Por Raúl López García
Expreso
Lo que durante años denunciaron ejidatarios de Tamaulipas como un agravio silenciado encontró, por fin, confirmación en voz del propio Gobierno del Estado.
El secretario de Desarrollo Energético, Walter Julián Ángel Jiménez, reconoció que los mecanismos de contraprestación originalmente pactados entre propietarios de tierra y empresas energéticas fueron modificados durante administraciones anteriores, y que esa modificación operó en perjuicio de los núcleos agrarios.
La declaración, es uno de los señalamientos más directos que una autoridad estatal ha formulado sobre el conflicto que mantienen ejidatarios con una empresa operadora de parques eólicos en la entidad.
«Lo que sí ocurrió en la administración pasada fue que se modificaron los esquemas de contraprestación, que originalmente habían sido pactados entre los ejidatarios y las empresas, jugando en contra de los propios ejidatarios», dijo Ángel Jiménez.
El secretario confirmó que el Gobierno del Estado dio acompañamiento a los ejidatarios para integrar el expediente legal y gestionar respaldo institucional ante la Procuraduría Agraria. La demanda comenzó a prepararse desde agosto del año pasado y se presentó formalmente en octubre.
«Nos pidieron el apoyo para la presentación de la demanda; se les presentó en agosto del año pasado, ellos presentaron la demanda en octubre».
El nivel de involucramiento oficial llegó hasta el propio titular del Ejecutivo estatal.
«El gobernador habló directamente con Víctor Suárez, el Procurador Agrario, para solicitar apoyo».
En cuanto al estado procesal, Ángel Jiménez señaló que la contraparte ya recibió la notificación correspondiente.
«Hasta donde sabemos la empresa ya está correctamente notificada».
Pagos variables: el corazón del conflicto
La inconformidad de los ejidatarios no es abstracta. Se concentra en la forma en que se calculan los pagos por el uso de sus tierras: montos sujetos a fluctuaciones del mercado energético que los propietarios no pueden verificar ni controlar.
«De eso se quejan los ejidatarios, que los mecanismos de contraprestación no son los adecuados y que la empresa puede jugar con una fluctuación en el precio de la energía», explicó el funcionario.
El resultado ha sido una incertidumbre económica sostenida para quienes cedieron sus terrenos bajo la promesa de un ingreso estable. La falta de claridad en los cálculos profundizó la desconfianza y derivó, eventualmente, en el litigio.
Aunque el caso deberá resolverse en los tribunales, el titular de SEDENER anticipó cuál considera el desenlace más probable: que los ejidatarios obtengan el derecho a revisar y modificar los contratos.
«Yo creo que lo que va a terminar ocurriendo es que se les va a dar la razón en el mecanismo de la renegociación del contrato», expresó.
En ese escenario, los nuevos acuerdos podrían incluir esquemas más transparentes y pagos fijos, alejados de las fórmulas complejas que hoy generan controversia.
«Renegociar un contrato donde les permitan, por ejemplo, una contraprestación fija».
La vía judicial abrirá los contratos a la luz
Uno de los efectos más relevantes del proceso judicial será, según el propio secretario, el acceso a información que los ejidatarios nunca obtuvieron por la vía administrativa. «Ya con la vía judicial, ya nadie puede negar la información».
La frase adquiere su peso real si se considera que la opacidad en los cálculos de producción y pago ha sido, desde el inicio, uno de los reclamos centrales de los propietarios.El conflicto, de fondo, habla del modelo de transición energética.
Tamaulipas avanza en la atracción de una nueva generación de inversiones en energía eólica y fotovoltaica. El Gobierno del Estado dice trabajar en lineamientos que buscan evitar que los errores del pasado se repitan: mecanismos de contraprestación más claros, beneficios comunitarios definidos y reglas transparentes para empresas y propietarios.
Pero mientras los nuevos proyectos avanzan en papel, los tribunales deberán determinar si quienes pusieron la tierra para impulsar la transición energética recibieron alguna vez un trato justo.




