En 2023 se creó la Guardia Estatal de Género. Desde entonces, dicha agrupación se ha encargado de repartir folletos, concientizar mediante pláticas y proporcionar números de emergencia. Pero, ¿de verdad está generando un cambio?
El 9 de junio hubo otro feminicidio en Tamaulipas, en Matamoros. Un día después, el comunicado de la Secretaría de Seguridad Pública se limitó a compartir los puntos donde la Guardia Estatal de Género entregó folletos en esa ciudad.
Eso no cambió el destino de Perla Guadalupe, quien al dirigirse a la iglesia fue atacada y asesinada. Con las recientes modificaciones a la ley, toda muerte violenta de una mujer deberá investigarse bajo la figura de feminicidio, lo que puede implicar hasta 70 años de prisión para el responsable.
En el primer cuatrimestre de 2026, Tamaulipas registraba 10 feminicidios, colocándose en el quinto lugar nacional con la cifra más alta. En mayo se documentaron al menos dos casos más, y a apenas nueve días de junio ya se contabilizaba el que sería el caso número 13: Perla Guadalupe, de Matamoros, iba camino a la iglesia cuando fue asesinada; su cuerpo fue abandonado posteriormente en un edificio deshabitado.
La Guardia Estatal de Género concientiza, pero ¿hasta dónde ha garantizado que las cifras bajen, que la violencia contra las mujeres disminuya? Porque seguimos sin estar seguras: en ningún espacio público, mucho menos en el privado.
Las agresiones sexuales contra las mujeres crecen cada día. No tenemos garantía de que nuestra vida no termine como la de Perla Guadalupe y las otras 12 mujeres que perdieron la suya ante la incompetencia de las autoridades. Ojalá el discurso sea menos y las acciones más reales. Garantizarles a nuestras hijas una vida libre de violencia, un futuro donde su vida no peligre, es nuestra responsabilidad colectiva — pero no podemos dejarlo solo en el discurso. Menos propaganda política en redes y más acciones concretas es lo que le exigimos a las autoridades. Para que toda mujer pueda caminar segura.




