14 junio, 2026

14 junio, 2026

Certificados no son rehenes: la SET frena la extorsión disfrazada de «cooperación»

La advertencia del secretario Miguel Ángel Valdez García no surgió en el vacío. Llegó empujada por un reclamo que se repite cada año con la misma puntualidad que el calor de junio
Facebook
X
WhatsApp

Por Raúl López García

TAMAULIPAS, MÉXICO.- Con el cierre del ciclo escolar a la vuelta de la esquina, la Secretaría de Educación de Tamaulipas (SET) tuvo que salir a decir lo que no debería necesitar decirse: ninguna escuela pública puede retener certificados, boletas ni constancias para obligar a los padres a pagar cuotas o financiar graduaciones.

La advertencia del secretario Miguel Ángel Valdez García no surgió en el vacío. Llegó empujada por un reclamo que se repite cada año con la misma puntualidad que el calor de junio —padres de familia que no pueden inscribir a sus hijos al siguiente nivel educativo porque el plantel les niega los documentos oficiales mientras no cubran una «cooperación voluntaria» que, en la práctica, no tiene nada de voluntaria.

«No condicionar ni las graduaciones, ni las entregas de papeles, ni el pago de las graduaciones, ni el pago de esta aportación voluntaria para la retención de los documentos oficiales de cada niño y de cada niña», declaró Valdez García.

La distinción entre lo que la ley permite y lo que ocurre en los hechos es la médula del problema. La legislación sí contempla aportaciones voluntarias en escuelas públicas para cubrir necesidades del plantel, pero la voluntariedad se convierte en ficción cuando el certificado queda en un cajón hasta que llegue el dinero. El funcionario fue claro: la situación económica de una familia no puede ser el filtro que determine si un alumno recibe o no lo que ya es suyo.

La SET también apuntó a la magnitud de los festejos. Valdez García pidió a las comunidades escolares contener el gasto en ceremonias de fin de cursos, con un argumento que va más allá de la austeridad oficial: muchas familias que apenas terminan de pagar la graduación de junio tendrán que comprar útiles en agosto.

«Hay que cuidar mucho la economía de las familias; luego viene el inicio de ciclo, en donde hay que comprar los útiles», señaló.

En esa misma línea, el secretario marcó distancia del modelo de graduación que ha escalado en costos y aparato hasta convertirse, en algunos planteles, en un evento más parecido a una producción televisiva que a una ceremonia escolar. «No hay necesidad de una fastuosidad, sino sencillamente de una solemnidad», afirmó.

El mensaje es claro en el papel. Lo que la SET no explicó es qué mecanismo concreto tienen los padres para denunciar a las escuelas que ignoren esta advertencia, ni qué consecuencias enfrentarán los directivos que sigan condicionando documentos. Sin esa parte, el comunicado corre el riesgo de quedarse en lo que muchos avisos oficiales terminan siendo: una declaración de buenas intenciones que el próximo ciclo escolar volverá a hacer necesaria.

DESTACADAS