Por. Staff
Expreso-La Razón
TAMAULIPAS, MÉXICO.- El Gobierno de Tamaulipas se deslindó del proyecto de acueducto que Nuevo León reactivó esta semana para llevar agua del río Pánuco hasta su zona metropolitana, y precisó que la entidad tamaulipeca impulsa desde 2023 un plan propio, con trazo, destino y concesión independientes del que tramita el estado vecino.
El secretario de Recursos Hidráulicos de Tamaulipas, Raúl Quiroga, marcó distancia del plan neoleonés y lo describió como una propuesta con más de 15 años de antigüedad, ajena a la gestión del gobernador Américo Villarreal Anaya.
«La verdad es que desconozco los alcances actuales de ese proyecto; no es un proyecto de Tamaulipas», aseveró el fin de semana.
Quiroga cuestionó además que se sigan citando estimaciones de costo de hace más de una década para el proyecto de Nuevo León, conocido como Monterrey VI. «Están hablando de los números de hace 12 años, de un costo de 13 mil millones de pesos, que obviamente está muy lejos de lo que verdaderamente cuesta un proyecto de esa naturaleza», señaló el funcionario.
A diferencia del acueducto neoleonés, que buscaría conducir agua hacia la presa Cerro Prieto, en Linares, el proyecto tamaulipeco contempla llevar el recurso hacia el norte del estado utilizando la presa Vicente Guerrero, en el municipio de Padilla, como vaso regulador, sin destinar agua al territorio de Nuevo León.
Para avanzar con la obra, la administración estatal solicitó al director general de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), Efraín Morales López, liberar 53 millones de pesos destinados a la elaboración del proyecto ejecutivo. El recurso fue solicitado desde noviembre de 2023, con la expectativa de recibirlo durante 2024, pero hasta ahora no ha sido entregado.
«El Gobernador ya lo vio con el director general de Conagua. Se tienen en cartera de inversión estos 52 o 53 millones de pesos y le ha pedido que finalmente se baje ese recurso para hacer el estudio que nos lleve al siguiente escalón, que es la elaboración del proyecto ejecutivo», expresó Quiroga, quien precisó que los recursos ya aparecen asignados en la cartera de inversión de la Secretaría de Hacienda federal.
El funcionario indicó también que Tamaulipas tramita ante la Conagua una concesión propia, independiente de la que Nuevo León mantiene vigente desde 2011 para extraer hasta 15 mil litros por segundo de la cuenca del Pánuco.
«Nosotros tenemos la solicitud de la concesión ante la Comisión Nacional del Agua», dijo, y agregó que las observaciones formuladas a la petición fueron atendidas recientemente, por lo que la dependencia federal ya tiene en sus manos una respuesta pendiente.
La última estimación del gobierno tamaulipeco ubica el costo de su acueducto entre 60 mil y 70 mil millones de pesos, muy por encima de los 13 mil 644 millones en que se licitó Monterrey VI en 2014, y por debajo de los 62 mil millones de pesos a 27 años que, según las autoridades de Nuevo León, terminaría costando ese proyecto bajo el esquema con el que fue cancelado en el sexenio de Jaime Rodríguez Calderón.
El gobernador Villarreal Anaya se ha referido en distintas ocasiones al proyecto tamaulipeco, al que ha vinculado con el estrés hídrico que enfrenta la región norte del estado, y ha expresado su intención de que los trabajos inicien antes de que concluya su gestión, en 2028, para que la siguiente administración pueda darle continuidad.
De acuerdo con su planteamiento, la obra conduciría alrededor de 630 millones de metros cúbicos de agua a lo largo de casi 500 kilómetros, utilizando la presa Vicente Guerrero como punto regulador; desde ese embalse se enviarían 15 metros cúbicos por segundo para abastecer a Ciudad Victoria y la zona centro del estado, mientras que otro volumen, todavía sin definir, se destinaría a la región fronteriza.
«Aquí tenemos un gran recurso que es el río Pánuco. Una de las premisas es tener un acueducto denominado Plan Hidráulico del Golfo Norte», afirmó el gobernador, quien dijo que ya se han sostenido conversaciones con empresas internacionales para evaluar la viabilidad técnica y financiera del proyecto.
El antecedente: Monterrey VI
El proyecto que Nuevo León reactivó esta semana se originó en la concesión que la Conagua otorgó a esa entidad en 2011, durante la gestión del entonces gobernador Rodrigo Medina, para extraer hasta 15 mil litros por segundo de la cuenca del Pánuco bajo la denominación de Monterrey VI. En 2014 se licitó la construcción del acueducto por un monto cercano a los 13 mil 644 millones de pesos, pero la obra no se concretó: con la llegada al gobierno estatal de Jaime Rodríguez Calderón, el proyecto fue cancelado al determinarse que el esquema de financiamiento contratado elevaría el costo real a al menos 62 mil millones de pesos a lo largo de 27 años.
El plan permaneció congelado hasta la crisis hídrica que enfrentó el área metropolitana de Monterrey en 2022, cuando la administración del gobernador Samuel García planteó retomarlo. La reactivación se formalizó el 13 de agosto pasado, cuando Agua y Drenaje de Monterrey ingresó ante la Semarnat la manifestación de impacto ambiental para un acueducto de 390 kilómetros, con capacidad de 5 mil litros por segundo en su primera etapa, que arrancaría en Ébano, San Luis Potosí, cruzaría Veracruz y Tamaulipas, y concluiría en la infraestructura ya existente del Acueducto Cerro Prieto-Monterrey. Semarnat inició esta semana el periodo de evaluación ambiental del trámite.




