Por Nora García
Expreso-La Razón
CIUDAD VICTORIA, TAM.- La Mesa de Paz celebrada este 8 de junio en Ciudad Victoria, encabezada por el gobernador Américo Villarreal Anaya junto con mandos de Gobernación, Defensa, Marina y las guardias Nacional y Estatal, colocó como dato principal la caída del homicidio doloso, que entre enero y mayo sumó 94 víctimas frente a las 108 del mismo periodo de 2025, una reducción de 14.9% reportada al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
El corte de mayo registró apenas 20 víctimas, la cifra mensual más baja en la serie histórica desde 2015, muy lejos de las 129 contabilizadas en octubre de 2017, cuando la violencia tocó su punto más alto en la entidad.
Esa trayectoria descendente coincide con la medición del Índice de Paz México 2026, del Institute for Economics & Peace, que ubica a Tamaulipas en el décimo lugar nacional con 2.298 puntos, tras escalar 19 posiciones desde el sitio 29 que ocupaba en 2015, un avance que el organismo atribuye a reducciones cercanas a 70% en homicidios y en delitos cometidos con armas de fuego.
El contraste aparece, sin embargo, en otro frente, porque mientras los asesinatos retroceden, la violencia dentro de los hogares no afloja, la Fiscalía abrió 659 carpetas por violencia familiar al cierre de mayo, con una tasa estatal de 18.68 por cada cien mil habitantes, donde 83.6% de las víctimas son mujeres y la modalidad psicológica y física concentra casi la mitad de los expedientes.
A ese cuadro se suma la desaparición, el reporte de mayo contabilizó 117 personas no localizadas y 140 localizadas, lo que las autoridades traducen en un «porcentaje de referencia» de 119.7% presentado como avance, indicador que conviene leer con cautela, pues cruza localizaciones que pueden corresponder a casos de meses previos contra los reportes nuevos del periodo, de modo que rebasar el 100% no significa, por sí solo, que los expedientes abiertos estén resueltos.
Conviene precisar que todas estas cifras provienen de registros oficiales del propio gobierno, de la Fiscalía General de la República y del SESNSP, fuentes que organizaciones civiles han cuestionado por subregistro, sobre todo en materia de desaparición, lo que obliga a leerlas como referencia institucional y no como retrato completo del fenómeno.
La reunión dejó entonces dos historias que avanzan en sentido contrario, la del delito de alto impacto que cede terreno y la de la violencia cotidiana que se sostiene, un desfase que define la pregunta pendiente para los próximos cortes, si la paz que ya muestran las gráficas llegará también a las mujeres que hoy concentran el grueso de las denuncias por violencia familiar.




