Por. Antonio H. Mandujano
TAMAULIPAS, MÉXICO.- Las lluvias registradas recientemente en Tamaulipas, aunque benéficas para el campo, no generarán por ahora escurrimientos significativos hacia la presa Vicente Guerrero ni hacia otros embalses del estado, informó el secretario de Recursos Hidráulicos para el Desarrollo Social, Raúl Quiroga Álvarez.
En entrevista para Expreso, el funcionario explicó que las precipitaciones actuales corresponden a un periodo de estiaje, por lo que su intensidad y acumulación no son suficientes para provocar aportaciones relevantes a los cuerpos de almacenamiento.
“Escurrimientos importantes a la presa no va haber, pero se mejora muchísimo el agostadero (terreno de pastoreo, generalmente en zonas áridas o semiáridas), las pastas, e y etcétera», expuso Quiroga Alvarez.
Así también dejó en claro que el impacto de las precipitaciones será limitado en términos de captación.
El funcionario estatal, explicó de igual modo que actualmente la presa Vicente Guerrero opera con sus compuertas abiertas en modalidad de extracción, como parte del programa de riego del Distrito de Riego 086.
Y en este contexto, precisó que la Comisión Nacional del Agua autorizó la extracción de 450 millones de metros cúbicos, de los cuales ya se han liberado más de 250 millones desde finales de diciembre a la fecha.
Pese a ello, aseguró que el volumen disponible en el embalse sigue siendo suficiente para garantizar el cumplimiento del ciclo agrícola sin contratiempos.
Quiroga Álvarez subrayó que, aunque las lluvias recientes no representan ingresos importantes de agua a las presas, sí generan beneficios inmediatos en el sector agropecuario, al mejorar las condiciones del agostadero y favorecer el crecimiento de pastizales.
“El beneficio más inmediato es para el campo, porque estas lluvias ayudan mucho a las pastas y al ganado, aunque en términos de escurrimientos a presas no sean relevantes”, indicó.
Para finalizar, el secretario detalló que el panorama podría cambiar a partir de la segunda quincena de mayo, cuando inicie formalmente la temporada de lluvias asociada a ciclones y huracanes en México, periodo en el que históricamente se registran las principales aportaciones a los embalses.




