1 septiembre, 2026

1 septiembre, 2026

Riego en Tamaulipas: décadas de rezago pasan factura

El estado cuenta con siete Distritos de Riego, considerados los principales sistemas de irrigación a gran escala
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Por Antonio H. Mandujano
Expreso-La Razón

CIUDAD VICTORIA, TAM.- Tamaulipas tiene una infraestructura hidráulica que sostiene buena parte de su actividad agrícola, pues el estado cuenta con siete Distritos de Riego, considerados los principales sistemas de irrigación a gran escala, además de numerosas Unidades de Riego de menor extensión.

En conjunto, los distritos abarcan cerca de 600 mil hectáreas, aproximadamente una de cada 10 hectáreas de riego existentes en México, y benefician a más de 33 mil usuarios de acuerdo a información oficial de la Secretaría de Recursos Hidráulicos para el Desarrollo Social de Tamaulipas.

Para hacer llegar el agua a las parcelas existe una red de aproximadamente 5 mil 900 kilómetros de canales, 6 mil 176 kilómetros de drenes y 8 mil 530 kilómetros de caminos de operación.

Pero el problema no es cantidad la distancia, sino que buena parte de esta infraestructura envejeció más rápido que la inversión destinada a conservarla.

▶️Siete distritos, diferentes problemas

Entre los principales sistemas se encuentra el Distrito de Riego 025 Bajo Río Bravo, el más grande de Tamaulipas, con alrededor de 200 mil hectáreas; el 026 Bajo Río San Juan, con entre 76 mil y 83 mil hectáreas; el 086 Río Soto La Marina; además de los distritos 002 Mante, 029 Xicoténcatl y 092A Río Pánuco-Unidad Las Ánimas, entre otros.

Aunque las condiciones varían de una región a otra, los siete distritos enfrentan un problema común: su eficiencia de conducción y aplicación se mantiene, en términos generales, por debajo del 50 por ciento.

Por tanto, esto se traduce a que más de la mitad del agua que entra a los sistemas puede perderse antes de llegar o ser aprovechada eficientemente por los cultivos.

En concreto, las pérdidas obedecen principalmente a filtraciones en canales, evaporación, infraestructura deteriorada, deficiencias en estructuras de control y problemas en la aplicación parcelaria, con puntos donde las mermas pueden alcanzar hasta 60 por ciento.

Y la situación adquiere mayor relevancia porque alrededor del 77 por ciento del agua utilizada en Tamaulipas se destina a la agricultura.

▶️Décadas de rezago

El deterioro no es reciente, pues parte de la infraestructura lleva varias décadas sin una renovación integral.

En el Distrito 026, por ejemplo, se ha señalado que durante aproximadamente 70 años no se había programado una inversión de la magnitud de la que actualmente está en marcha.

En el 086 Río Soto La Marina, algunos canales acumulan más de siete décadas sin una renovación integral, mientras que la reducción de las inversiones federales durante los últimos 10 a 12 años agravó las condiciones de operación.

El rezago también se refleja en los niveles de eficiencia: el agua se pierde en el trayecto mientras los productores enfrentan una mayor presión sobre las fuentes de abastecimiento.

▶️El 086, entre los más afectados

Uno de los casos más delicados es el Distrito 086 Río Soto La Marina, asociado a la presa Vicente Guerrero.

Su eficiencia se encuentra por debajo del 45 por ciento, lo que representa pérdidas superiores al 55 por ciento del agua extraída de la presa.

Además del deterioro de los canales, esta zona enfrenta otro problema: la salinidad de los suelos, relacionada con el riego intensivo y un drenaje agrícola insuficiente.

Por ello, la modernización no puede limitarse a transportar mejor el agua; también requiere mejorar los sistemas de drenaje para evitar que las sales se acumulen y terminen afectando la productividad de las tierras.

▶️El gigante 025 y su crisis de agua

El Distrito 025 Bajo Río Bravo enfrenta una problemática distinta, pero igualmente severa.

Por su tamaño es el principal sistema de riego del estado, pero durante los últimos años ha enfrentado problemas crónicos de disponibilidad de agua, el tratado internacional de 1944 y otros temas políticos que han derivado a plantear alternativas como reclasificar algunas zonas de riego para convertirlas en áreas de temporal.

Pero también a esto, se suma una infraestructura que requiere rehabilitación y modernización.

Aunque actualmente es uno de los principales objetivos del Programa Nacional de Tecnificación de Riego, su avance era todavía limitado: pues al cierre del 2025 se reportaba una tecnificación cercana al 15 por ciento.

