12 agosto, 2026

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Miles de KMS por el «Corre»

Aldo Hinojosa se ha convertido en un leal a Correcaminos de visitante; su pasión lo ha llevado a recorrer miles de kilómetros para apoyar a los naranjas
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POR. DANIEL VÁZQUEZ

EXPRESO

CIUDAD VICTORIA, TAMAULIPAS.- Todo comenzó en 2009, cuando unos amigos de la preparatoria invitaron a Aldo Hinojosa al Estadio Marte R. Gómez para ver un partido de Correcaminos. No provenía de una familia futbolera ni tenía una tradición de seguir a algún equipo, pero aquella primera visita al estadio fue suficiente para cambiarlo todo.

“Mis amigos en la prepa me dijeron un día que fuéramos al estadio, que fuéramos a ver a Correcaminos. Era el 2009 y desde entonces ya no supe de otro equipo. Siempre fui al Corre. Fue como un amor a primera vista, ahí me quedé. Es mi ciudad, lo que me representa”, contó Aldo sobre su inicio con la pasión del ‘Corre’.

Desde entonces, Aldo convirtió al equipo en parte de su vida. Cada 15 días tenía una cita con Correcaminos, pero también con sus amigos, con la tribuna y con esa rutina que durante años formó parte de su vida. En Ciudad Victoria, acostumbraba asistir a la tribuna de sombra del Marte R. Gómez junto a la porra Miowns. Ahí, muchas veces, el partido era sólo una parte de la experiencia.

“Me juntaba mucho en el área de sombra con los Miowns. A veces ni veíamos el partido, solamente era disfrutar ahí con los amigos, platicar. Esa parte sí la extrañas”.

El problema llegó cuando por cuestiones laborales tuvo que dejar Ciudad Victoria y establecerse en León, Guanajuato, donde actualmente trabaja como maestro de secundaria.

La distancia cambió la rutina, pero no la pasión, al contrario, lo que antes hacía como una costumbre, ya no era posible, por lo que debía buscar disfrutar a su equipo cada que pudiera.

Ahora, para ver al equipo, Aldo tiene que revisar calendarios, fechas, distancias y posibilidades. Ya no basta con salir de casa y llegar al Marte R. Gómez. En algunos casos, debe recorrer cientos de kilómetros para estar en una tribuna.

Y lo ha hecho. Morelia, Guadalajara, Zacatecas, Irapuato y Celaya son algunos de los destinos que ha visitado en los últimos meses. En total, sus viajes para seguir a Correcaminos ya superan los mil 500 kilómetros.

“Fíjate que ahorita soy maestro de secundaria y sí ha sido complicado, más que nada por estar lejos de la familia, de lo que estás acostumbrado, de la comida, que le sufres un poco. Pero también por el fútbol, ese amor al equipo, esa rutina de estar ahí cada 15 días con los amigos, esa parte sí la extrañas”, manifestó.

Desde León, trata de recuperar un poco de esa sensación cada vez que tiene la oportunidad de ver al equipo como visitante. “Yo creo que es esa parte también en la que dices tú, bueno, tratas de ir a ver esos juegos que te quedan cerca y que puedes hacerlo. Esa es la parte en la que me trato de disfrutarlo”, detalló.

Por eso, cada vez que se anuncia un nuevo torneo, comienza la selección de los juegos a los que podrá ir. “Cada que sale el calendario del nuevo torneo me empiezo a seleccionar: digo, estos sí puedo ir, este me queda cerca. Pero por los días, ya ves que este semestre metieron muchos juegos en jueves, entonces ya ahí se te complica también un poco”.

Su primer viaje para seguir a Correcaminos desde que dejó Ciudad Victoria fue a Morelia. En ese momento vivía en Irapuato, por lo que la distancia hacia la capital michoacana era relativamente corta.

