Por Alvizo
Expreso-La Razón
CIUDAD VICTORIA, TAM.- Quizás uno se vuelve mejor artista y, en una de esas, mejor ser humano, cuando descubre que el duelo no tiene metáforas elegantes. Que la muerte no perdona a nada ni nadie como diría mi Juanga hermoso; que no llega con violines ni cámaras lentas, sino como una silla vacía en la cocina, un mensaje que ya no va a contestarse, una voz que de pronto queda archivada para siempre en la memoria, como esos casetes viejos o películas de Blu-ray compradas en Amazon que tanto le gustaban al maestro…
Primero fue mi madre. El año pasado. Durísimo. Yo jugando al fuerte, al que aguanta, al que sigue produciendo, hablando y trabajando, pero por dentro completamente derrumbado; como un edificio que todavía no cae porque nadie ha avisado que ya está roto. Fueron días raros, meses espesos. Seguí porque había que seguir. A veces uno no continúa por valentía total ni amor propio o ajeno, sino por mera inercia, por costumbre, porque el cuerpo hace cosas aunque el alma esté sentada en otro cuarto fumando sola.
Y ahora, el artista, cineasta, músico & gestor cultural: Toño Rotuno.
Nunca fuimos súper íntimos. Casi siempre nos veíamos y hablábamos por lo laboral y por ende; del arte en general pero eso sí: en esto nos entendíamos en diálogos largos y amenos. Eso pasa más de lo que la gente cree: hay personas con las que uno jamás comparte la vida entera, pero comparte una frecuencia. Una manera de mirar el caos. Yo empecé ayudándolo en su festival; después en sus cortos y largometrajes; cargando cosas, diseñando, aprendiendo el galopeo de este ecosistema extraño del cine independiente, donde todo parece a punto de desmoronarse y, sin embargo, el tejido comunitario (conformados por patrocinios negocios de amigos o conocidos, intercambios laborales, redes afectivas, gobierno local, etc), lograron la aparición de una anomalía recurrente y algo extravagante…
Y ocurrió.
Apareció en Ciudad Victoria, Tam. esta persona extraña. Algo que siempre me sorprendió era que rara vez se enojara de verdad. Yo, debo admitir, sí sé enojarme; él no. Tenía esa calma rara, pero ansiosa, que a veces era virtud y a veces defecto; como cuando no se podía hacer una toma y su preocupación irradiaba en sus ojos, pero a pesar de ello seguía: una terquedad disfrazada de serenidad y angustia. Sir Toño era un hombre obstinado, muy suyo, incapaz de negociar ciertas cosas. Por ejemplo, a el no le gustaba la música tradicional mexicana pero era, en síntesis, por una búsqueda por representar la «identidad tamaulipeca» de otra manera, no normalizada ni de folclór ortodoxa; buscaba hackear el territorio implantando fetiches estéticos de aquí y allá, asomándose ante el panorama de distintas voces y dimensiones nacionales e internacionales para su su arte, uno lo veía claramente, reflejado totalmente en su programa de radio “Taladro Plus”, aferrado hasta el final a esa vena indie, metálica, alternativa, como si hubiese nacido en otro lugar y hubiera aterrizado por accidente en Tamaulipas.
Eso sí: pocos artistas, cuando necesitas algo, te apoyarán sin miramientos sólo porque les gusta tu proyecto y lo ven brillante; ese era Toño Rotuno, y muchos en la escena de la música y del cine lo saben y lo sintieron en carne propia.
