9 abril, 2026

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Va Pemex por gas en profundidades

El gobierno federal presentó un plan para multiplicar casi cuatro veces la producción nacional de gas natural en diez años. Tamaulipas concentra más de 87 billones de pies cúbicos
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Staff
Expreso-La Razón

El director general de Petróleos Mexicanos (Pemex), Víctor Rodríguez Padilla, anunció que la empresa paraestatal planea explotar yacimientos de gas natural no convencional mediante fracturación hidráulica —técnica conocida como fracking— en diversas cuencas del norte y noreste del país, entre ellas la Cuenca de Burgos y la región Tampico-Misantla, ambas con presencia en el estado de Tamaulipas.

El anuncio fue realizado durante una presentación pública en la que el funcionario expuso la estrategia de Pemex para alcanzar la autosuficiencia energética en materia de gas natural en un horizonte de diez años.

De acuerdo con los datos presentados por Rodríguez Padilla, la Cuenca de Burgos —que atraviesa porciones significativas del noreste de Tamaulipas, así como partes de Nuevo León y Coahuila— concentra un recurso prospectivo de 53.8 billones de pies cúbicos de gas no convencional, además de 13.2 billones de pies cúbicos de gas convencional.

Por su parte, la región Tampico-Misantla, que abarca la franja costera del sur de Tamaulipas y porciones de Veracruz e Hidalgo, registra 20.6 billones de pies cúbicos de gas no convencional y 4.7 billones de gas convencional.

A nivel nacional, México dispone de un potencial prospectivo total de 141.4 billones de pies cúbicos de gas no convencional y 83.1 billones de gas convencional, de acuerdo con las estimaciones presentadas por la dirección de Pemex. El director precisó que el gas no convencional se encuentra atrapado en formaciones de roca dura, como lutitas (cono- cidas en inglés como shale) y arenas compactas, lo que requiere técnicas de extracción distintas a las empleadas en yacimientos tradicionales.

La producción actual de gas natural de Pemex es de 2,300 millones de pies cúbicos diarios, cifra que la paraestatal busca elevar a 8,600 millones de pies cúbicos diarios en un plazo de diez años. El consu-mo nacional actual es de aproximadamente 9,000 millones de pies cúbicos diarios, lo que significa que, de cumplirse la meta, México estaría en condiciones de cubrir la casi totalidad de su demanda interna con producción propia.

El director de Pemex distinguió entre dos tipos de yacimientos. El gas convencional, asociado al petróleo o de tipo seco, se localiza principal- mente en el sur del país y en el Golfo de México. El gas no convencional —objeto central del plan anunciado— se distribuye hacia el norte, en las cuencas de Sabinas, Burros-Picacho, Tampico- Misantla y Burgos, estas últimas con presencia en Tamaulipas.

Rodríguez Padilla anunció la integración de un comité de científicos y especialistas en manejo de agua, geología y explotación sustentable de recursos energéticos, cuya función será analizar las técnicas propuestas y emitir recomendaciones en un plazo aproximado de dos meses. La decisión definitiva sobre el inicio de operaciones de fracking en la Cuenca de Burgos y otras regiones del país que- dará supeditada a los resultados de ese dictamen.

TAMPICO-MISANTLA: DE LA FAJA DE ORO AL “GIGANTE DIFÍCIL”

Debajo de los municipios del noreste tamaulipeco y de la franja costera que bordea el sur del estado, descansa una de las mayores concentraciones de gas natural no convencional del país.

La Cuenca de Burgos y la región Tampico- Misantla suman, de acuerdo con datos presenta- dos por el director general de Petróleos Mexicanos (Pemex), Víctor Rodríguez Padilla, más de 87 billones de pies cúbicos de ese recurso.
La provincia Tampico-Misantla abarca partes de Tamaulipas, Veracruz, San Luis Potosí, Hidalgo y Puebla.

