Por Mario Prieto.
Expreso La Razón
CIUDAD MADERO, TAMAULIPAS.- A Gabriel Zapata le mataron a su hija en la Academia Militarizada Doenitz, el pasado 16 de julio de 2026, en Ciudad Madero, Tamaulipas, pero de ser víctima, pasó a ser el malo de la película.
Esto desde el momento en que, en medio de sus reclamos para pedir justicia, salió a la luz pública que desde 2019 existe una denuncia en su contra, ante la Fiscalía de Tamaulipas, por presunta violación agravada en contra de su propia hija, Dafne. Esto lo dejó fuera del grupo de abogados que llevaban el caso de la menor y ahora está buscando comprobar su inocencia.
“Primero que nada, en efecto, mi intención nunca ha sido desprestigiar a la mamá de mi hija, pero, como ya lo mencioné, ya es momento de que yo también diga lo que en realidad pasa, la verdad”, expresó al momento de ser entrevistado en el podcast “De Aquí Somos” de La Razón.
En 2010 conoció a Alejandra Quintos; fueron compañeros de clase cuando estudiaban para ser maestros. Esto ocurrió en su natal Ciudad Mante, Tamaulipas.
Nunca hubo una relación de noviazgo, pero se dio el embarazo de Alejandra y Gabriel.
“Ella me comentó que estaba embarazada y yo le dije que no había problema y yo le dije que yo necesitaba corroborar que yo fuera, precisamente, con un examen”, manifestó.
Y al solicitarle un examen de paternidad, generó un distanciamiento de 5 años entre ambos y prácticamente cada quien vivió sus vidas, cada uno por rumbos diferentes.
Gabriel Zapata no disfrutó del embarazo ni del nacimiento de Dafne, no vivió sus primeros pasos ni sus primeras palabras; volvió a saber de ella hasta que la niña tenía 5 años.
“Estando ya en Tampico, ella le manda un mensaje o llamada, no recuerdo, y me comenta que trae muchos problemas económicos, que había tenido una discusión con su mamá. Ella vivía en casa de su mamá y que la había corrido, la niña me aseguró que era mía, que no tenía con quién dejarla y me dijo que ya me tocaba, esas fueron sus palabras”, indicó.
Mencionó que se reencontró en la comuna porteña con Alejandra Quintos y con Dafne, con la intención de que él se hiciera cargo de la pequeña y, desde el primer momento que la vio, ahí tuvo la corazonada de que era su hija.
“Al momento de ver a mi niña, realmente sientes, ella había visto por fotografías, me habían mostrado, pero era la primera vez que la tenía frente a frente, no te puedo explicar qué sentí”, dijo Gabriel Zapata.
Finalmente, no llegaron a ningún acuerdo y Alejandra Quintos se regresa en 2017 con todo y la pequeña a Ciudad Mante, Tamaulipas, donde nuevamente surgen diferencias.
Después de que hizo el reclamo legal de su paternidad, se establecen las reglas de convivencia, donde asegura que cedió de manera voluntaria una pensión del 30 por ciento de su sueldo.
Fue en este momento que empezó a convivir con su hija Dafne y el juez ordenó que la niña llevara su apellido, debido a que Alejandra la había registrado como madre soltera.
LLEGA LA DEMANDA POR VIOLACIÓN AGRAVADA Y VA A LA CÁRCEL.
Alejandra Quintos le dijo a Gabriel Zapata que la niña no quería ir a la escuela con él, supuestamente porque una maestra la había regañado, por lo cual no se la quiso prestar.
Pero la pequeña le marca para que vaya su papá por ella y conviven nuevamente esa semana, y ese fin de semana estaban en casa de su mamá cuando llegó la Policía a buscarlo.
“Estando en casa de mi mamá, estaba mi hermano, mi mamá y yo con mi niña. Llega Alejandra con dos policías, con su abogado Víctor, se mete Alejandra y agarra la niña, me dice que se va a llevar a la niña”, relata.
Fue esposado y en la banqueta de su casa le informaron que estaba siendo acusado de violación contra una menor, pero finalmente, como no había una querella formal, solo trataron de intimidarlo, pero no se lo llevaron detenido y lo dejaron en libertad ahí en su casa.
“Y después, obviamente, me entero de la carpeta de investigación, cómo estuvieron las cosas. Las cosas fueron: el licenciado Víctor Paz fue y les dijo a los policías que había una violación en mi casa. Por eso llegan los policías. El 3 de agosto se mete a mi domicilio, ellos dicen: ‘Nos dieron acceso’. Una sarta de inventos, yo estoy seguro que esto fue algo planeado”, mencionó.
Existe una denuncia de allanamiento de morada interpuesta por la mamá de Gabriel Zapata y la pequeña Dafne continuaba en comunicación con él vía mensajes; reitera que nunca hubo ninguna situación ni problema con ella. El día 5 de octubre fue detenido y quedó privado de su libertad para estar enfrentando los cargos.
“De ahí para acá, esto fue para estar peleando por convivir con mi niña, por, precisamente, recuperar algo del tiempo perdido y darle una calidad de vida”, señaló.
Estuvo 2 años con seis meses en la cárcel y quedó libre porque había terminado el tiempo establecido para la medida cautelar, que era el término en el que él se encontraba.
Después, durante seis meses, estuvo en arraigo domiciliario, hasta que se le permitió tener movilidad con restricciones, y una de ellas era que no se podía acercar a su hija y a Alejandra Quintos, porque tenía más de 6 años de no hablar ni estar con la pequeña. Prácticamente se reencontraron hasta el día de su muerte.




