11 junio, 2026

11 junio, 2026

Victoria se llena de baches; 75% de las calles están dañadas

De acuerdo con el secretario de Obras Públicas Municipales, Eusebio Alfaro Reyna, el impacto de las precipitaciones fue tal que actualmente alrededor del 75 por ciento de las vialidades presenta algún tipo de daño
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Por Raúl López García
Expreso-La Razón

CIUDAD VICTORIA, TAM.- Las lluvias que beneficiaron el abasto de agua en Ciudad Victoria también dejaron al descubierto uno de los principales rezagos urbanos de la capital tamaulipeca: el deterioro de sus calles.

De acuerdo con el secretario de Obras Públicas Municipales, Eusebio Alfaro Reyna, el impacto de las precipitaciones fue tal que actualmente alrededor del 75 por ciento de las vialidades presenta algún tipo de daño, una situación que obligará al Ayuntamiento a replantear su estrategia de rehabilitación y aumentar recursos para enfrentar la problemática.

La cifra resulta significativa porque antes de la reciente temporada de lluvias el municipio estimaba que entre el 50 y 60 por ciento de las calles requerían algún nivel de intervención. Sin embargo, los escurrimientos y el desgaste provocado por el agua aceleraron el deterioro de la carpeta asfáltica en prácticamente toda la ciudad.

Durante los últimos años, la administración municipal impulsó diversos programas de bacheo y rehabilitación de pavimento. No obstante, las precipitaciones registradas en semanas recientes provocaron la aparición de nuevos hundimientos, grietas y baches, además de agravar daños que ya existían.

Las zonas más afectadas corresponden a vialidades que funcionan como cauces naturales durante las tormentas, así como colonias ubicadas cerca de la Sierra Madre Oriental, donde la fuerza del agua genera mayor desgaste sobre la superficie de rodamiento.

La situación evidencia un problema estructural: muchas calles no solamente requieren mantenimiento superficial, sino intervenciones más profundas que permitan soportar las condiciones climáticas y el tránsito vehicular.

Uno de los aspectos más relevantes planteados por Obras Públicas es la intención de fortalecer la infraestructura propia del municipio para depender menos de contrataciones externas.

Entre los proyectos destaca la adquisición de una bacheadora especializada con valor aproximado de dos millones de pesos. El equipo permitiría transportar, calentar, aplicar y compactar mezcla asfáltica en una sola operación, agilizando los trabajos de reparación.

Actualmente la dependencia cuenta con maquinaria para fresado y personal para la aplicación de carpeta asfáltica, por lo que la incorporación de este equipo podría representar un cambio importante en la capacidad de respuesta ante emergencias viales.

La magnitud del problema también se refleja en el número de trabajadores destinados a la rehabilitación de calles.

Actualmente operan tres cuadrillas de bacheo en distintos sectores de la ciudad, pero la meta es incrementar la capacidad hasta cinco o seis grupos de trabajo para atender la creciente demanda ciudadana.
Mientras las condiciones climáticas lo permiten, las brigadas continúan realizando reparaciones permanentes. En los casos donde la humedad impide la correcta aplicación del asfalto, se efectúan trabajos provisionales para reducir riesgos a los automovilistas.

Inversión emergente ante una crisis vial

Como parte de la estrategia inmediata, el Ayuntamiento contempla una primera inversión cercana a los 3.5 millones de pesos para la adquisición de materiales destinados a los trabajos de rehabilitación.

Aunque todavía no existe una cifra definitiva sobre el monto total que se requerirá para atender la contingencia, las autoridades reconocen que las lluvias modificaron completamente las necesidades presupuestales previstas para este año.

El reto no es menor. Con tres de cada cuatro calles presentando algún nivel de afectación, la administración municipal enfrenta uno de los mayores desafíos en materia de infraestructura urbana de los últimos años.
Más allá de los baches

La declaración de Eusebio Alfaro Reyna deja entrever una problemática que va más allá de los baches visibles. El deterioro de las vialidades afecta la movilidad, incrementa los costos de operación de los vehículos, genera riesgos de accidentes y aumenta las exigencias ciudadanas hacia las autoridades.

La temporada de lluvias puso a prueba la resistencia de la infraestructura vial de Victoria. Ahora el desafío será determinar si las inversiones anunciadas y el fortalecimiento operativo del municipio serán suficientes para recuperar calles que, en muchos casos, llevan años acumulando desgaste y rezago.

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