25 junio, 2026

25 junio, 2026

Morena, movimiento vivo o partido monolítico

Trópico de Cáncer/Jesús Collado Martínez

Morena ha iniciado el proceso para la selección de quienes serán por ahora Coordinadores de la Defensa de la Cuarta Transformación en los estados, distritos electorales, y municipios, y llegado el momento se convertirán en candidatos a gobernadores, a diputados federales y locales, o presidentes municipales, por eso es importante reflexionar sobre la forma en que esa formidable organización popular incidirá nuevamente en la vida política de nuestro país.
 
En la historia política de México, los partidos que nacieron como movimientos transformadores y terminaron convertidos en maquinarias burocráticas decadentes al servicio de sus propias élites han perdido por completo el apoyo de la sociedad. El PRI es el ejemplo más claro, surgió de la revolución mexicana y está muriendo como un aparato de control corporativo. El PRD, heredero de la izquierda democrática de 1988, se institucionalizó hasta vaciarse de contenido, traicionar a su propia base social y desaparecer del horizonte político. El PAN ha pasado por un proceso semejante y en las recientes elecciones de Coahuila perdió su registro en ese estado.
 
Morena  tiene hoy ante si la responsabilidad de decidir si se convierte en un partido institucionalizado y monolítico o se mantiene como un frente popular unido por la convicción de que un gobierno democrático nace y se sostiene por la voluntad soberana de los ciudadanos.
 
La presión para definir como habrá de ejercer su liderazgo social aumenta sensiblemente ante la embestida abierta de la extrema derecha internacional, desde la derecha intervencionista norteamericana que no oculta ni sus intenciones ni sus acciones, hasta los ultras españoles que vienen a repetir en nuestro país los discursos que les han valido el repudio de sus paisanos, todo lo cual alborota hasta la locura a la burriciega derecha local que se suma eufóricamente a la campaña de desprestigio tratando inútilmente de robar las banderas al frente popular por la vía de acusarlos de corrupción, ser socios de los narcos o de los contrabandistas y ladrones de combustibles.
 
En las elecciones de 2018, 2021 y 2024 las victorias electorales de Morena fueron la suma de expresiones cívicas de inconformidad genuinas. En 2018, una coalición inédita de ciudadanos hartos de la corrupción, la violencia y el abandono llevó a Andrés Manuel López Obrador a la presidencia con una inmensa mayoría de los votos. Ganó Morena como la opción de los ciudadanos unidos en torno a la idea de construir un gobierno popular y un país mejor. En 2021, en circunstancias adversas, con una pandemia mundial y una intensa campaña en su contra, Morena y sus aliados mantuvieron la mayoría en el Congreso porque la gente votó por la continuidad de un proyecto. En 2024, Claudia Sheinbaum obtuvo una victoria contundente que confirmó la vigencia del proyecto popular transformador.
 
Esos resultados son inseparables de la naturaleza amplia, heterogénea y movilizadora de Morena. Cuando el movimiento incorporó a maestros, indígenas, mujeres y hombres de colonias populares, jóvenes universitarios, trabajadores y campesinos ignorados por décadas, profesionistas y pequeños empresarios hastiados de la inseguridad, la extorsión, y de la corrupción Morena construyó una mayoría real, si se convierte ahora en un partido burocrático con lógica de cuotas, candidaturas negociadas y disciplina de aparato, esa mayoría se fragmentará.
 
Ante la oleada de la derechización inducida de América Latina, Morena debe mantenerse como un frente amplio, democrático y popular, capaz de agrupar a todos los mexicanos que compartan sus fines básicos, la lucha permanente contra la corrupción, el ejercicio del poder para impulsar el desarrollo y la justicia social, enfrentar al crimen organizado con una estrategia de que procure seguridad, justicia y atención a las causas de la violencia con la visión de construir la paz y la convicción de que el gobierno debe colocar a los pobres en el centro de su acción pública, no como beneficiarios pasivos de programas, sino como sujetos políticos con derechos.
 
México necesita que Morena, el partido que representa la mayoría de los mexicanos, siga siendo el movimiento vivo capaz de ejercer el poder para beneficio de todos y de enfrentar los desafíos injerencistas de una potencia que pretende la hegemonía hemisférica por encima de la legitimidad popular. Morena necesita seleccionar a los mejores candidatos para ganar las elecciones de 2027 y mantener vigente la legitimidad del régimen democrático y popular de la Cuarta Transformación.

Facebook
Twitter
WhatsApp