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Expreso – La Razón
La primera ronda formal de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá concluyó el 29 de mayo en la Ciudad de México, con una agenda que impacta en el sector productivo de Tamaulipas.
Reglas de origen automotriz, acero, aluminio y seguridad económica regional fueron los ejes de tres días de negociación entre la Secretaría de Economía mexicana y la Representación Comercial de Estados Unidos.
Para el estado que concentra la frontera terrestre con mayor flujo de comercio del tratado, el resultado de esas conversaciones mas que un asunto de política exterior, es empleo, inversión y sobrevivencia industrial.
El sector manufacturero representa el 98 por ciento de las exportaciones de Tamaulipas, una concentración que no tiene equivalente en ninguna otra entidad de la República.
El estado registra 424 establecimientos de la industria maquiladora y de exportación, lo que lo ubica en el quinto lugar nacional, con más de 250 mil empleos directos vinculados a ese sector.
Reynosa encabeza el padrón con la mayor concentración de plantas, seguida por Matamoros con 150 empresas que representan el 35 por ciento del total estatal, y Nuevo Laredo, que opera como el principal corredor terrestre del continente.
Por el puente de Nuevo Laredo cruza el 45 por ciento del intercambio comercial terrestre entre México y Estados Unidos, según datos del programa IMMEX. Con esos números, Tamaulipas no es un espectador de la renegociación del T-MEC, es uno de sus personajes centrales.
Estados Unidos llegó a la primera ronda con una exigencia que sacudió a la delegación mexicana: que al menos el 50 por ciento del valor de cada vehículo fabricado en Norteamérica provenga de territorio estadounidense.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, fue contundente al salir de las negociaciones: el tema del 50 por ciento nos parece que es insostenible, declaró.
La posición mexicana defiende el concepto de contenido regional, no de contenido por país, una distinción técnica que tiene consecuencias directas en miles de empleos en las plantas de autopartes de Reynosa y Matamoros.
En Tamaulipas operan 80 empresas del sector automotriz y de autopartes que fabrican desde cinturones de seguridad hasta bombas de combustible, volantes y dispositivos electrónicos para el mercado norteamericano.
Si la demanda estadounidense prospera, esas plantas tendrían que reconfigurar sus cadenas de proveeduría, con un costo que los analistas no han terminado de calcular.
EL DAÑO QUE YA ES VISIBLE
La revisión formal del T-MEC llega después de un año en que los aranceles del 25 por ciento impuestos por la administración de Donald Trump ya comenzaron a dejar marcas en la economía estatal.
El dirigente de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México en Tamaulipas, Hugo Torteya Chymely, confirmó que la proyección de ampliación o nuevas inversiones de la industria maquiladora de exportación está prácticamente detenida.
Los empresarios están a la expectativa, declaró Torteya Chymely aunque de manera oficial no se han comunicado posibles ajustes a las líneas de producción. Los aranceles afectan de manera particular a automóviles, autopartes, acero y aluminio, que son precisamente los sectores dominantes en la frontera tamaulipeca.
La incertidumbre ya frenó decisiones de inversión que debían haberse materializado, y el tiempo que pasa sin certeza es tiempo que las empresas usan para evaluar otras geografías.
El impacto arancelario llegó a un sector que ya venía con fragilidades propias. Economistas y analistas del Colegio de la Frontera Norte advierten que Tamaulipas tiene seis años sin innovar en su modelo maquilador, pese a compartir frontera con Estados Unidos y contar con más de 420 kilómetros de litoral, dos puertos en Tampico y Altamira, y 17 puentes internacionales.
El nearshoring, esa relocalización de cadenas productivas que prometía convertir a la frontera norte en el eje del nuevo mapa industrial de América del Norte, no aterrizó en Tamaulipas como se esperaba.
El salario promedio mensual en el sector maquilador de Tamaulipas es de apenas 14 mil pesos, frente a más de 21 mil en Veracruz y 16 mil 600 en Baja California, lo que revela otra grieta estructural: el estado compite con costos bajos, no con valor agregado.
EL CALENDARIO DECIDE
La segunda ronda de negociación está programada para este 16 y 17 de junio en Washington, donde se incorporarán temas de agricultura y condiciones de competencia equitativa, además de dar seguimiento a las reglas de origen.
La tercera ronda llegará en la semana del 20 de julio en la Ciudad de México, con el objetivo de cerrar los puntos pendientes antes de la revisión conjunta formal que exige el tratado.
Los tres países deben reunirse en julio de 2026 para evaluar la implementación del acuerdo, y aunque esa revisión no implica automáticamente una renegociación completa, las tensiones acumuladas hacen que cualquier escenario esté abierto.
El ex jefe negociador técnico de México en la modernización del TLCAN, Kenneth Smith Ramos, advirtió que si alguno de los socios solicita reabrir el texto y los demás lo aceptan, podrían introducirse cambios sustanciales en los términos del acuerdo. La Cámara Internacional de Comercio advierte sobre el riesgo de una modificación a la cláusula de caducidad del tratado, conocida como sunset clause.
Si esa cláusula se altera, el T-MEC podría extinguirse automáticamente sin periodos de transición, generando un impacto inconmensurable en las cadenas de suministro, las inversiones y los empleos de los tres países.
El Consejo Nacional de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación, Index, considera que los aranceles sectoriales derivados de la sección 232 sobre acero y aluminio constituyen una violación directa al tratado y un riesgo latente para la integración productiva de América del Norte. Humberto Martínez Cantú, presidente de Index Nacional, lo resumió sin rodeos: este es un acuerdo de libre arancel desde el año 2000.
No todo el panorama es adverso, también hay señales de resiliencia. Expertos del Colegio de la Frontera Norte aseguran que las maquiladoras de Tamaulipas soportarán las presiones comerciales sin abandonar la región, y que aunque se prevé una baja en la inversión, la operación de las plantas continuará.
Datos del sector inmobiliario industrial registran 221 millones de dólares en nuevas inversiones en nearshoring distribuidas en Reynosa, Matamoros, Altamira, Tampico y Nuevo Laredo, con actividad en manufactura, logística y energía.
El gobierno municipal de Matamoros participó en el GTI Summit 2026 en Monterrey para fortalecer la integración de proveedores locales en cadenas de suministro nacionales e internacionales.
General Motors anunció una inversión de mil millones de dólares en su planta de Ramos Arizpe para ensamblar modelos que sustituirán importaciones desde China, una señal de que la reindustrialización norteamericana tiene espacio para México.
El argumento que Index lleva a Washington es contundente: una exportación mexicana genera empleo en Estados Unidos porque tiene contenido americano. México compra más productos estadounidenses que China, Reino Unido y Alemania juntos.




