2 julio, 2026

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El TMEC y los chicharrones que truenan

TRÓPICO DE CÁNCER/JESÚS COLLADO MARTÍNEZ

La era de los tratados de libre comercio iniciada en enero de 1994 con la vigencia del TELECAN y la renovación del TMEC en junio de 2020 durante el primer periodo presidencial de Donald Trump, podría estar llegando a su fin ante la reiterada resistencia del presidente de norteamericano a solicitar la prórroga que lo mantendría en funcionamiento.
 
Como lo ha explicado el Secretario de Economía Marcelo Ebrard, en la negociación del Tratado formalmente hay 3 escenarios posibles, el primero, que los tres países soliciten  la prórroga del TMEC que le daría vigencia hasta el 2042, el segundo, que Estados Unidos no solicite la prórroga por lo que se mantendría vigente hasta el 2036 con revisiones anuales y la posibilidad de prorroga en cualquiera de ellas por 16 años, y el tercer escenario, que cualquiera de las partes solicité la conclusión, lo que iniciaría un procedimiento de salida del solicitante dentro de los siguientes 6 meses y una vez concluido dejaría vigente el tratado para los otros dos países.
 
Este ambiente de incertidumbre se originó por las declaraciones recientes del  Presidente Trump de que no renovaría el TMEC al que ha señalado como un acuerdo “irrelevante” y ha agregado “no necesitamos sus productos”, refiriéndose a Canadá y México, lo que ha elevado las tensiones entre los tres países socios que intercambian alrededor de dos billones de dólares anuales, porque lo que está en juego no es solo un tratado comercial sino la arquitectura económica de toda América del Norte.
 
Pero no hay que olvidar que las razones detrás de la postura de Trump son una mezcla de convicción ideológica y de una estrategia que va mucho más allá de la negociación económica que es su Estrategia de Seguridad Nacional en la que Estados Unidos declara: “Queremos garantizar que el hemisferio occidental se mantenga razonablemente estable y lo suficientemente bien gobernado… un hemisferio cuyos gobiernos cooperen con nosotros contra narcoterroristas, cárteles y otras organizaciones criminales transnacionales… un hemisferio… que apoye cadenas de suministro cruciales.”
 
En el caso de las presiones políticas la postura de Estados Unidos queda bastante clara con la injerencia en distintos grados y formas en los asuntos de Argentina, El Salvador, Ecuador, Perú, Venezuela, Brasil, Cuba, recientemente en el proceso electoral de Colombia y desde luego en México como se ha visto en los casos de Sinaloa y Chihuahua.
 
En el tema de la seguridad Estados Unidos ha declarado la guerra a los cárteles de las drogas a los que ha denominado como organizaciones terroristas y expresa su decisión de perseguirlos en cualquier territorio en donde se encuentren. En febrero de este año el Secretario de Estado Marco Rubio, en el caso de México, designó como Organizaciones Terroristas Extranjeras al Cártel de Sinaloa, Cártel Jalisco Nueva Generación, Cártel del Golfo, Cártel del Noreste, antes Zetas, la Nueva Familia Michoacana y Cárteles Unidos.
 
Tanto en la Estrategia de Seguridad Nacional, como la Estrategia para el Control de las Drogas y la Estrategia Antiterrorista, Estados Unidos ha señalado que hará uso de todos los mecanismos diplomáticos, políticos, económicos, y militares para establecer un poder hegemónico en el hemisferio. Para el gobierno norteamericano la negociación del TMEC no está excluida de esas estrategias y de eso dependerá su continuidad o su conclusión.
 
En la negociación del TMEC Estados Unidos va más allá de las de las reglas del intercambio comercial para dejar clara frente al mundo su condición de nación más poderosa del hemisferio occidental, o dicho en lenguaje coloquial, para dejar claro que en America nada más sus chicharrones truenan.

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