Es, posiblemente, el escenario más vibran- te de la historia petrolera mexicana. Aunque las llamadas “chapopoteras” —afloramientos naturales de petróleo— eran conocidas desde la época pre- hispánica, la era industrial comenzó formalmente a finales del siglo XIX. En 1884 se realizaron los primeros intentos de perforación en las costas de Veracruz; en 1901, la Mexican Petroleum Company de Edward L. Doheny perforó en el campo de Ébano, San Luis Potosí, y para 1904 el pozo La Pez- 1 comenzó a producir. Había nacido la industria comercial de la región.

La primera y más explosiva etapa de producción llegó entre 1910 y 1921. En 1908, el pozo San Diego de la Mar, en el campo Dos Bocas, reveló el poten- cial descomunal de la zona, aunque terminó en un incendio que duró meses. En 1910 se descubrió el pozo Casiano No. 7 y, seis años después, el legendario Cerro Azul No. 4, que llegó a producir más de 260,000 barriles diarios —una cifra extraordinaria incluso para los estándares actuales—. Se identificó entonces la Faja de Oro: una alineación de campos sobre un antiguo arrecife coralino sepultado que se extiende desde el sur de Tampico hasta el norte de Tuxpan. Gracias a esa franja, México se convirtió en el segundo productor mundial de petróleo durante los años de la Revolución.

Tras una explotación intensiva y la entrada de agua a los pozos de la Faja de Oro, la producción declinó. La Expropiación Petrolera de 1938 centra- lizó las operaciones en Pemex. Para la década de los ochenta, la cuenca fue prácticamente relegada tras los grandes descubrimientos en la Cuenca del Sureste, donde la extracción resultaba más rentable para una empresa nacional con recursos limitados.

LA CUENCA DE BURGOS: GAS ESTRATÉGICO, DESAPROVECHADO
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A diferencia de Tampico-Misantla, cuya historia está marcada por el petróleo, la Cuenca de Burgos es fundamentalmente una reserva de gas natural.

Se trata de la principal y más importante reserva de gas natural no asociado de México —es decir, gas que se produce sin estar acompañado de petróleo—. Con una extensión de aproximadamente 51,000 kilómetros cuadrados, su epicentro se ubica en el municipio de Burgos, Tamaulipas, aunque abarca porciones de Nuevo León y Coahuila y se extiende hasta la plataforma continental del Golfo de México.

La producción de gas en la cuenca comenzó en 1945 con el pozo denominado Misión Uno. Para 2016, la región representaba el 15 por ciento de la producción total de gas natural en México. Sin embargo, la capacidad productiva de la cuenca se vio severamente afectada por la crisis de seguridad que vivió Tamaulipas durante los años más violen- tos del conflicto entre organizaciones criminales. Trabajadores de los campos petroleros fueron víc- timas de secuestros, extorsiones y ataques; algunos perdieron la vida. La situación obligó a la migración de familias enteras de municipios fronterizos, lo que generó un problema adicional: las empresas que operaban en la exploración y explotación de campos tuvieron dificultades para localizar a los propietarios de los predios necesarios para acceder a las zonas de trabajo.

En la Cuenca de Burgos, uno de los episodios más relevantes de los últimos años fue el contrato firmado durante los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón con la empresa española Repsol para la explotación de gas. Dicho contrato fue suspendido durante la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador, según confirmó la presidenta Claudia Sheinbaum. Al momento del anuncio de Pemex, Repsol mantenía presencia con al menos un pozo en la zona, pero no se habían perforado nuevas unidades desde la suspensión del contrato. La presidenta aclaró que el recurso invertido estaba ligado al número de pozos proyectados, y que cualquier decisión sobre la renegociación quedará supeditada al dictamen del comité científico.

El esquema de contratos mixtos forma parte del Plan Estratégico 2025-2030 de Pemex, que contempla siete nuevos acuerdos para el desarrollo de hidrocarburos.

En ellos, la paraestatal retendrá al menos el 40 por ciento de participación, mientras que operadores privados se harán cargo de una superficie de 972 kilómetros cuadrados con recursos estimados en 1,004 millones de barriles de petróleo y 980 mil millones de pies cúbicos de gas, distribuidos en 435 pozos que se añadirán a los más de mil ya existentes en las regiones involucradas.

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