Sobre su gran amor y tormento, su cine, podrían discutirse muchas cosas. Y se discuten. Había gore, basura deliciosa, sátira, cosas bizarras, serie B, escenas incómodas, momentos geniales, actores planos, actrices brillantes y otros completamente excesivos, devorados por el kitsch o como si Cannon Films hubiera revivido, se vistiera de cuero, sombrero y empezara a rodar… Dirán misa, pero era un cine que no pedía permiso ni disculpas. Era cine a la Toño, como su música: muy suyo. A mucha gente le desagradaba, y es entendible. A mí hay cosas que me gustan mucho y otras que no tanto, pero creo; que Toño Rotuno debe ser analizado no simplemente como un «Director-Autor» (a la usanza tradicional de la crítica de cine francesa) sino como un dispositivo cultural, un taller movil que logro con su equipo construir una de las primeras plataformas, llámese Taladro Fest o VIC FILM o sus rodajes; para que otros pudieran aprender, vincularse, entender y conocer el arte o sus variantes como el cine, distintas fotografías, etc… Históricamente, lo tanto que hizo ya tiene un gran valor; guste o disguste, es pionero del séptimo arte en Tamaulipas y eso es imborrable e indiscutible.
Mucha gente hace cine para parecer cineasta; Toño hacía cine porque no podía evitar hacerlo. Era su manera de existir, ser y sentir.
También estaba su faceta de músico (aunque a él no le gustaba que lo llamaran músico) ;otra vida completa con mil anécdotas dentro de la misma persona; con su icónica banda “La Función de Repulsa” pionera del “rock” electrónico e industrial en México, originaria de nuestra ciudad. Su alineación principal fue conformada por nuestro Toño Rotuno (voz y guitarra), Luis Alberto Partida Montalvo (sintetizadores y programación), Hugo E. Cedillo (bajo y guitarra) y Manuel Partida (electrónica) quien trágicamente se adelanto en el camino en febrero de este mismo año… No soy experto en ella; no me tocó vivir esos años donde los afters de los toquines se vivían a lo Jim Morrison, pero bastaba escucharlo hablar para entender que aquello había sido importante. Una vez me contó que el vocalista de Plastilina Mosh se sorprendió muchísimo de que en Tamaulipas existiera una banda haciendo algo así.
Tuvo giras por todo México, también en Europa, festivales… Luego vino un contrato que casi sucedió y que, por alguna razón, no se concretó. La clásica tragedia artística: quedarse a centímetros de algo enorme. Pero a veces las derrotas construyen cosas más interesantes que los triunfos. En un tramo de la Función creó el otro gran aparato cultural de Toño: su mítico “Taladro Fest”.
Primero comenzó como una revista independiente llamado Taladro, después muto a la radio sobreviviendo alrededor de 25 años y paralelamente, creo este festival de música ajena a la normativa que duro alrededor de diez ediciones. Recuerdo que yo le rogaba armar un documental de ese gran proyecto suyo, nunca se dio el tiempo sin embargo, contra viento, dinero, burocracia y sentido común, logró algo impensable y de pronto Ciudad Victoria se llenó por algunos días de música nacional e internacional, músicos rarísimos, artistas que después tendrían peso nacional y internacional: sonido Gallo negro, Malus, Asmodeus, Yo Maté a Tu Perro, Cielo por Domingo, Vilú, Deer Murray, Lumen Lab; etc…
Yo tenía diecisiete o dieciocho años cuando me inventé periodista independiente para poder entrar a ese mundo. Mentira absoluta. No era periodista ni independiente ni nada; sólo tenía hambre de mirar. Creo que fue la última edición del Taladro Fest. Quería conocer a esa fauna extraña que hacía arte en un lugar donde parecía imposible vivir de él sin volverse loco. Gracias a Toño terminé entrevistando a algunos músicos; después me enfoqué en diseñar, cargar cables y sobrevivir rodajes.
El ultimo taladro fest fue en 2016 y en 2018, Toño Rotuno con un conjunto locos y locas amantes del cine, crearon el VIC FILM el cual duro 5 ediciones, Toño con su equipo lograron cosas increibles, presentar diversas películas nacionales e internacionales alrededor de la ciudad como en el Paseo Aventa, en la plaza del 15, la Cineteca de la ciudad, el teatro Juarez, todo ello presentando un sin fin de largometrajes e cortometrajes como por ejemplo En cualquier lugar; Un monde sans crise, Work it class!, Marko; etc; y ademas, logrando traer realizadores nacionales e internacionales para dar conferencias e talleres como Henry Bedwell, Sandra Becerril, Enrique Bencomo, Zoar Flores, etc. en recintos como la Casa del Arte, el Centro Cultural, etc. Todo esto de forma gratuita y con el apoyo de todo su equipo de crew, patrocinios de negocios locales, voluntarios jovenes universitarios y de instituciones pertinentes gubernamentales.
