31 julio, 2026

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El sucesor de Luis Lauro

FLECHA JANAMBRE
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Luis Lauro Reyes se fue de Bienestar Tamaulipas presumiendo cifras: 1.3 millones de beneficiarios, 25 mil millones de pesos repartidos; le faltó, como es costumbre en estos adioses, revelar la otra mitad de la historia.

La delegación más importante para la operación del gobierno federal en el estado vivió cuatro años en la opacidad, blanco de críticas constantes de miles de beneficiarios que sufrieron la indolencia de su titular.

Tan malo fue su desempeño, que la estructura humana de la delegación -valiosísima para cualquier proyecto político- siguió bajo control de algunos de sus antecesores.

Por eso, ahora que Luis Lauro anunció su salida al tiempo que hace propagar la versión de que accederá a una candidatura, ha empezado la trivia para adivinar quién llegará en su lugar.

Una cosa es segura: se necesita muy poco para que quien llegue supere el trabajo realizado durante los últimos cuatro años.

Sobran ejemplos de la vara baja que deja. Ahí está el expediente de los datos personales. Documentos con información de beneficiarios aparecieron abandonados en la vía pública tras la cancelación del espacio donde se resguardaban.

O el rezago de Salud Casa por Casa, con Tamaulipas por debajo en la cobertura del Censo de Salud y Bienestar, mientras adultos mayores y personas con discapacidad esperaban atención médica preventiva.

Ahí están los señalamientos, meses antes de su salida, por bajos niveles de cobertura en programas prioritarios dirigidos precisamente a los sectores más vulnerables del padrón.

Ahí están las denuncias de mal uso de apoyos por parte de Servidores de la Nación, que obligaron a terminar contratos y a que el propio delegado reconociera «malos manejos».

La salida de Luis Lauro ocurre cuando Tamaulipas entra a la recta final de un sexenio estatal que desemboca en dos procesos electorales decisivos.

Es tan relevante la identidad de su sucesor, porque quien llegue heredará una delegación rezagada, pero sobre todo, la tarea de operar con el calendario electoral encima, donde cada entrega de apoyo social será leída, inevitablemente, en clave de 2027 y 2028.

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