8 junio, 2026

8 junio, 2026

Neoliberalismo contra Democracia popular

Trópico de Cáncer/ Jesús Collado Martínez

En las últimas semanas los medios y las redes sociales han redoblado sus ataques contra el gobierno y su partido difundiendo que la Presidenta de la República está defendiendo a los políticos acusados por las autoridades norteamericanas de tener vínculos con el crimen organizado, y en los días recientes debaten si la reaparición del ex presidente López Obrador tiene como propósito hacer la tarea política de la Jefa del Ejecutivo porque ella no puede, o porque AMLO esta muerto del miedo de ser implicado en las acusaciones, pero todo esto es una campaña para distraer la atención de lo que está sucediendo desde hace ocho años.
 
México vive una intensa disputa de fondo entre dos concepciones radicalmente opuestas del Estado, del poder y de la justicia, por una parte la posición del viejo bloque neoliberal PRI, PAN y MC, derrotado democráticamente en las elecciones de 2018, 2021 y 2024, ampliamente difundida por una comentocracia integrada por analistas, periodistas de opinión, politólogos, intelectuales orgánicos y conductores de televisión y de radio que sirven a esa causa en los medios y las redes sociales, y por otra parte el proyecto de transformación democrática encabezado por Morena, que ha colocado al pueblo y sus necesidades en el centro de la política nacional y del quehacer político del estado y que está redefiniendo el destino de México.
 
Durante más de tres décadas, el PRI y el PAN alternaron en el poder bajo una misma convicción: la subordinación del Estado a los intereses del gran capital, nacional y extranjero. Sus gobiernos privatizaron empresas estratégicas, desmantelaron la banca de desarrollo, derogaron la reforma agraria, mediatizaron y amenazaron a los tribunales laborales y a los lideres de los trabajadores, entregaron concesiones a precio de regalo y recortaron el gasto social con el argumento de la «austeridad responsable» que sólo afectó a los de abajo, y siempre benefició a las élites.
 
El resultado fue devastador para las mayorías: salarios que perdieron más del 70% de su poder adquisitivo entre 1982 y 2018, un sistema de salud fragmentado y deteriorado, una educación pública desfondada y, sobre todo, la normalización de la corrupción como mecanismo de generación de riquezas ilícitas. El Estado neoliberal era muy eficiente para los fines que realmente perseguía, concentrar la riqueza y garantizar la impunidad de los poderosos.
 
Frente a ese proyecto neoliberal de privilegios, Morena y la Cuarta Transformación han construido una alternativa que recupera la tradición del Estado social que nació con la revolución mexicana y se convirtió en norma constitucional y proyecto nacional desde Lázaro Cárdenas y se actualiza para el siglo XXI. Los ejes son claros: recuperación del poder adquisitivo del salario, fortalecimiento de las empresas estratégicas del Estado, soberanía energética, atención prioritaria a los sectores históricamente excluidos y combate frontal a la corrupción.
 
Como lo describió la Presidenta Claudia Sheinbaum en su discurso del segundo aniversario de su triunfo electoral “La esencia de la transformación es terminar con un régimen que gobernaba para las élites, para la oligarquía… nosotros caminamos con el pueblo, escuchamos al pueblo, rendimos cuentas al pueblo y gobernamos obedeciendo al pueblo.”
 
“No llegamos al gobierno para servirnos; llegamos para poner el poder al servicio del pueblo y de la nación. Ya no hay pensiones millonarias, contratos leoninos, derroches ofensivos, ni un gobierno dedicado a administrar privilegios. Los recursos son sagrados porque pertenecen al pueblo, regresan convertidos en Programas de Bienestar, escuelas, hospitales, caminos, vivienda, infraestructura y obra pública.”
 
La Cuarta Transformación es un proceso en desarrollo para consolidar un régimen democrático y popular que pone a las mayorías en el centro de las decisiones del Estado y representa una ruptura total con el régimen neoliberal de privilegios que gobernó México durante más de tres décadas.
 
Por eso la derecha opositora pasó de los ataques y las descalificaciones a las acciones de ruptura del orden constitucional, por eso la gobernante panista de Chihuahua construyó una torre de 20 pisos de alta tecnología apostando a que las agencias de seguridad extranjeras instalen en ella una cabeza de playa para dirigir desde allí sus operaciones clandestinas en territorio de México vulnerando la soberanía nacional.
 
Por eso la confrontación de la derecha neoliberal nacional e internacional es tan virulenta en todos los frentes, ellos saben que lo que está en juego no es un gobierno, es la definición del tipo de país que será México en las próximas décadas.

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