El pasado miércoles en rueda de prensa previo al entrenamiento de Correcaminos en el Estadio Marte R. Gómez, los compañeros de los medios atestiguamos una de esas épicas y memorables comparecencias de Francisco Filizola ante el periodismo especializado de Victoria.
Metafórico y hasta filosófico por un lado, mientras que por otro es impulsivo e impredecible: genio y figura.
Con cuatro años al frente del equipo, Filizola carga en su carpeta un campeonato, heredado por la planeación de la administración que recibió de Armando Arce pues cuando lo asignaron presidente el torneo ya estaba en marcha, después corrió a Almirón, trajo a Don Nacho y la historia la conocemos todos.
Su currículum se completa con una final de ascenso, una final de Copa y una final de liga, todas ellas perdidas, con equipos armados con presupuestos sin precedentes, cada uno mayor a otro, que a la fecha suman al rededor de 500 millones de pesos.
Siete técnicos en cuatro años son los que han desfilado en la era Filizola.
Para este torneo la tónica cambió, se armó un cuadro con un presupuesto más austero aunque el resultado sigue siendo el mismo: eliminados del torneo de copa y virtualmente fuera de la pelea por contender al campeonato de liga.
A eso súmele la crisis de identidad, el alejamiento de la afición de las gradas pues actualmente Correcaminos es el equipo con peor promedio de asistencia en toda la liga de ascenso, dicho esto por las cifras Oficiales de la Federación Mexicana de Fútbol.
No vengo a descubrir el hilo negro ni a decirle cosas que usted no sepa o que no haya analizado amable lector, amigo aficionado al equipo de Victoria.
Sirvan estos datos como desglose de una administración que vive sus últimos días y que cada quien la juzgará según su criterio, pues mientras hay algunos que ven el vaso medio lleno, otros lo veremos medio vacío.
La realidad es que cuatro años después de Filizola, Correcaminos sigue siendo el mismo equipo, el que por nómina e inversión siempre es llamado favorito al título y las mismas veces se ha quedado corto en el intento, un equipo que parece conformarse con ser protagonista de una historia bastante mediocre, donde todos parecen estar conformes con haber hecho el intento y se levantan al día siguiente con la terrible apatía de hacerlo del mismo modo, el síndrome del Godinez que mientras no le exijan nunca se exigirá y así se siente conforme.
Filizola dejó en manos de la prensa y de la afición la evaluación a su gestión y agradecemos su generosidad pues esperábamos este banderazo para calificarle, aunque tampoco somos injustos, sabemos sus alcances y sus limitantes, sabemos bien que no decide sino que preside un organigrama bastante extraño de gente que opina por ocupar el honroso cargo de la burguesía y la herencia de un apellido de abolengo o por formar parte de una esfera de poder temporal.
Así pues y con las honrosas excepciones que pudiera haber en tan selecto grupo, hay quienes podrán escudarse en el hecho de cumplir con su encargo aunque éste no sea suficiente para las necesidades de un equipo obligado a cambiar su historia.
Y así como pidió con todo respeto ponerle al mal tiempo buena cara, así mismo se extiende un agradecimiento su abnegada participación durante cuatro años en un puesto en el que, sin ganar un solo peso, nunca se les pudo exigir y tampoco nunca se pudo triunfar.
Habrá que pedirle al señor Filizola que en la evaluación final de su gestión, de la justa medida a quienes provocaron la situación actual del club, no está de más responsabilizar en lo que corresponde a su multifacético sobrino, Manuel Campo Filizola, que cuando había algo que se consideraba como acierto, se lo adjudicaba y las muchas fallas, siempre se las achacó al tío.
Y ni que decir del plurifuncional José Velez Assad, que contrario a su responsabilidad de difundir una buena imagen del equipo y generar fluidos canales de comunicación, en muchas ocasiones generó todo lo contrario.
En estos últimos días de administración, otra vez gracias por todo y gracias por nada, ojalá que los que vengan les tomen como ejemplo de cómo no se hacen las cosas, por bien del equipo, de nuestra Universidad, de nuestra Ciudad y del deporte tamaulipeco… Con todo respeto.
@luisdariovera