Yo al ver la primera edición quede perfecto y dios sabe como, pero logré colarme en su segunda y tercera edición como diseñador gráfico y ahí me quedé un tiempo, recuerdo con mucho cariño el final del segundo Vic Film, donde varios del staff, con participantes nos reunimos en el hotel Santorin y convivimos, comunicarnos nuestras ideas y dialogar sobre el cine en diferentes latitudes y formas.
Gracias a esto y crear nuevos amigos del medio del cine, logre participar en varios cortos de Toño y en dos de sus largometrajes como asistente de Gafer y diseñador. Recuerdo con sumo cariño “Por favor no me abandones”. Cómo se surca una odisea siendo asistente de gaffer: poniendo y quitando luces, arrastrando cables infinitos, muriéndome de frío. Una vez tuve que sostener un softbox en la noche y con llovizna; yo, todo chamaco, temblando, y un buen amigo me regaló su abrigo para aguantar. Y aun con ello, guardo en mi corazón todo lo aprendido y visto..
Mi sueño siempre fue trabajar en una película y Toño Rotuno me lo cumplió.
Así terminé entrando a esa camada de desvelados profesionales y criaturas nocturnas que orbitaban alrededor de su crew: el maestro Niga alias Juan Carlos López como sonidista y editor de cabecera; su uña y carne Fernando García en el multicast; su asistente de dirección y buen amigo Alejandro Marquez; la gran Gema Saldaña en relaciones públicas; su audaz e icónica productora en linea Zoar Flores; Clio Acosta quien se integro de forma increíble en la producción, el buen Sebastián Chirinos en la asistencia o dirección de foto; el gran Pelos alias Luis Sánchez en lo que se requiriera; la excelente maquillista Nena Rivera ; y Lupita Rosas, a veces en catering y últimamente como actriz. Hubo tantas personas que logramos trabajar y dialogar con él en sobre su amado cine: Hugo E. Cedillo, Omar Jacobo, Edgar Olaf, Azul Fernandez, Dante Silva, Xóchitl García, Claudia Aracelia, Tania Licon, Cintia Ruiz, Adrián Pérez B., Victor Vázquez,María Almendra, Roberto Collado, Rodrigo Verazaluce… Una disculpa si se me escapan nombres.
En este largometraje también conocí a mi segundo maestro: Alejandro Márquez, quien estaba en la asistencia de dirección. Literalmente por culpa de Toño. Márquez vio cómo trabajaba y me invitó después a participar en su película “Memorias”. Así funcionan a veces las vidas: alguien te abre una puerta sin darse cuenta y años después entiendes que aquella puerta era en realidad un destino. Personalmente, nunca le agradecí todo lo que me enseñó directa e indirectamente; pero creo que siempre fui buen amigo y colega artístico, y en vida siempre lo respeté y admiré, y se lo dije varias veces…
En fin, la vida pasa rápido. Demasiado rápido. Quizá un día nosotros también seamos apenas una anécdotas borrosa en la conversación de alguien más. Pero lo que hizo Toño Rotuno por la cultura y el arte en Tamaulipas, es indescriptible.
Hay personas que hacen obras de arte. Y hay personas que hacen escenas enteras posibles; que crean identidad en una ciudad y un estado.
Toño Rotuno logró eso.
Siempre rebelde.
Siempre extraño.
Siempre muy él.
Era ateo hasta la médula, lo cual vuelve todavía más hermoso decir esto:
Ojalá Dios lo tenga en su santa gloria.
Y ojalá siga allá arriba, o abajo, o donde demonios termine la gente como él, brindando mientras suena una guitarra distorsionada y alguien prepara otra función imposible.
Siempre se te recordara, mi querido maestro Toño Rotuno.




