14 junio, 2026

14 junio, 2026

Tamaulipas: 50 años bajo el vértigo del poder

En medio siglo Tamaulipas vivió tres oleadas opositoras: el PARM rompió el dominio priista municipal y legislativo en los setenta, el PAN cerró el ciclo del monopartidismo en la gubernatura en 2016 y Morena tomó el relevo en 2022. Es una historia accidentada donde el eje central de los cambios ha operado desde el centro del país
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Staff
Expreso-La Razón

Tamaulipas tardó cuatro décadas en derribar el monopolio priista en la gubernatura pero la oposición municipal llegó mucho antes, en 1975, cuando Carlos Cantú Rosas ganó la elección local en Nuevo Laredo, abanderado por el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana, el PARM, derrotando al prolongado cacicazgo cetemista local de Pedro Pérez Ibarra.

Esa primera crisis del partido hegemónico abrió una etapa de cambios que se sostuvo durante medio siglo. La oposición tamaulipeca avanzó primero en alcaldías y diputaciones, casi siempre con un control institucional y el respaldo federal indirecto, mientras la gubernatura permaneció en manos del PRI durante 86 años consecutivos, hasta junio de 2016 cuando llegó el panismo con la anuencia de un presidente priista.

En este momento Morena y sus asociados dominan la entidad con 25 ayuntamientos, la gubernatura, mayoría calificada en el Congreso del Estado y siete distritos federales. El recorrido desde Cantú Rosas hasta Américo Villarreal Anaya deja en claro que las definiciones en la política local, tienen su origen en el poder presidencial en turno.

INICIO DE LA DEBACLE

Carlos Cantú Rosas, abogado y agente aduanal apodado “El Chale Boy”, no era un opositor cualquiera. Era ya diputado federal por el Primer Distrito de Tamaulipas, electo en 1973 a la XLIX Legislatura como uno de los cinco únicos diputados de mayoría no priistas en toda la Cámara, situación inédita en la frontera norte mexicana.

Su llegada al ayuntamiento de Nuevo Laredo en 1975 coincidió con el sexenio de Luis Echeverría y la gubernatura priista de Enrique Cárdenas González. El PARM tamaulipeco más que una oposición ideológica, fue una bolsa del descontento priista que capitalizaba las pugnas internas entre los líderes sindicales y las figuras locales relegadas del sistema que decidieron rebelarse.

La estructura de poder tradicional tamaulipeca era corporativa, una estructura dominada por las burocracias gremiales, con un férreo control de su territorio. Pedro Pérez Ibarra controlaba la CTM en Nuevo Laredo, Agapito González las maquilas de Matamoros, Reynaldo Garza Cantú Reynosa, La Quina el petróleo del sur y Diego Navarro los sindicatos de Tampico. Todos cayeron con la llegada del salinismo.

La oposición de Matamoros nació del propio PRI. Jorge Cárdenas González, hermano del exgobernador Enrique Cárdenas González, fue desplazado del tricolor cuando aspiró a la alcaldía en 1974. El argumento oficial fue que no era conveniente que dos hermanos compitieran simultáneamente por la gubernatura y la presidencia municipal.

En 1980 finalmente ganó la presidencia municipal por una coalición PARM-PAN, asumiendo el cargo en enero de 1981. Era el primer alcalde no priista en el segundo municipio más importante del estado. Cárdenas repitió como alcalde en 1990-1992 y esa pugna familiar marcó la geografía electoral del norte tamaulipeco durante dos décadas seguidas.

La reforma política federal de 1977-1979, impulsada por Jesús Reyes Heroles desde Gobernación, obligó a los estados a reconocer partidos nacionales y permitir representación proporcional en legislaturas locales. Por primera vez ingresaron al Congreso de Tamaulipas representantes del PARM, el PAN, el PSM y el PST, rompiendo, aún a medias, el viejo esquema de control político absoluto.

Durante el sexenio de Miguel de la Madrid, se fortaleció a los municipios como unidades de autogobierno y este ajuste legislativo permitió la integración plural de los cabildos al reformarse el artículo 115 de la constitución. Era una vía institucional que antes no existía y que rompió el monopolio sectorial obrero y agrario del PRI sobre las regidurías locales.

El proceso electoral de 1986 dejó la primera disputa opositora abierta por la gubernatura cuando el PARM postuló a Jorge Cárdenas González, que perdió frente a Américo Villarreal Guerra. Cárdenas volvió a competir en 1992 por el PAN contra Manuel Cavazos Lerma, y perdió otra vez, pese a su arrastre personal histórico en la frontera norte. Se veía aún lejana y casi imposible la transición en el poder estatal.

La caída del sistema en las elecciones federales de 1988 también tuvo eco en Tamaulipas. El Frente Democrático Nacional de Cuauhtémoc Cárdenas obtuvo 30.2% en la entidad, mientras el PRI bajó a 59.3%, una caída inédita en el bastión norteño que durante décadas le había dado al tricolor más del 70% sin sobresaltos electorales.

