente dinamismo en la actividad ganadera regional.

El director del plantel, José Octavio Merino Charras, señalo que cada semana, entre 80 y 100 bovinos son procesados en estas instalaciones, bajo protocolos que buscan garantizar que la carne que llega al consumidor esté libre de riesgos para la salud. El proceso inicia desde el ingreso del ganado, donde los introductores deben cumplir con una verificación documental obligatoria.

Una vez superado este filtro, los animales son sometidos a revisiones físicas para comprobar su estado de salud, identificación y condiciones de traslado. Aquellos que cumplen con los requisitos permanecen en corrales de espera antes de pasar al sacrificio.

Durante esta fase, médicos veterinarios supervisan cada procedimiento para asegurar condiciones de inocuidad. De forma paralela, se realiza una inspección minuciosa de órganos y tejidos para descartar enfermedades.

Entre los principales riesgos sanitarios se encuentran la tuberculosis y la brucelosis, padecimientos que pueden transmitirse a humanos. Sin embargo, hasta ahora no ha sido necesario decomisar animales, lo que refleja el buen estatus sanitario del ganado en Tamaulipas.

Este modelo de control ha generado confianza entre los productores. Actualmente, cerca de 50 ganaderos utilizan el rastro, provenientes de municipios como Güémez, Jaumave y Villa de Casas.

El incremento en la demanda se ha registrado desde mediados del año pasado, impulsado por una mayor cultura en el cumplimiento de normas sanitarias y por la necesidad de garantizar productos de calidad.

La mayor parte de la carne procesada se destina al consumo local en Ciudad Victoria, fortaleciendo el abasto interno y reduciendo la dependencia de otros mercados.
Además, el rastro cuenta con una sala de deshueso certificada que permite mejorar la presentación del producto y ampliar su valor comercial.

Algunos productores optan por retirar sus canales para comercializarlas directamente, lo que genera una derrama económica adicional en la región.
Con este esquema, el rastro TIF no solo cumple una función sanitaria, sino que también se posiciona como un motor para la economía ganadera local, al conectar producción, calidad y consumo en un mismo circuito.

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