Por Raúl López García
CIUDAD VICTORIA, TAMAULIPAS.- Una emergencia no espera y una ambulancia tampoco puede quedarse estacionada, pero la Cruz Roja de Ciudad Victoria enfrenta una crisis que ya comenzó a limitar su capacidad para llegar a quienes necesitan auxilio. La institución arrastra un déficit de 220 mil pesos cada mes, situación que la obligó a reducir su cobertura y dejar de atender emergencias.
La realidad financiera es contundente: para mantener sus servicios, la delegación necesita alrededor de 300 mil pesos mensuales para cubrir nómina, combustible, insumos y servicios, pero sus ingresos fijos apenas llegan a 80 mil pesos. Es decir, tiene cubierto sólo una cuarta parte de lo que requiere para funcionar y enfrenta una brecha equivalente al 73 por ciento de su presupuesto operativo mensual.
La falta de dinero ya se tradujo en una decisión que impacta directamente a la población: delimitar el territorio que puede cubrir la Cruz Roja. Mientras antes podía responder a emergencias en zonas más amplias, ahora deberá concentrar sus esfuerzos en un perímetro operativo dentro de Ciudad Victoria, mientras otras atenciones serán asumidas por el Centro Regulador de Urgencias Médicas (CRUM).
“No hay dinero, estamos recurriendo al apoyo de los empresarios”, reconoció Francisco Arellano Conde, delegado de la Cruz Roja en Victoria, quien explicó que la institución también comenzó a buscar apoyo mediante el redondeo en algunas tiendas de conveniencia, con la intención de destinar esos recursos directamente al funcionamiento de la delegación.
Pero mantener una ambulancia en las calles también cuesta. Arellano Conde explicó que 60 centavos de cada peso que obtiene la institución por servicios médicos se van en la operación de las unidades, mientras sólo 40 centavos quedan para sostener al resto de la delegación. Por esta razón, la Cruz Roja ha tenido que dar prioridad a los traslados programados, ya que generan cuotas de recuperación para mantener parte de sus actividades.
A la falta de ingresos se suman adeudos de energía eléctrica, agua y proveedores, mientras los gastos para mantener las unidades y los servicios no dejan de correr. La institución busca apoyo de empresarios y de la ciudadanía para cubrir las necesidades más inmediatas y recuperar poco a poco la capacidad operativa que ha perdido.
La Cruz Roja espera que durante septiembre puedan entrar en funcionamiento sus tres ambulancias disponibles en Ciudad Victoria, una vez que sean equipadas con los insumos necesarios. Sin embargo, el regreso de las unidades a las calles no significará por sí solo recuperar la cobertura que tenía la institución, pues primero deberá resolver el problema financiero que limita su operación.
La crisis, por tanto, va mucho más allá de una cuenta pendiente: significa decidir hasta dónde puede llegar una ambulancia cuando alguien necesita ayuda. Mientras la Cruz Roja intenta reunir los 220 mil pesos que le faltan cada mes, la institución depende del apoyo de empresarios, ciudadanos y del redondeo para mantener sus puertas abiertas y volver a tener la capacidad de responder a más emergencias.




