14 junio, 2026

14 junio, 2026

Utilizar a los hijos para dañar a la madre puede costar la patria potestad, advierte juez familiar

Consideran indispensable fortalecer los programas de orientación familiar y parental para prevenir este tipo de conductas y promover relaciones sanas entre madres, padres e hijos después de una separación
Facebook
X
WhatsApp

Por Cynthia Gallardo
Expreso-La Razón

TAMPICO, TAM.- Utilizar a las hijas e hijos como herramienta para causar daño emocional a una expareja no sólo afecta el bienestar de las infancias, sino que puede derivar en consecuencias legales tan severas como la pérdida de la patria potestad, así lo advirtió Everardo Pérez Luna, juez séptimo de primera instancia en materia familiar del Segundo Distrito Judicial con residencia en Altamira, durante su participación en los conversatorios de “Diálogo por las Familias Tampico”, organizados por Diálogo Nacional por la Paz.

El especialista explicó que la violencia vicaria es una forma de violencia de género en la que una persona utiliza a las hijas e hijos para afectar emocionalmente a una mujer con la que mantiene o mantuvo una relación sentimental.

«Se considera como violencia vicaria, aquel acto u omisión intencional ejercido contra una mujer con el objeto de causar daño a la víctima a través del perjuicio, maltrato, descuido y/o manipulación de las hijas y los hijos, así como el daño del vínculo filial con la víctima. Es una manifestación de violencia por parte de quien mantuvo una relación afectiva o de pareja sentimental con la víctima que utiliza a las hijas e hijos de la víctima como instrumento para causarle daño… una consecuencia es la pérdida de la patria potestad establecida en el artículo 414 del Código Civil señalando como una causa más la violencia vicaria»

Pérez Luna señaló que la legislación reconoce como víctima directa a la mujer afectada, mientras que niñas, niños y adolescentes son considerados víctimas indirectas debido al impacto emocional que estas conductas generan en su desarrollo.

Además de la pérdida de la patria potestad, quienes ejerzan violencia vicaria pueden enfrentar la obligación de reparar los daños y perjuicios ocasionados.

«Los integrantes de la familia que incurran en cualquier tipo de violencia vicaria deberán reparar daños y perjuicios que se ocasione por dicha conducta»

El juzgador explicó que también existe la figura de violencia vicaria equiparada, que puede dirigirse contra familiares cercanos, personas dependientes económicamente o adultos mayores bajo el cuidado de la víctima, con la finalidad de causarle afectaciones emocionales.

Como ejemplo, mencionó situaciones detectadas en procesos familiares donde uno de los progenitores interfiere en la convivencia con el otro, influyendo en las infancias mediante mensajes o conductas que deterioran el vínculo afectivo.

«Es necesario generar conciencia porque cuando tocamos los tribunales familiares estas situaciones aquejan tanto a la familia. La violencia no solamente se genera a la madre, sino se transmite directamente a la niña o al adolescente»

Pérez Luna consideró indispensable fortalecer los programas de orientación familiar y parental para prevenir este tipo de conductas y promover relaciones sanas entre madres, padres e hijos después de una separación.

«Esos programas institucionales del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia actuarán sin titubeos como Escuela para Padres, donde una temporada los tribunales podíamos condicionar para que los papás acudieran».

El especialista dijo que los conflictos entre adultos no deben trasladarse a las infancias, ya que las consecuencias pueden extenderse durante años y afectar su estabilidad emocional, desempeño escolar y desarrollo social. Por ello, insistió en que la prevención, la educación familiar y el acompañamiento institucional son herramientas clave para proteger a niñas, niños y adolescentes.

Entre los principales retos para combatir este fenómeno se encuentran la detección temprana de las conductas de manipulación, la disposición de las familias para buscar orientación especializada y el fortalecimiento de programas preventivos que ayuden a preservar los vínculos familiares en beneficio de las niñas y los niños.

DESTACADAS