El domingo pasado, la ciudadanía de Coahuila acudió al llamado de las urnas, para elegir a las y los integrantes del Congreso del Estado, conformado por 16 curules de mayoría relativa y 9 de representación proporcional. No hubo novedades en el frente: sucedió lo que las encuestas adelantaron. Ganó el PRI del gobernador MANOLO JIMÉNEZ SALINAS.
Un análisis de botepronto de los resultados preliminares de la pasada jornada dominical, contrastados con la elección intermedia anterior, correspondiente al gobierno de MIGUEL ÁNGEL RIQUELME SOLÍS en 2020, permite arribar a las primeras conclusiones.
Primera, el mandato de JIMÉNEZ SALINAS recibe un voto de confianza de la ciudadanía coahuilense, ampliando la presencia del PRI en la Legislatura del Congreso local. A pesar de los negativos que le genera al partido su dirigente nacional, el impresentable ALEJANDRO MORENO CÁRDENAS, el priismo de Coahuila se fortalece con estos resultados.
Segunda, junto con pegado, el ADN mayoritariamente priista de la ciudadanía coahuilense, mantiene a esta entidad federativa como la única en el país, que no ha tenido alternancia gubernamental.
Tercero, JIMENEZ SALINAS se quita el costoso lastre que representaba el PAN para su gobierno, terminando con la alianza que lo llevó a la gubernatura en los comicios de 2023. Ya no compartirá el poder del Poder Ejecutivo con el Partido Acción Nacional.
Cuarto, los resultados del domingo pasado cuestionan duramente la decisión del dirigente nacional blanquiazul, JORGE ROMERO HERRERA, de cancelar las alianzas con otros partidos para enfrentar a MORENA.
Quinto, debido a lo anterior, la votación del PAN se desploma hasta bajarlo al cuarto lugar, dejando la segunda posición a MORENA. La debacle panista en Coahuila, representa una llamada de atención para el CEN y significa que su dirigencia anda dando palo de ciegos, para sacar al partido de la barranca en que lo atoraron las derrotas presidenciales consecutivas ante la 4T.
Sexto, el partido dirigido por ARIADNA MONTIEL REYES, se coloca como la segunda fuerza política de Coahuila, a pesar de no ganar en ninguno de los 16 Distritos Electorales. Aunque tampoco perdió ninguna curul de mayoría relativa, por la sencilla razón de que no ganó ninguna en 2017, 2020 y 2023.
Séptimo, el Partido Verde Ecologista de México, PVEM, da la campanada de la jornada electoral, superando por primera vez la votación del PAN, que lo posiciona en el tercer lugar del ranking estatal.
Octavo, manteniendo alejado de Coahuila al impresentable dirigente, ALITO MORENO CÁRDENAS, el gobernador MANOLO JIMÉNEZ SALINAS, evitó infectar al priismo estatal con los negativos del campechano. Una decisión clave para el aplastante triunfo del domingo pasado.
Noveno, los resultados del domingo pasado, obedecen en buena medida al buen gobierno que viene realizando el ex alcalde Saltillo y ex Secretario de Desarrollo Social en el gobierno de MIGUEL ÁNGEL RIQUELME SOLÍS, que le ha generado una percepción favorable entre la ciudadanía.
Décimo, aunque estamos a cuatro años de distancia, la apabullante victoria del PRI catapulta al Gobernador de Coahuila sobre el escenario nacional y perfila a MANOLO JIMÉNEZ SALINAS, quien cumplirá 42 años de vida el 12 de junio próximo, como un candidato viable para la elección presidencial de 2030, como abanderado de la derecha mexicana.
Nada descabellado, ante la sequía de candidaturas opositoras o, al menos, con un mejor perfil que MARU CAMPOS GALVÁN, a quien el panismo que comulga con FRANCISCO GARCÍA CABEZA DE VACA, como ROBERTO GIL ZUARTH y MAX CORTAZAR, quiso capitalizar el affaire de los agentes norteamericanos muertos en Chihuahua, para que la gobernadora tuviera proyección nacional. Pero se les cebó el cohete.




