26 mayo, 2026

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Crónica urbana

Un día como hoy, murió García Zurita

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En una mañana templada el 2 de febrero de 1965, por la calle de 4 y Cinco Juárez, en su domicilio, falleció el gran pintor tamaulipeco, Ramón García Zurita, dejando inconcluso su mural «Tamaulipas Histórico», de Palacio de Gobierno.

Una mañana de nostalgia que contribuía en la tristeza de nosotros, sus alumnos, en discreto llanto. Muy joven, a los 38 años, se retiró de cuando iniciaba una obra de madurez, su mural, donde propuso técnica con su calidad de dibujo y color. García Zurita fue uno de los primeros artistas mexicanos en emplear el «acrilato» como medio con el uso de tierras de color.

Su cuñado, un distinguido ingeniero químico, inventó ese medio que ofrecía transparencias e improvisación en el medio fresco. Ramón García Zurita era una excelente grabador, y nos dejó constancia en sus aguafuerte y puntas secas donde lo predominante es su dibujo libre, ligero de las estampas populares. José Luis Pariente Fragoso, hizo para mí una serie de diapositivas.

Prácticamente toda la obra gráfica del maestro Zurita, para una clase mía, que espero no se hayan extraviado. A Ramón García Zurita debemos hermosas apreciaciones de los matachines, danzantes al linoleo y aguafuerte de las fiestas religiosas del Chorrito, y también viñetas para ilustrar unos de los primeros poemas de Altair Tejeda de Taméz, en el numero 4 de la Revista Matices, que dirigía David Celestinos Isacs, García Zurita y Raúl García García.

Su obra de caballete es diáfana, la colección mayor pertenece al Doctor Norberto Treviño Zapata. A los 38 años, un artista, empieza a carburar propuestas audaces, pero demuestra en sus tintas y grabados un temprano hallazgo de sus verdaderas cualidades plásticas en un empeño impresionante. Fue un maestro excelente en el 14 Morelos, la primera casa de lo que sería después Casa del Arte, y maestro de maestros fue en el viejo edificio de la antigua Escuela Normal, después de una valiente batalla de los maestros de artes plásticas encabezados por García Zurita, en la defensa de la Institución, Casa del Arte, que pretendía desaparecer la administración del gobernador Praxedis Balboa.

Nos fuimos a laborar al 18 Rosales, para después regresar al edificio donado por el gobierno del Doctor Norberto Treviño Zapata. A pesar de su gran importancia, la obra RGZ y su labor educativa nos ha sido valorada, y en la misma Institución Casa del Arte, el olvido es total.

El nomadismo cultural desconoce las raíces que le dieron vida, con un desconocimiento a los artistas que forjaron esa Institución, donde nos formamos al amparo de sus talentos.

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