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Ciudad de México.- «Yo ya estaba mentalizado para morirme», la cuenta Rodrigo.
El fotógrafo cubría en el monumento al Ángel de la Independencia la celebración por el pase de la Selección Mexicana a los octavos de final del Mundial de Futbol 2026 después de vencer 2-0 a Ecuador, la noche del 30 de junio de 2026 en el Estadio Azteca.
Pero quedó aplastado durante la estampida en Paseo de la Reforma y Florencia. Convencido de que no lograría salir con vida, tomó su teléfono celular y grabó esas 7 palabras con las que se despedía de su familia, documentó que ahora permanecerá como uno de los testimonios más impactantes de la tragedia que dejó 4 personas fallecidas en Paseo de la Reforma.
Aquí sus palabras:
«Llegó un punto en el que toda la gente quería avanzar. De repente quedamos apachurrados.
«Ahí fue donde todo valió madre. Se cayeron y fue un efecto dominó. Yo también me caí encima de unas niñas y de mujeres.
«Es una desesperación horrible. Te quieres levantar y no puedes.
«Yo ya estaba mentalizado para morirme».
Fue entonces que hizo la grabación del audio y la envió. Eran las 10:53 de la noche.
De inmediato se propuso un último intento: mantenerse consciente y seguir respirando.
Observó una motocicleta de reparto de pizzas y se arrastró hasta ella.
Apoyó su pecho sobre la caja trasera del vehículo y formó un pequeño espacio que le permitió respirar, sobre él se mantenía la presión de cientos de personas.
Consiguió incorporarse hasta quedar de pie sobre la motocicleta y logró salir del lugar.
Rodrigo terminó con golpes y moretones en piernas y pecho. Después caminó hasta la estación Chapultepec del Metro y ahí lo recibió su familia.
El fotógrafo había llegado a las 5 de la tarde a la zona de los festejos. Por horas tomó fotografías y videos de la celebración por la victoria de México.
Creyó que la multitud se empezaría a retirar a sus casas, pero al llegar al cruce de Paseo de la Reforma y Florencia, el río de personas que intentaban salir chocó con las que seguían llegando para sumarse a la fiesta.
En pocos minutos todo se salió de control.
Con decenas de personas encima escuchaba gritos de auxilio, llantos y sonidos sin identificar.
Los 2 minutos inmovilizado le parecieron una eternidad, a la que sobrevivió.
Entre cientos de personas en la misma situación de Rodrigo para 4 no hubo el milagro y fallecieron, entre ellas un hombre de 44 años y una joven de 19.
La asfixia de la celebración los mató.
Zapatos, mochilas, ropa, botellas, lentes, alimentos y manchas de sangre quedaron en las calles como testigos del “martes negro”.




