11 abril, 2026

11 abril, 2026

El mundo siendo el mismo resulta ser otro 

CRÓNICAS DE LA CALLE / RIGOBERTO HERNÁNDEZ GUEVARA
Facebook
X
WhatsApp

Todos, de una u otra manera somos diferentes. Pensamos diferente uno del otro pues cada cabeza es una barbacoa como dice la gente. Pero ser diferente, demasiado distinto, llama la atención y pone el acento en un personaje cuyo contenido explicable o inexplicable hace comezón en no poco espectador que mira con asombro. 

Pues hay formas de pensar que no encajan en ningún lugar. Hay silencio, donde no hay lugar para tal. Movimiento y maneras de caminar, rutas que llevan a metas no visitadas, palabras nunca dichas unas junto a otras.

En un país de blancos, lo hemos visto a lo largo de la historia, un hombre de color es señalado, estigmatizado, discriminado y vigilado hasta las últimas consecuencias. Se prevé que un hombre de color no únicamente tenga la piel diferente, sino que piense distinto, que haga o realice cosas extraordinarias en contra de la mayoría dominante, aunque el ejemplo no sea tanto en la actualidad. 

Lo mismo pasa con el feo en un concurso de guapos, con un pobre en el barrio de ricos, con un silencio en medio del tráfico citadino. Un objeto extraño, en estos días, dejado ahí en la banqueta provoca una movilización policíaca, aun cuando se trate de una bolsa de mandado amarrada con un mecate. 

Hubo tiempos en los que no se podía asegurar que la tierra fuese redonda. En el principio del imperio romano se negaba la existencia del Dios único- ellos tenían 500 de estos – , para después hacer obligatoria la existencia del Dios único de Cristo en todos los claustros. Durante la inquisición se funaba a quienes no creían y no eran pocos los herejes vistos como seres extraños y demoníacos. Ser diferente tenía un costo en el martirologio, en terrenos de la clandestinidad. 

Te corren de un país por no ser de pelo amarillo. Por no hablar inglés. Por no tener billetes en el banco. Por ser extranjero. El ser humano incurre con determinación contra aquellos que se atreven a ser diferentes y que, por tanto, resultan menos manipulables. Como en el cuento del patito feo. 

En el mundo moderno el arte consiste en la creatividad para realizar obras primas y bellas, sin embargo las corrientes siempre las someten y por un tiempo atajan aquellas producciones que no son iguales o no sigan las tendencias. El arte suele negarse a si mismo y olvida a los artistas que descubren una teoría o aplican una técnica innovadora, que experimentan y son distintos. Y como Vincent Van Gogh pueden pasar años en ser reconocidos. 

El hombre y la mujer son muy diferentes entre sí y contra todo pronóstico habrá quien busque parecer al otro género, logrando sino una distancia marcada y estigmatizada en lo que suele decirse un tercer género. Cada uno con propiedades únicas, hombre y mujer, marchan con distinto número de cabellos, diferente matiz, color de voz, y van creando a lo largo de la existencia su sentido único de andar por el mundo dada su circunstancia y la respuesta que tenga ante la vida. Cada quien publica abiertamente su biografía. 

Diferentes libros crean una manera distinta de salir a ver la realidad. Los niños que ven una película de acción salen del cine tirando chingazos, luego de ver un partido de fútbol buscan un balón y sueñan con anotar un gol en un mundial en el estadio azteca. 

Es verdad que la mentalidad configura el cuerpo, lo vuelve más amplio según las preferencias, no obstante las influencias del exterior, por la actividad productiva o vocación de un pueblo tienden a tener habitante más altos según los hábitos, rasgos distintos según los gustos. 

Se nace diferente. Pero la humanidad busca uniformar. No sé si sea bueno o malo, pero es la realidad. Por dentro el ser humano curioso puede cambiar la manera de ver el mundo, que siendo el mismo, resulta ser otro. 

HASTA PRONTO 

DESTACADAS