Muchas veces me ha constado que el sentido común, que es tan fácil de utilizar, regularme se olvida en el mundo del fútbol.
Y ahí tiene usted una muestra: Correcaminos.
Hago hincapié en una situación que siempre señalo pero que a veces se les olvida, en este espacio no se habla de personas, sino de futbolistas, profesionales del deporte, esto para aclarar el respeto que tengo por los mencionados en la opinión que se expresa en este espacio.
A Daniel Duarte lo conozco desde aquel 2007 cuando Joaquín del Olmo lo trajo y era de los elementos más regulares en ese equipo que cayó en semifinales con Dorados, además un gran tipo.
Daniel fue titular en la CopaMX el torneo pasado con San Luis, mientras que no jugó un solo minuto de liga con los tuneros y justamente fue utilizado como central por izquierda, que no es su posición, ni su perfil.
Aguinaga creyó que sería una buena opción para reforzar a Correcaminos en esa zona tras anunciar la baja de López Mondragón, que al final no se dio.
El estratega de la UAT ya debió darse cuenta que Duarte no es un joven talento por pulir, tiene su recorrido y que de plano en la posición que juega no está resultando y si necesitaba una derrota para darse cuenta, ya la tuvo con Necaxa.
La afición reclama una sacudida en el once inicial en liga, sobre todo en la zona baja, aunado al buen paso que se tiene en Copa donde “Mondra” y “El Príncipe” García ya dieron muestra de su seguridad en la defensa, que mañana se pondrá a prueba de nuevo ante Veracruz y que increíblemente ni siquiera viajaron a Aguascalientes donde muy extrañamente si iban Oscar García y Sinecio González, elementos que han quedado mucho a deber.
Cada vez son más fuertes los comentarios en el sentido que el promotor Juan Carlos Román es quien ordena que Mondragón no juegue la liga como castigo al no haber querido unirse a sus filas de reclutados, ya que el jugador optó por seguir con su representante.
Pero no quiero pensar que la autoridad y la integridad de una figura como Alex Aguinaga se deje manipular por cuestiones extra cancha y de tan bajo nivel como ponerse a las órdenes de un simple, común y corriente comerciante de talento ajeno.




