Medir para gobernar mejor
MIGUEL DOMINGUEZ FLORES
En la administración pública suele prestarse mayor atención a las obras visibles que a los procesos que permiten evaluar si un gobierno funciona con eficacia.
Sin embargo, contar con información confiable sobre programas, recursos, servicios y resultados constituye una condición indispensable para diseñar mejores políticas públicas. En ese contexto, la participación de Tamaulipas en el Censo Nacional de Gobiernos Estatales del INEGI adquiere una relevancia que trasciende el simple cumplimiento administrativo.
Los censos gubernamentales representan una herramienta para comparar el desempeño institucional entre entidades federativas, identificar fortalezas y detectar áreas de oportunidad. Su utilidad radica en que generan indicadores homogéneos que permiten evaluar aspectos como el ejercicio del gasto, la prestación de servicios, los mecanismos de control interno, la transparencia y la atención ciudadana.
Para un estado como Tamaulipas, inmerso en proyectos de infraestructura, desarrollo económico y modernización administrativa, disponer de estadísticas confiables resulta tan importante como construir carreteras o ampliar la cobertura de servicios públicos. La información bien estructurada facilita la planeación, permite asignar mejor los recursos y ofrece elementos para corregir políticas cuando los resultados no corresponden con los objetivos planteados.
También existe una dimensión democrática. La calidad de un gobierno no depende únicamente de las acciones que realiza, sino de la capacidad de documentarlas y ponerlas a disposición de la sociedad. Cuando los datos son públicos y comparables, disminuye el margen para la discrecionalidad y aumenta la posibilidad de que ciudadanos, investigadores y organismos especializados evalúen el desempeño institucional con criterios objetivos.
No obstante, recopilar información constituye apenas el primer paso. El verdadero reto consiste en utilizar esos diagnósticos para mejorar la gestión pública. De poco servirían los indicadores si terminan archivados como simples reportes estadísticos. Su valor aparece cuando orientan decisiones presupuestales, modifican procedimientos, simplifican trámites o fortalecen la rendición de cuentas.




