27 julio, 2026

27 julio, 2026

Ya mostro el cobre…

VIDA DIARIA/ ROSA ELENA GONZÁLEZ

Por. Rosa Elena González

“Ya mostro el cobre” es una frase popular que es utilizada para hacer referencia a que tal o cual persona mostro o saco su verdadera personalidad, que es negativa, malvada, malintencionada, falsa e hipócrita, después de haberse querido ver como buena gente.

Ese dicho popular por lo general aplica muy bien a buena parte de la clase política, pues la gran mayoría de los políticos, sobre todo cuando andan encampañados, fingen interés en los problemas de la gente, en las necesidades del pueblo, y se venden como personas de bien, de buen corazón, pero apenas llegan al poder sacan su verdadera personalidad, muestran el cobre dejando ver lo ruin que son, que utilizaron la esperanza del respetable para lucrar política y económicamente.

Nombres de esos políticos sobran, seguramente a su mente ya le llegó la imagen de uno, o quizá, de varios.

Y no, no terminaríamos en esta colaboración de mencionarlos, pues como dijera un director de teatro local, también los políticos de mala entraña, esos que a las primeras de cambio muestran o sacan el cobre, son tantos tantos, tantos, que si flotaran ya se hubiera oscurecido el cielo.

Pero con todo y que el dicho se le ciñe bien a la mayoría de los encumbrados de la política, el título de esta colaboración no refiere a ellos.

Nos referimos a los ladrones de cobre, esos que se roban hasta la tubería de agua potable, bueno, si son muy similares a la mayoría de los políticos, también son rateros, sacan el cobre, son una plaga y en ocasiones hasta pueden ser peligrosos por sus malas acciones o el estado en el que se encuentren, y si, también tienen a la ciudadanía en la zozobra, pero estos, literal, sacan, se roban, el cobre de las viviendas, aunque estén habitadas.

Lo anterior viene a colación por la ola de robos en domicilios en diferentes sectores de la ciudad donde los amantes de lo ajeno en los últimos días han intensificado el robo de cobre, lo alarmante es que lo hacen a ras de suelo, a pleno día y por las noches se mueven por las cornisas.

Cierto, esto no es algo de mucho interés para los encumbrados de la política, pues no hay alusión a ninguno de ellos, pero a la ciudadanía si debe de interesarle ya que esos ladronzuelos, que quizá andan bajo los influjos de alguna sustancia, se roban el cobre de instalaciones da aire acondicionado, tinacos, tanques de gas estacionarios, incluso, cableado de compañías de cable. Seguramente para venderlo.

Desconozco la cotización del cobre, cuánto cuesta el kilo, o como es que se oferta, pero compradores tienen y seguramente lo que ganan por la venta de ese material esos, como dijera PAQUITA LA DEL BARRIO, ratas de dos patas, es lo suficiente para que ellos puedan seguir alimentando sus vicios.

Las autoridades deben de investigar quienes compran cobre o artículos robados pues también son responsables, mientras exista comprador habrá un vendedor y hurtador. Como bien reza otro dicho, tan culpable es quien mata la vaca como el que le agarra la pata.

Los ladrones suben por árboles, bardas o casas abandonadas y de ahí van saltando por los techos, barriendo con todo lo que se encuentran a su paso, bueno hasta compresores de aire acondicionado. Lo peligroso es que en algunos casos se descuelgan hasta los patios para hurtar bicicletas o herramientas, eso es lo de menos, el peligro está en el susto o que puedan agredir a las personas.

Hace unos días en el sector norte de la capital tamaulipeca, vecinos se percataron de que no tenían agua ni gas, contrataron quien checara el motivo del desabasto y al subir al techo descubrieron que a todas las viviendas de la cuadra les habían robado toda la tubería e instalaciones de gas y aires acondicionados. Lo peor, que él, o los ladrones dejaron huella de que habían estado viviendo o pernotando en la azotea de alguna de esas casas pues dejaron hasta su ropa sucia tirada. Pero como el malhechor siempre regresa al lugar del ilícito uno de ellos al día siguiente regreso, pero al verse descubierto huyó.

La narración de ese hecho es para que la ciudadanía este atenta, supervise constantemente sus azoteas y se formen comités vecinales, solicitar a las autoridades rondines de seguridad pública y denunciar a los ladrones que sean sorprendidos por el lugar. Es mejor prevenir que lamentar, lo material puede reponerse, un susto o una tragedia mayor ocasionada por un malhechor, como esos que sacaron el cobre, no.

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