Por Raúl López García
Expreso-La Razón
CIUDAD VICTORIA, TAM.- El esfuerzo, la disciplina y la perseverancia encontraron su recompensa para José María Estrada Castillo, alumno con autismo de la Escuela Primaria «México», quien concluyó su educación primaria con honores y además tuvo el privilegio de integrar la escolta de la institución, un doble reconocimiento que hoy inspira a toda la comunidad educativa.
Su historia es la prueba de que, cuando existen acompañamiento, confianza y una educación incluyente, el talento encuentra la manera de brillar. Durante seis años, José María construyó este logro con dedicación y compromiso, siempre respaldado por sus padres, Héctor Manuel Estrada Espinosa y Luz Imelda Castillo Ruiz, quienes lo impulsaron a desarrollar sus capacidades y a creer en sí mismo.
La Escuela Primaria «México», bajo la dirección del maestro Eleazar Contreras Salazar, fue parte fundamental de ese camino. El acompañamiento de su maestro de grupo, Francisco Javier Lerma Nava, y el trabajo de la maestra de Educación Física, Edith Guadalupe Soria Sánchez, quien preparó a la escolta y brindó seguimiento especial a José María, fortalecieron sus habilidades para asumir con orgullo esta importante responsabilidad.
Como guardia de la escolta, José María compartió este honor con Isabel de León Vásquez, abanderada; Ali Federico Córdoba Chávez, sargento; Sebastián Guajardo Ledezma, retaguardia derecha; y Alexa Jimena Villarreal Camacho, retaguardia izquierda.
Juntos representaron los valores de respeto, disciplina y amor por los símbolos patrios durante la ceremonia de graduación de la generación 2020-2026.
Lejos de definirlo, el autismo forma parte de la historia de un niño que ha demostrado que el esfuerzo y la constancia pueden abrir grandes oportunidades cuando existe una comunidad que apuesta por la inclusión. Su graduación con honores y su participación en la escolta son reconocimientos obtenidos por mérito propio, resultado de años de dedicación dentro y fuera del aula.
Hoy, José María cierra una etapa con el orgullo de haber dejado una huella imborrable en su escuela. Su historia no solo celebra un excelente desempeño académico, sino que también envía un poderoso mensaje a otras familias: cuando se cree en las capacidades de los niños y se les brindan las herramientas necesarias para crecer, los sueños dejan de parecer imposibles y se convierten en logros que inspiran a toda una comunidad.