El 026, en contraste, presenta mejores condiciones relativas en materia de abasto, aunque arrastra igualmente décadas de deficiencias en eficiencia y conservación.

▶️La gran apuesta: tecnificar el campo

El escenario comenzó a cambiar a partir de 2025 con el Programa Nacional de Tecnificación de Riego, incluido dentro del Plan Nacional Hídrico por parte del Gobierno Federal, donde los distritos fronterizos 025 y 026 concentran la mayor parte de la inversión histórica.

Para el 026 Bajo Río San Juan se contemplan más de 4 mil 100 millones y hasta alrededor de 4 mil 200 millones de pesos, destinados, entre otras acciones, a tecnificar aproximadamente 6 mil 200 hectáreas, entubar 229 kilómetros de canales secundarios, rehabilitar estructuras y modernizar pozos.

En ambos distritos, la inversión acumulada proyectada supera los 7 mil millones de pesos durante el sexenio.

El arranque de 2025 contempló alrededor de mil 200 millones de pesos, incluidos aproximadamente 400 millones destinados a infraestructura hidroagrícola.

Si se consideran además otras obras hidráulicas del estado, como acueductos y sistemas de abastecimiento, las cifras son todavía mayores: se han manejado montos superiores a 5 mil 200 millones de pesos para 2025 y alrededor de 10 mil millones para el periodo 2025-2027.

▶️¿En qué se está gastando?

La estrategia no consiste solamente en reparar canales, ya que los trabajos contemplan revestimiento y entubamiento de canales principales y secundarios, rehabilitación de compuertas y estructuras de control, modernización de puntos de medición y aforo, así como rehabilitación de pozos.

Algunos pozos incorporan sistemas fotovoltaicos para reducir los costos de bombeo.

En las parcelas se impulsa la nivelación de terrenos, riego por goteo, sistemas de multicompuertas y otras tecnologías de aplicación eficiente.

También se contempla mejorar el drenaje agrícola, adquirir y mantener maquinaria, rehabilitar caminos de operación, combatir la maleza acuática y avanzar en automatización, telemetría y medición del agua.

A finales de 2025, el avance reportado era de aproximadamente 33 por ciento en el Distrito 026 y 15 por ciento en el 025.

Incluso el Ejército Mexicano ha participado en trabajos de rehabilitación dentro de ambos distritos.

▶️Un esquema donde todos ponen

La rehabilitación no depende únicamente de la Federación.

Tamaulipas mantiene esquemas tripartitas en los que participan Conagua con 50 por ciento, el Gobierno estatal con 30 por ciento y los usuarios con 20 por ciento.

Estos recursos permiten atender anualmente obras de rehabilitación de canales, drenaje, adquisición de maquinaria y sistemas de riego más eficientes.

También se incluyen acciones para fortalecer la organización de los usuarios y atender obras puntuales que, aunque menores frente a los grandes proyectos, resultan indispensables para mantener operativos los sistemas.

▶️El agua que se pierde es agua que falta

El principal objetivo de la tecnificación es reducir las enormes pérdidas que actualmente se presentan durante la conducción y aplicación.

Con eficiencias inferiores al 45-50 por ciento, Tamaulipas puede estar perdiendo más de la mitad del agua destinada al riego, y en determinados puntos hasta seis de cada 10 unidades de agua disponibles.

La meta de los sistemas tecnificados es acercarse a eficiencias de aplicación de alrededor del 70 por ciento.

A nivel nacional, el Programa Nacional de Tecnificación estima recuperar aproximadamente 2 mil 800 millones de metros cúbicos de agua, volumen que puede representar una diferencia sustancial en regiones donde cada vez existe mayor presión sobre las fuentes de abastecimiento.

▶️El reto va más allá de los canales

El desafío para Tamaulipas no consiste únicamente en construir nuevas obras.

El estado necesita conservar y modernizar lo que ya tiene, desde los grandes canales hasta los caminos de operación, compuertas, pozos, sistemas de medición y drenajes.

En los distritos fronterizos, particularmente 025 y 026, la inversión histórica representa una oportunidad para reducir las pérdidas y hacer más productivas las hectáreas existentes.

Pero el resto de los distritos tampoco puede quedar fuera.

El 086, con sus problemas de eficiencia y salinidad; el 025, con su crisis de disponibilidad; y los demás sistemas, que también arrastran infraestructura envejecida, muestran que el problema hidráulico del campo tamaulipeco no se resuelve solamente con tener agua disponible.

El verdadero desafío es conseguir que el agua llegue a donde se necesita, en la cantidad necesaria y sin perder más de la mitad en el camino.

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