5 junio, 2026

5 junio, 2026

¿Y si no eres Taylor Swift y la IA te suplanta?

Click & Law/Grecia Navarro

El título puede incomodarnos al leerlo y ese es exactamente el punto, Taylor Swift, la cantante estadounidense más popular del mundo ha sido víctima de la inteligencia artificial, ya que su imagen ha sido usada para fabricar desde un supuesto respaldo a una campaña política, hasta el uso de su voz para divulgar una versión falsa de una canción en Tiktok antes del lanzamiento oficial de un álbum así como la creación de deepfakes de contenido íntimo, todo lo anterior sin su consentimiento.

Frente a eso, en el mes de abril del año en curso, Taylor dio un paso legal al presentar tres solicitudes de registro de voz e imagen ante la Oficina de Patentes y Marcas de los Estados Unidos, si trasladamos esta situación a México, encontramos la reforma de la Ley Federal del Derecho de Autor en donde ahora reconoce expresamente la protección de la voz e imagen frente al uso no autorizado de la IA, pero este derecho es para las personas trabajadoras artistas, intérpretes o ejecutantes, por lo que Swift también podría protegerse en nuestro país.

En cuanto a quienes no formamos parte del mundo artístico, también contamos con derechos como el de privacidad, protección de datos personales, el honor, la imagen y la reputación, a esto se suma la protección a la intimidad sexual, con el reconocimiento de la violencia digital como delito por la creación de deepfakes con IA y difusión de contenido íntimo sin consentimiento.

Por otro lado, la IA puede ser un medio para usurpar nuestra identidad, esto sucede cuando clonan tu voz para extorsionar a tu familiares o amistades, usan tu rostro para recomendar productos que jamás avalaste, fabrican declaraciones que nunca pronunciaste o adquirir créditos que jamás autorizaste. Un ejemplo claro, es el que señala el medio brítanico The Guardian en el 2024 donde un empleado de una empresa en Hong Kong recibió una videollamada con su director financiero y varios colegas, sin saber que eran recreaciones generadas por IA y terminó autorizando transferencias por 20 millones de libras esterlinas, si eso le ocurrió a una empresa global, imaginemos la vulnerabilidad a lo que estamos expuestos.

La paradoja se vuelve más inquietante cuando el propio Zuckerberg (fundador de Facebook) anunció el uso de su clon digital creado con la ayuda de la IA para atender juntas de trabajo en tiempo real, el problema aquí no es que se normalice tener un clon digital o el uso de la tecnología sino que se convierta en el medio perfecto para la usurpación de identidad.

La diferencia es que para Taylor Swift su identidad es también un activo económico, registrarla protege sus regalías, la explotación de su imagen, contratos, etc., para nosotros perder nuestra identidad frente a la IA no tiene precio.

Grecia Navarro
Click & Law
www.clickandlaw.com

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