Entre todos los mensajes que se puedan interpretar sobre la visita presidencial al estado, el más evidente es la reiteración del apoyo total del gobierno federal al gobernador Américo Villarreal, y la preparación del camino rumbo a los procesos electorales de 2027 y 2028.
En medio de un conflicto bilateral con Estados Unidos por el llamado de sus autoridades al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, además del refuerzo de los operativos en contra del tráfico de hidrocarburos, Claudia Sheinbaum Pardo hace acto de presencia en la frontera, el centro y la Zona Conurbada del estado.
La visita presidencial se da a la par del aumento en el despliegue de figuras morenistas estatales, a pesar del llamado que se ha dado desde Palacio Nacional a guardar las maneras y evitar actos anticipados de campaña. Y más si entre el morenismo tamaulipeco existen figuras al menos señaladas por su relación con el negocio del huachicol y con la delincuencia organizada.
Las autoridades estadounidenses han advertido reiteradamente sobre la futura revelación de las redes relacionadas con la delincuencia organizada que involucran a políticos morenistas. La reacción desde el gobierno federal es al menos la de revisar cada perfil de quienes aspiran a un puesto de elección popular entre las filas morenistas.
Una situación que se da de manera paralela a los señalamientos que ya existen en contra de políticos relacionados con el expresidente AMLO, como el senador Adán Augusto López y recientemente el hijo del propio expresidente, Andrés Manuel López Beltrán.
Tras la renovación de la dirigencia nacional del partido y la advertencia de la dirigente Ariadna Montiel, la urgencia desde la Presidencia de renovar los cuadros políticos es proporcional al aumento de los recorridos de la presidenta Claudia Sheinbaum por el territorio.
Recientemente ha realizado giras en estados de relevancia electoral como Veracruz, Guerrero, Michoacán, Edomex y Oaxaca. Y de importancia estratégica como Chiapas, Baja California y Tamaulipas.
En la mayoría de los estados visitados se llevarán a cabo elecciones tanto federales como locales, y en varios de ellos se renovará la gubernatura.
En Tamaulipas su recorrido cubrió la frontera, el centro del estado y la Zona Conurbada. Y los suficientes días para tomar nota del clamor de la población y de la interacción con los grupos políticos locales.
Una estrategia recurrente de AMLO, que le permitió, además de presencia, un mayor conocimiento de los grupos de poder que conforman las regiones del país, como en Tamaulipas.
Un trabajo de despliegue territorial que reitera el interés presidencial por influir en los futuros procesos electorales, al menos en dar el visto bueno a los perfiles de los aspirantes.
En el caso tamaulipeco se da bajo la coyuntura del control total del poder y de las instituciones del estado, que inicialmente favorecieron los intereses del exgobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca y después a los grupos de poder regionales que intentaron enquistarse en Morena, o al servicio del mejor postor (partidos periféricos, exgobernadores, etc.).
La presencia de la presidenta Claudia Sheinbaum, además de demostrar sus simpatías o diferencias con los poderes estatales, es la reafirmación del interés presidencial por acabar con el secuestro territorial que intentaron imponer los poderes regionales en diversos puntos del país, como en Tamaulipas.
Y en el caso del gobernador Américo Villarreal, demostró su cercanía, simpatía y respaldo a su gobierno, a pesar de las embestidas orquestadas desde la oposición.
Y las constantes falsas demostraciones de fuerza por parte de grupos insubordinados entrampados en la nostalgia por la época priista.
Y la reconciliación o refuerzo en la relación de figuras morenistas con el gobernador, como sucedió recientemente con el senador José Ramón Gómez Leal, al final precursores de la llegada de Morena al poder estatal.
La reafirmación de que la unidad en Morena perdurará al menos en sus figuras más importantes, y no como una suma de cacicazgos.
En su mayoría, los restos del priismo, del panismo y de obradoristas encargados de las redes de poder y de negocios.
El aumento de la presencia presidencial como un golpe de timón a todo el caos que imperó desde la llegada de Morena al gobierno estatal, entre pugnas con quienes no querían soltar el poder, y las bondades del presupuesto…
@pedroalfonso88