La presidencia de Carlos Salinas de Gortari marcó la intervención federal sistemática contra los cacicazgos sindicales tamaulipecos. El 10 de enero de 1989 fue aprehendido Joaquín Hernández Galicia, La Quina, en Ciudad Madero. Agapito González Cavazos y Pedro Pérez Ibarra, líderes cetemistas en Nuevo Laredo y Matamoros, fueron detenidos en 1992 por evasión fiscal.

El Programa Nacional de Solidaridad operó en Tamaulipas con Manuel Cavazos Lerma como delegado federal. Esa posición le permitió construir clientelas territoriales independientes del gobernador y lo proyectó como candidato priista a la gubernatura.

Cavazos se encargó, ya como gobernador, de liquidar otro cacicazgo obrero: Diego Navarro Rodríguez, líder cetemista del sur de Tamaulipas que fue encarcelado en el penal de Andonegui en Tampico, también por evasión fiscal.

En 1989 el PAN ganó por primera vez una alcaldía importante en Tamaulipas: Ciudad Mante. Dos años después conquistó el V Distrito local con cabecera en Tampico, derrotando al cetemista Diego Navarro. Era la entrada del panismo organizado al territorio tamaulipeco, sin la mediación parmista que había dominado en el norte fronterizo.

En 1993 Gustavo Cárdenas Gutiérrez, hijo del histórico Jorge Cárdenas González, ganó la alcaldía de Ciudad Victoria por el PAN, fue la primera vez que la capital estatal tamaulipeca era gobernada por la oposición. En 1998 fue candidato a la gubernatura por el PAN, y lo derrotó Tomás Yarrington Ruvalcaba, también surgido del Grupo Matamoros priista.

LA ERA DEL GRUPO MATAMOROS

Entre 1993 y 2016 gobernaron Tamaulipas cuatro priistas. Los matamorenses Manuel Cavazos Lerma y Tomás Yarrington Ruvalcaba conformaron el Grupo Matamoros, ambos implicados después en procesos judiciales. Los victorenses Eugenio Hernández Flores y Egidio Torre Cantú cerraron el ciclo de la era priista, este último que llegó al poder tras el asesinato de Rodolfo Torre.

Yarrington fue señalado en 2004 por la DEA y la justicia del Distrito Sur de Texas por presunto lavado de dinero y vínculos con el Cártel del Golfo. Fue detenido en Italia en abril de 2017 y extraditado a Estados Unidos un año después. Eugenio Hernández Flores fue detenido en territorio mexicano también en 2017, por causas similares aunque después fue liberado y aún continúa litigando su caso con la Justicia Federal..

En medio de la ola de violencia que generó el enfrentamiento entre los cárteles que disputaban el control territorial, Rodolfo Torre Cantú, candidato priista a gobernador, fue asesinado el 28 de junio de 2010 durante su campaña, en un atentado atribuido al crimen organizado en la carretera Victoria-Soto la Marina. Su hermano Egidio lo sustituyó en la candidatura y ganó la elección con el 61.3% de los votos, la votación más alta del PRI estatal en años.

El sexenio de Egidio Torre Cantú, de 2010 a 2016, transcurrió con un estado sacudido aún por las narcoviolencia que generó muertes, desapariciones y terror en las ciudades y comunidades rurales. La promesa inaugural fue devolver la paz, una promesa que se cumplió a medias. El PAN aprovechó ese hartazgo social acumulado y articuló su ofensiva electoral con tiempo, recursos y sobre todo con el respaldo federal del peñismo.

Francisco Javier García Cabeza de Vaca, exalcalde de Reynosa y ex senador con licencia, ganó la gubernatura el 5 de junio de 2016 con 50.15% de los votos, derrotando al priista Baltazar Hinojosa Ochoa por casi 14 puntos. Fue la primera alternancia partidista en la gubernatura de Tamaulipas en 86 años, contando desde 1929.

El PAN tomó posesión en octubre de 2016 con la entidad sumida en crisis de seguridad. Simultáneamente conquistó 24 ayuntamientos, el momento de mayor expansión territorial del panismo tamaulipeco. La relación con la federación fue estable bajo Peña Nieto, pero cambió radicalmente en diciembre de 2018 con la llegada de López Obrador.

En febrero de 2021 la Fiscalía General de la República solicitó el desafuero de Cabeza de Vaca por presunta delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita. El Congreso del Estado, con mayoría panista, blindó al gobernador no homologando el procedimiento federal aprobado por la Cámara de Diputados de la Unión.

En las elecciones del 6 de junio de 2021, Morena y aliados conquistaron la mayoría del Congreso local, pero el control resultó efímero pues meses después tres diputados morenistas del sur se sumaron al PAN, restituyendo la mayoría panista en plena campaña por la gubernatura, en operación coordinada con el ejecutivo estatal saliente.

