Por Antonio H. Mandujano
Expreso-La Razón
CIUDAD VICTORIA, TAM.- Las faldas de la Sierra Madre Oriental, consideradas durante décadas como una barrera natural que resguarda a Ciudad Victoria y una de las principales zonas de captación de agua para la capital tamaulipeca, enfrentan una creciente presión por el avance de colonias, fraccionamientos y asentamientos humanos irregulares que poco a poco ganan terreno a la vegetación nativa y a los ecosistemas protegidos.
El fenómeno no es nuevo, pero diversos estudios, documentos oficiales y planes de desarrollo urbano advierten que la expansión de la mancha urbana hacia el poniente, norte y noreste de la ciudad ha comenzado a absorber terrenos ejidales y áreas forestales ubicadas en las inmediaciones de la Sierra Madre Oriental, generando preocupación por las posibles afectaciones ambientales a mediano y largo plazo.
La principal reserva natural en la región es el Área Natural Protegida Altas Cumbres, decretada en 1997 como Zona Especial Sujeta a Conservación Ecológica y este espacio abarca aproximadamente 30 mil 328 hectáreas distribuidas entre los municipios de Victoria y Jaumave y constituye uno de los principales refugios de biodiversidad del centro de Tamaulipas.
Aunque hasta el momento no existe una cifra oficial actualizada que determine cuántas hectáreas han sido transformadas específicamente por desarrollos habitacionales dentro de su zona de influencia, investigaciones recientes documentan la presencia de al menos cinco colonias y asentamientos humanos en sectores cercanos, además del crecimiento de infraestructura turística, balnearios, parques recreativos y actividades extractivas que ejercen presión sobre los bosques de encino y las áreas de amortiguamiento de la reserva.
El Plan Municipal de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano de Victoria 2023-2040 revela que los asentamientos humanos ocupan actualmente alrededor del 4.4 por ciento de la superficie municipal, equivalente a más de 8 mil 300 hectáreas.
Y si bien el porcentaje parece reducido frente a las más de 146 mil hectáreas que conforman el municipio, especialistas advierten que el crecimiento urbano continúa avanzando sobre zonas que anteriormente mantenían cobertura vegetal y funciones ambientales estratégicas.
La situación resulta especialmente relevante debido a que el 65.5 por ciento del territorio municipal corresponde a áreas forestales.
De igual manera, la pérdida gradual de estos espacios representa riesgos para la conservación de especies silvestres, la recarga de acuíferos y la estabilidad de los suelos en una región caracterizada por pendientes pronunciadas y ecosistemas sensibles.
Entre las zonas que enfrentan mayores presiones se encuentran el Cañón de la Peregrina, sectores boscosos localizados en las áreas de amortiguamiento de Altas Cumbres, el entorno del Parque Ecológico Los Troncones y diversos ejidos como Benito Juárez, Guadalupe Victoria, El Olivo y Loma Alta, que han sido alcanzados por el crecimiento de la ciudad.
Por tanto, especialistas advierten que la expansión urbana desordenada puede provocar pérdida de cobertura vegetal, erosión de suelos, fragmentación de hábitats y disminución de la biodiversidad.
Además, la remoción de vegetación en las laderas de la sierra incrementa el riesgo de escurrimientos, sedimentación de cuerpos de agua y afectaciones a las zonas de recarga hídrica que abastecen a la capital del estado.
Pero la presión no se limita a Altas Cumbres, pues otras áreas naturales de importancia regional, como la Reserva de la Biosfera Sierra de Tamaulipas, con más de 308 mil hectáreas protegidas, también enfrentan amenazas derivadas de actividades productivas, infraestructura y cambios de uso de suelo, aunque en menor medida que las zonas colindantes con Ciudad Victoria.
Ante este escenario, autoridades estatales han reforzado durante 2025 y 2026 diversas acciones de conservación mediante programas de reforestación, producción de plantas nativas, construcción de más de 136 kilómetros de brechas cortafuego, monitoreo de fauna silvestre y regulación de nuevos desarrollos urbanos.
Asimismo, la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente, en coordinación con instancias federales y municipales, impulsa estrategias para promover un crecimiento ordenado de la ciudad y evitar que la expansión urbana continúe avanzando sobre terrenos ambientalmente sensibles.
La legislación vigente contempla sanciones para quienes realicen desmontes ilegales o cambios irregulares de uso de suelo. Las multas pueden ir acompañadas de suspensiones de actividades, clausuras y la obligación de restaurar los daños ambientales ocasionados, particularmente cuando las afectaciones ocurren dentro de áreas naturales protegidas.
Y mientras Ciudad Victoria continúa creciendo, el desafío consiste en encontrar un equilibrio entre el desarrollo urbano y la conservación de los ecosistemas que rodean a la capital tamaulipeca, pues de ellos dependen no sólo la biodiversidad de la región, sino también recursos fundamentales como el agua, la regulación climática y la protección natural frente a fenómenos ambientales cada vez más frecuentes.




