Con la victoria de la fórmula Gloria Garza-César «Truko» Verástegui, Ismael García Cabeza de Vaca puede ir guardando cualquier vana ilusión sobre la candidatura a la gubernatura.
El camino a 2028 se estrecha. Y en el PAN de Tamaulipas quedan, en realidad, pocos nombres con algo que jugar.
Ahí está el propio Truko, que buscaría repetir como candidato. Ahí está el diputado federal Jesús Nader. Y ahí está, aunque algunos eviten voltear a verla, la senadora Imelda Sanmiguel.
Lo que sí quedó claro tras esta elección interna es quién manda: la estructura del partido en el estado responde a Verástegui, y como ya se sabía, había un evidente distanciamiento entre la militancia y todo lo relacionado con el cabecismo.
Pero el 2027 será el examen real. Si el PAN conserva los municipios que hoy tiene y logra recuperar alguna de las plazas importantes que ha perdido, el Truko llegará a 2028 con una carta de presentación sólida.
Si Nader apuesta con el financiamiento necesario —y el valor político— para disputar primero Tampico y después la gubernatura, también entra de lleno en la conversación.
Pero conviene no perder de vista a Sanmiguel. Truko y Nader deberían tomarla más en serio de lo que hasta ahora se le ha tomado.
Su trayectoria es legislativa, no administrativa y por eso nadie puede acusarla de haber administrado, y mucho menos de haber dilapidado, recursos públicos.
Su paso por la Cámara ha sido, cuando menos, correcto, por no decir sobresaliente.
Se distanció a tiempo de Francisco García Cabeza de Vaca, cuando distanciarse todavía era una decisión y no una obligación impuesta por las circunstancias. Esa lectura política temprana hoy le da un margen de maniobra que sus dos competidores no tienen.
Y tiene algo más, quizá lo más valioso de cara a una elección: un perfil que se vende bien ante el electorado, sin necesidad de reconstruir una imagen desgastada.
El PAN tamaulipeco tiene, entonces, tres cartas sobre la mesa y un liderazgo ya definido. Falta ver si el partido sabrá jugarlas con inteligencia.




