Cuando rueda un balón siempre hay alguien tras de él, va un niño corriendo para patearlo, va un adulto en el llano antes que llegue un contrario caguama en mano, va el Cuauhtémoc Blanco ya cansado tratando de alcanzarlo, va la hormiga González para picarlo, va Guilberto Mora que está de moda, va usted o voy yo viéndolo a ver dónde se detiene, quien lo tiene, con el morbo a qué horas se poncha y quien pierde. Porque usted y yo le vamos a un equipo pero a veces por dentro deseamos que pierda, y no sucede.
Atrás del balón hay gente de pantalón que no se mueve pero da las órdenes. Hombres de mucho dinero acostumbrados a mandar que deciden la suerte de quien y quien van a jugar.
El estadio se llena de público aficionado que esta vez llevaron a sus morras que hoy en día no se pueden quedar. Traen una chela en la mano por si hay necesidad, por si hay un gol, por copiar a los demás, por si una trifulca, o por si no más porque sí.
Antes del juego todo es expectativa. Todos quieren que fulano de tal que juega en Europa sea titular pero no entra, otros desean que no metaa al «cero goles» pero es titular. Se rumora que es el bueno del señor Aguirre. Antes de que rodara el balón, ya había una estrategia afuera de la cancha: Plan Kukulkán en manos de la autoridad federal.
Los más rucos recordamos el «Fútbol México 70»: Así decía el slogan del mundial de 1970 en México. En Ciudad Victoria los televisores eran Instalados en los grandes aparadores de la muebleria Villarreal, y permitía a los transeúntes, convertidos de pronto en grandes aficionados, ser entrenadores, jugadores de mentiritas, dueños del balón los 90 minutos más lo que agregara el árbitro. Eran espectadores que se dejaban caer del ejido la Misión, Caballeros, el Olivo y puntos intermedios, haciendo un viaje específico con todo y carreta para entregar naranja o a caballo, de mosca en el ferrocarril. La banda local se trasladaba en bicicleta desde la lejana colonia Nacozari, la Miguel Alemán aun no existía. Había tele en tres casas y don Esteban que trabajaba en el banco mercantil Victoria, tenía una Philips a todo color. Fue el mundial del Rey Pelé y el último que jugó haciendo campeón al Brasil que se llevó para su casa por tercera ocasión la copa Jules Rimet.
Recordamos El México 86 «El mundo unido por un balón» con el Abuelo Cruz. El mejor gol de los mundiales, reconocido por la FIFA, con que le hicieron una placa a Manuel Negrete . El gol con la mano de Dios de gran Diego Armando Maradona con el cual Argentina fue campeón.
De la misma forma que ocurrió dieciséis años atrás en México 1970, el campeonato de México 1986 trascendió por la conjunción de eventos dentro y fuera de la cancha, para definir el fútbol contemporáneo; nuevamente una destacada generación de futbolistas de notoria habilidad técnica forzaron a los sistemas tácticos a abrirse en esquemas más verticales; jugadores como Zico, Sócrates, Michel Platini, Gary Lineker y Emilio Butragueño resaltaron significativamente. Sin embargo, en este torneo destacó de manera sustancial una de las mejores actuaciones individuales en Copas del Mundo, el mediocampista argentino Diego Armando Maradona alcanzó el tope de su habilidad en este certamen, nunca antes un solo jugador había sido tan determinante para impulsar el esfuerzo colectivo que concluyó como campeón del mundo.
Pero estamos en el jueves 11 de junio del 2026, la tercera copa mundial que México celebra en el estadio Azteca de la ciudad de México o estadio Banorte, como guste usted llamarle. El árbitro ha pitado el inicio de las hostilidades del primer encuentro entre México y Sud África. La afición apoya al equipo mexicano dentro y fuera de la cancha, y el mundo más que otras ocasiones permanece atento a lo que ocurre en el país que está de moda. El resultado del partido a estas alturas usted ya lo sabe.
HASTA PRONTO