La Suprema Corte, mediante las controversias 50/2021 y 70/2021, frenó la ejecución de la orden de aprehensión contra Cabeza de Vaca, manteniéndolo en el cargo hasta el cierre de su sexenio el 30 de septiembre de 2022

El 5 de junio de 2022 Américo Villarreal Anaya ganó la gubernatura por la coalición Juntos Hacemos Historia, integrada por Morena, PT y PVEM, con más de 730 mil votos. Fue la votación más alta en la historia de elecciones para gobernador en el estado y consolidó la segunda alternancia partidista de Tamaulipas en apenas seis años.

Villarreal Anaya rindió protesta el 1 de octubre de 2022, en plena coordinación federal tras una víspera turbulenta en la que enfrentó una embestida legal del gobierno de Cabeza de Vaca que intentó por todos los medios heredar el poder a Cesar Verástegui, una de las figuras principales de su gabinete.

ALTERNANCIAS Y VÍSPERA DE 2027

En 2024 Claudia Sheinbaum Pardo ganó la Presidencia con 61.8% de los votos en Tamaulipas, una de sus mejores votaciones en el norte del país. La continuidad federal consolidó el alineamiento institucional pleno entre estado y federación por primera vez en seis años, con respaldo presidencial directo al gobernador en funciones.

La elección concurrente del 2 de junio de 2024 dejó a Morena con 25 alcaldías para la coalición Sigamos Haciendo Historia, incluyendo Ciudad Victoria tras un accidentado recuento. La coalición PAN-PRI conservó 16 ayuntamientos y Morena conquistó por primera vez Tampico, Matamoros, Reynosa, Nuevo Laredo, Madero, Altamira y Victoria, los seis centros urbanos estratégicos por su densidad poblacional e intenso movimiento económico.

El PAN tamaulipeco bajó de 24 alcaldías en 2016 a 16 en 2024, una caída de ocho ayuntamientos en ocho años. El PRI bajó de 132,947 votos en 2021, a 69,296 en 2024, una contracción del 47% en un trienio que lo redujo a la irrelevancia política territorial.

El Congreso del Estado opera ahora con una mayoría calificada de Morena, PT y PVEM. Siete de los ocho distritos federales están en manos de la coalición morenista y la única excepción es Jesús Nader Nasrallah, exalcalde de Tampico, electo por el PAN en el Distrito 08. El PRD quedó fuera de toda representación tras la elección.

En el desglose de la historia reciente de Tamaulipas queda claro que la oposición ha avanzado siempre cuando la federación lo permite, lo empuja o lo necesita. Cantú Rosas operaba con tolerancia institucional desde Gobernación bajo Echeverría. Jorge Cárdenas era hermano del exgobernador priista del estado, no un cuadro externo al sistema operativo del PRI.

Cabeza de Vaca en 2016 ganó la gubernatura con el visto bueno final del peñismo institucional. Villarreal Anaya en 2022 ganó con respaldo abierto y operativo de López Obrador desde la presidencia federal. La estructura del poder institucional siempre ha sido definida desde Palacio Nacional, ante la ausencia, hasta ahora, de liderazgos estatales autónomos.

El proceso electoral del 6 de junio de 2027 renovará los 43 ayuntamientos, los 22 distritos locales y los 8 distritos federales de Tamaulipas. La reelección inmediata sigue vigente, pues la reforma aprobada en marzo de 2025 entra en vigor hasta 2030, dejando un último periodo sin restricciones de parentesco.

De frente a la elección de 2027, la oposición panista llega al proceso sin gobernador propio, sin alcaldes en las grandes ciudades, sin mayoría en el Congreso del Estado y sin liderazgos articulados de relevo. El priismo operaba como aliado subordinado del PAN en la coalición pero todo indica que esta vez no serán socios.

Tamaulipas inició su transición opositora en 1975 con un alcalde parmista en la frontera norte y medio siglo después opera bajo un gobierno morenista plenamente alineado con la federación y el recorrido cruza el corporativismo priista de los setenta, el panismo urbano de los noventa, el Grupo Matamoros y el cabecismo, todos con mediación federal.

La pregunta rumbo al 2027 no es si Morena conservará el mapa actual, sino si la oposición tamaulipeca encontrará por primera vez en cinco décadas un encuadre de poder propio que no dependa del centro.

Por lo pronto, la batalla actual entre panistas que disputan la dirigencia estatal, anticipa un 2027 incierto, y ahora son los viajes aliados, Francisco Garcia Cabeza de Vaca y Verástegui los protagonistas de la crisis que debilita a la que fue primera fuerza opositora.

El riesgo que enfrenta Morena ahora es una implosión protagonizada por los mismos grupos y personajes que construyeron la mayoría del 2022 y 2024, y su viejo aliado, el Partido Verde, se perfila como un lastre y principal amenaza del partido dominante.

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