12 junio, 2026

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Surrealismo político mexicano

HORA DE CIERRE / PEDRO ALFONSO GARCÍA RODRÍGUEZ
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En su tercer intento por llegar al poder del país, Andrés Manuel López Obrador cambió de fórmula, transformó su era de los dogmas en pragmatismo puro, aun si conservó de todas formas las dos.
Su recorrido por el país en dos campañas presidenciales le permitió conocer la diversa composición del territorio nacional, de sus grupos de poder y capturar bien la película de la realidad nacional.
En su tercer intento lo hizo con la hazaña de recorrer prácticamente todos los municipios del país, de convivir con sus actores y obtener los rasgos más importantes de gran parte de sus comunidades.
Creó estructuras en pequeña o en gran escala que después le ayudarían a aterrizar su proyecto de gobierno, aun si las gubernaturas eran de otros partidos.
El tiempo pasó, AMLO llevó a cabo su sexenio, y su sucesora es la actual presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Y en muchos casos, como se puede apreciar también en Tamaulipas, quedó en manos de grupos priistas que evitaron la desgracia política y abanderaron la causa morenista.
En la lógica de AMLO había un esquema de personajes de confianza, aliados circunstanciales, lealtades y posibles traiciones. Pero ninguno de sus más cercanos, incluso el mismo Adán Augusto, conoció en su totalidad.
Y el eco de los conflictos en equilibrios del poder, como el que se dio entre la presidenta y obradoristas como el mismo Adán, Ricardo Monreal, Mario Delgado, Fernández Noroña y Luisa Alcalde, fue restando el sentido de oportunidad para la presidenta de tejer alianzas con la periferia a modo de ellos, y la posibilidad de que no terminaran conflictuados y no propiciaran divisionismos hasta en los liderazgos locales.
Los espacios que poco a poco abandonan los obradoristas y que el grupo político de la presidenta no ha logrado cooptar y/o sumar a su causa, terminarán realizando lo pertinente para seguir nutriendo sus estructuras del poder, y si Morena deja de ser un activo, lo buscarán de otra forma.
Y ante la desgracia nacional que aún padecen los panistas producto de sus divisionismos (Tamaulipas es un caso evidente), sólo queda un partido que no logra su consolidación como MC, el Verde que no termina por presentar su divorcio de Morena y el PRI cuya militancia tomó un profundo respiro con la reafirmación de su fuerza en Coahuila.
Pero el caso de Coahuila es sólo uno de muchos presentes en las hiperlocalidades del país. En Nuevo León, tiene toda la posibilidad de regresar al poder con Adrián de la Garza, mientras en otros estados como Edomex, Veracruz y Oaxaca conserva aún fuerza.
En otros estados como Chiapas y San Luis Potosí, el partido Verde opera prácticamente con todas sus estructuras.
En Victoria, por ejemplo, los grupos políticos locales presumen su operación y fuerza política, aun si terminó la era sin la influencia de los exgobernadores victorenses. Con la 4T y el pantano propiciado por los mismos morenistas, sería una operación menos violenta que la guerra sucia aún imperante.
Y aunque pareciera para cualquiera un disparate la noción del regreso de un partido como el PRI, al interior de Morena, del Verde, de MC, incluso del PAN, sobrevive su presencia al menos en la operación política electoral.
Al final, desde la era jurásica, el verdadero propósito del dominio priista era mantenerse en todas las corrientes, grupos y estructuras. Aun si se consideran como opositoras o enemigas.
Y en esta era atípica que la realidad supera con creces a la ficción, sólo faltaría para cualquier espectador de lo inaudito contemplar que el partido político señalado de todo lo malo posible y por haber regrese como otra entrega más de Jurassic Park.

@pedroalfonso88

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