Lamentables comentarios son los que cuestionan a niñas por mantener una relación de índole sexual con uno de sus maestros. Comentarios que cuestionan su moral y el cuidado que debió tener su familia; y, en muchos de los comentarios, el agresor ni se menciona.
Ante este tipo de casos donde hay una relación sentimental entre un maestro y una alumna, el problema central no es únicamente la edad, sino la posición que ocupa cada persona en la comunidad escolar, ya que el maestro tiene facultades que una alumna no posee, él puede evaluarla, imponer medidas disciplinarias, tomar decisiones sobre su desempeño académico e influir en sus oportunidades escolares. Esto deja claro que existe una asimetría de poder, lo que pone en tela de duda que exista una relación plena, libre e igualitaria.
Esto se agrava si la edad de la alumna es mucho menor que la del docente. En casos donde la alumna es una niña o adolescente, aun cuando su maestro tenga 18 o 19 años, la decisión de ella no se puede considerar como consentimiento dado su etapa de desarrollo biológico y psicológico, en la cual aún se están formado sus capacidades para evaluar riesgos, comprensión de consecuencias a largo plazo, manejar sus emociones e identificar conductas manipuladoras.
Por ello, la Secretaría de Educación de Tamaulipas, al igual que en todas la entidades federativas, cuenta con protocolos que brindan a las autoridades educativas locales un marco general de actuación en materia de prevención, detección y actuación ante las situaciones de abuso sexual infantil, acoso escolar y maltrato en las escuelas, lo que permite ofrecer protección y apoyo al alumnado, para favorecer el logro de una educación de calidad, a la que tienen derecho niñas, niños y adolescentes de todo el país.
Algunos de los indicadores específicos en caso de violencia sexual que el personal de las escuelas y familias deben observar y reportar en caso de identificarlas en el alumando, son las siguientes: molestias evidentes (o verbalizadas) en genitales; dificultades para caminar o sentarse; el uso de información inusual para la edad sobre temas sexuales; la sensibilidad extrema al contacto o acercamiento físico; ataques de ira; mostrarse triste; miedo a quedarse a solas con una persona en particular; que conozca de temas sexuales o manifeste conducta inapropiada para un niño o niña de su edad; que escriba, dibuje, juegue o sueñe con imágenes atemorizantes o sexuales; trae dinero, juguetes u otros regalos cuyo origen es desconocido; quiere forzar a otras personas a realizar juegos sexuales.
Uno de estos indicadores, por sí solo, no es evidencia de abuso o violencia sexual; sin embargo, se recomienda valorar y dar seguimiento a lo sindicadores que se hayan detectado y notificar a la dirección de la escuela.
Si bien, en una sociedad machista, lejos de permita protegenr a las niñas, niños y adolescentes, se les cuestiona antes que a su agresor; es urgente que tanto padres, madres asuman su responsabilidad de proteger a sus niñas, niños y adolescentes. Y que todo el personal de las escuelas tenga claro que las niñas, niños, adolescente y alumnas no se tocan.
¿Usted qué opina?




