5 junio, 2026

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Paleros, manipuladores, caciquillos, vividores, ladrones, polizontes… con DT

INDICADOR POLITICO/CARLOS RAMÍREZ

En el penúltimo párrafo de su carta de 1,179 palabras la noche del miércoles, el presidente emérito Andrés Manuel López Obrador, en función de jefe político de Morena y del Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, enlistó duros adjetivos a personajes que rodean al presidente Donald Trump y que –utilizando en este espacio el pejelenguaje tropical– le han “sorbido el seso” y le sugiere que “mande al carajo a las rémoras que lo rodean y azuzan”:

“Paleros, manipuladores, caciquillos, vividores, ladrones, polizontes, tinterillos, especuladores, filibusteros, potentado, trepadores o malvados”.
Con su carta de miércoles, el tabasqueño deja muy claro que ya no hay modo o forma de llegar a un entendimiento con el presidente de EU y por eso acude al insulto personal. Y entre las contradicciones del estilo ahora reconoce que Trump estuvo en su primera presidencia “un juicio práctico y un instinto certero”.

Pero se trata del doble juego de la picaresca tropical y el presidente emérito mexicano juega al modo del Speedy González de las caricaturas de Los Ángeles hispano picándole las costillas a los gringos y luego echarse a correr. En febrero de 2017, como parte de su campaña presidencial, López Obrador realizó ocho mítines políticos en ciudades fronterizas del lado estadounidense, además de Nueva York y Washington y metió un video para incitar a los migrantes mexicanos a resistir lo que se vendría, pero, eso sí, invocando el principio de no intervención y la autodeterminación de los pueblos.

El 20 de enero, día de la toma de posesión de Trump, López Obrador se apersonó en la línea fronteriza en Ciudad Acuña, Coahuila, y lanzó diez propuestas que convocaban a los migrantes mexicanos a rebelarse contra las amenazas del nuevo mandatario
estadunidense, aunque se cubrió las espaldas diciendo que no se trataba de responder a la prepotencia con balandronadas, pero anunciando un idílico programa propio de gobierno que resolvería milagrosamente la crisis en México para evitar más migrantes, y dio que los consulados mexicanos en EU se convertirían en procuradurías de la defensa de los migrantes contra decisiones del Gobierno estadounidense.

El sueño de López Obrador era convertir a México en un paraíso durante su administración que se votaría a mediados de 2018 y lanzaba su mensaje optimista: “con Trump o sin Trump, regresen cuando quieran (a México, de donde salieron huyendo de crisis). Son bienvenidos y aquí hay trabajo y pan y techo y escuela y hospital y paz para ustedes”, aunque habían emigrado justamente por la falta de esos beneficios.

El 30 de mayo de 2019, ya de presidente a presidente, López Obrador le envió una carta a Trump para oponerse a todas las agresiones del mandatario estadounidense contra los migrantes mexicanos, aunque en su mensaje el miércoles pasado diga que el primer Trump en la Casa Blanca era lo más parecido aún angelito. En la misiva de hace siete años se mostró otra vez el López Obrador displicente de que México sería paraíso para que los mexicanos no salieran a buscar empleo a otro país: “no está de más recordarle que, en poco tiempo los mexicanos no tendrán necesidad de acudir a Estados Unidos y que la migración será opcional, no forzosa. Esto, porque estamos combatiendo la corrupción, el principal problema de México, ¡como nunca!”, aunque los mexicanos siguieron emigrando por la crisis.

Muy en su estilo literario de cartas de exagerar ciertos hechos para ocultar suplicas, López Obrador terminó en su carta de 2019 pidiéndole al presidente Trump que “instruya a sus funcionarios, si para ello no tiene inconveniente, que atiendan a representantes de nuestro gobierno, encabezados por el secretario de Relaciones Exteriores de México, quienes a partir de mañana se trasladarán a Washington para llegar a un acuerdo en beneficio de las dos naciones”.

La carta abierta del miércoles en tono de botella echada al mar fue motivada por la insatisfacción del Palacio Downtown Abbey de Palenque a la falta de efecto del discurso de la presidenta Sheinbaum en el Monumento de la Revolución y la ineficacia del regaño el lunes en la mañanera al embajador Ronald Johnson, pero justo en la coyuntura de la información del periódico Los Angeles Times revelando las restricciones en visas a gobernadores , pero con el dato subrayado de que tenían condición ya de testigos colaboradores para proporcionar información sobre la narcopolítica mexicana.

Y quedan registrados otros adjetivos de López Obrador referidos a colaboradores de Trump: “inexpertos, resentidos y fanáticos consejeros que no son precisamente hombres de Estado” y se muestra sorprendido de que Trump se haya rodeado de “falsos amigos y consejeros internos y del exterior que lo han estado embarcando en viles y siniestras aventuras», cuando es de sobra conocido Trump es por sí mismo el radical.

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Política para dummies: la política entre políticos no es política. carlosramirezh@elindependiente.mx http://elindependiente.mx
@carlosramirezh

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