“Yo creo que fue contra el Atlético Morelia. También estaba radicando en Irapuato. De Irapuato a Morelia está relativamente cerca, dos horas, tres horas. Tengo amigos ahí en la ciudad, compañeros de trabajo que son de Morelia. Pues vamos y empiezas a conocer, ahí me gustó lo que viví, el mirar a tu equipo en otra ciudad es algo único”.

Después vinieron más viajes. Regresó a Irapuato para ver al equipo, estuvo en Zacatecas y también le tocó presenciar aquel partido polémico juego de las apuestas ante Celaya, uno de los encuentros que recuerda por todo lo que ocurrió alrededor del juego. “Fue algo vergonzoso, algo que no se olvidará y ojalá nunca pase de nuevo”.

Pero seguir a Correcaminos como visitante no siempre ha significado positivo pues Aldo también ha tenido que hacer viajes largos para encontrarse con derrotas, malos partidos y resultados que, en otros momentos, pudieron hacer que cualquier aficionado desistiera.

“Hasta cierto punto te acostumbras a todos esos años de mal camino. De decir: pues ya sabemos que va a perder, que está difícil, pero ahí vamos, con esa esperanza que siempre está ahí de ganar”.

Esa realidad, reconoce, llegó a generar cierto conformismo. “Sí llega un punto en el que ya estás hasta en el conformismo de que siempre pierde, siempre pierde”, pero aún así, siguió viajando.

Por otra parte, también ha notado un cambio en el ambiente alrededor del club durante la etapa más reciente y eso le ha permitido recuperar parte de esa ilusión que durante años se fue desgastando.

“Me tocó verlos ahora en Zacatecas. Pero ves otra dinámica, ves la nueva directiva. Gracias a Dios tengo ahí contacto con la directiva, con el Güero, con Darío. De repente platicamos y ves otro ánimo, sientes otro ánimo. Entonces ves jugar al equipo diferente y está bonito”.

Y es ahí donde aparece la pregunta que quizá mejor explica toda esta historia. ¿Qué hace que alguien gaste dinero, tiempo, gasolina y horas de carretera para ver a un equipo que durante años no le garantizó buenos resultados?

Para Aldo, la respuesta no es complicada: “Yo creo que la pasión, la pasión por el equipo y el gusto por el fútbol. Me gusta el fútbol, me gusta ver el fútbol. Si vas con esa ilusión. Yo creo que la definiría como una pasión, mi más grande pasión”.

Los viajes tampoco han sido sencillos pues estar en carretera durante horas, asumir los gastos y organizar los desplazamientos alrededor del trabajo forman parte del sacrificio.

“Lo complicado siempre es moverte, trasladarte, los riesgos de carretera, invertir tu dinero, tu tiempo, todo lo que hay, pero todo vale la pena, esa pasión no se va a acabar nunca y espero nos den muchas alegrías este semestre, se ve diferente, ahora si es un equipo, trataré de seguir viajando y estar apoyando al equipo de mis amores”, afirmó.

Ahora vive en León, a cientos de kilómetros de aquella tribuna de sombra donde comenzó todo, ya no tiene a los Miowns a unos cuantos pasos ni la posibilidad de caminar hasta el Marte R. Gómez cada 15 días.

Ahora necesita revisar el calendario, pedir permiso en el trabajo, hacer cuentas, preparar el viaje y recorrer la carretera para volver a encontrarse con el equipo que representa a su ciudad.

Quizá por eso cada viaje pesa un poco más porque sólo es gasolina, tiempo o kilómetros, se trata de regresar, aunque sea por unas horas, a una parte de la vida que dejó atrás.

Y mientras exista una carretera que recorrer, una tribuna donde sentarse y un partido que presenciar, Aldo seguirá encontrando la forma de volver a Ciudad Victoria, aun sin estar en Ciudad Victoria. El enlace siempre será Correcaminos, ese equipo que representa a su ciudad y una pasión que, con los años y los kilómetros, se ha convertido en algo que se lleva para siempre.

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