11 marzo, 2026

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DE TODO… Y DE NADA

poder y dinero
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Se aproxima la hora de entregar mi artículo semanal y aún no puedo definir el tema a tratar. El problema es que todos los asuntos parecen temas muy sobados; por otros analistas y por mí mismo.

Podría hablar del aumento del precio del huevo. Entonces podría empezar por recordar mis vacaciones de hace algo más de 50 años en una pequeña ciudad de Jalisco. Viene al caso porque en algunos de esos días sacábamos de sus jaulas a las entumidas gallinas de mi tía para que pudieran moverse libremente por algunas horas. Más tarde había que corretearlas y atrapar cada una de ellas para regresarlas a sus jaulas individuales.

Eran algo más de 400 gallinas en el traspatio de una vieja casa pueblerina, donde a un lado se encontraban las viejas letrinas de pozo donde daba miedo ir en la noche. Con esas gallinas todos los días se llenaba una caja de exactamente 360 huevos que ya traía la marca de la empresa distribuidora. Siempre sobraban algunos y no recuerdo que se hacía con ellos, tal vez venderlos directamente en el zaguán de la casa.

Unidades de producción así, informales, pequeñas, para el abasto local, había decenas de miles en el país. Fueron destruidas por los cambios del mercado alentados desde hace unos 35 años y ahora cinco o seis empresas gigantescas, con millones de gallinas cada una, dominan el mercado de lo que es un producto esencial, la principal fuente de proteínas de los mexicanos. Las alzas de precios son enigmáticas; las autoridades no aciertan a explicarlas.

La solución solo puede ser recrear la producción y el empleo locales con una distribución dentro del sector social apoyada en programas públicos. Pero lo fácil, el enfoque moderno, es importar. Así fue como se destruyó el sector.

O podría escribir sobre la decisión, una de las pocas atinadas, de posponer la desgravación de las importaciones de textiles y ropa. Un poco de control en las importaciones ha disminuido la entrada de mercancía subvaluada y le da aire a la producción interna. Una buena medida, aunque tardía y presentada con aire de culpa en un discurso donde se sigue elogiando la apertura y el libre comercio. Sin embargo en el 2014 la producción de ropa en México se redujo en 2.1 por ciento. Tal vez no por las importaciones; simplemente porque la población se empobrece.

Un tema posible sería el del encuentro entre Alex Tsipras, primer ministro de Grecia y Ángela Merkel, Canciller de Alemania. Hablaría de cómo Grecia se encuentra continuamente al borde de la quiebra si no le renuevan los préstamos para que siga pagando sus deudas. Deudas que adquirió por su déficit comercial con el resto de Europa y que apoyaron el desarrollo industrial de otros. A cambio de seguirle prestando le exigen privatizaciones, reducción del gasto público, salarios y pensiones y, sobre todo, no producir, seguir importando. No obstante ese encuentro es otro de los pequeños triunfos que va consiguiendo Grecia en sus pasos para ablandar las condiciones de “austeridad” que le impone Europa.

La carta fuerte de negociación de Grecia es la posibilidad de que tenga que salir abruptamente del Euro en medio de una grave crisis que destruiría la credibilidad de la Unión Europea y generaría un problema de carácter humanitario. No sería lo mismo para Europa tratar de contener la migración de africanos en el mediterráneo que la de griegos ya dentro del continente. Una situación que provocaría inquietudes políticas dentro de cada país de Europa.

En este mundo de exclusión creciente la única carta de negociación que les va quedando a los marginados y empobrecidos de Grecia, del mundo y de México es su capacidad de estorbar (migración indocumentada, toma de carreteras y calles, por ejemplo). Cosa que los que aún no somos excluidos tendremos que aguantar, no sin enojos, cada día más.

Otro tema es el de los altibajos del dólar en un país, el nuestro, que decidió globalizarse más que los demás. Se han fragilizado la producción, el empleo y las finanzas y estamos de pechito ante los vendavales financieros. Desde arriba se sigue apostando a la atracción de capitales externos y lamentablemente todavía no a restablecer las condiciones de mercado para que millones puedan trabajar, con la tierra y las fabricas empleadas a plena capacidad.

Entretanto los grandes jugadores de la especulación buscan ganar miles de millones de dólares en instantes apretando las teclas correctas en sus computadoras. Mientras que a la producción y el empleo en el mundo se los lleva pifas. Para los mexicanos queda el consuelo de ser “daño colateral”, o acaso victimas del “fuego amigo”

Ni modo de volver a hablar de la ineficacia de los controles fiscales a las grandes fortunas y de cómo aquí, a diferencia de los Estados Unidos, Bélgica, España, Francia, se prefirió no investigar las fortunas ocultas que se descubrieron en Suiza.

Otro tema sería el artículo de la revista británica The Economist sobre el despido de Carmen Aristegui señalando el control político de la prensa en México y de cómo esto podría ser parte de los preparativos de control de información previos a las próximas elecciones. Pero mi línea no es la política, a menos que incida en la economía y el bienestar social. Solo que una raya más al tigre del desprestigio internacional posiblemente contribuye a explicar porque Peña Nieto regresó de su paseo en la carreta de oro de la reina de Inglaterra sin concretar un anuncio relevante sobre inversiones externas. Parece que ponerse frac no basta.

Así que hoy no escribo de nada, les ruego paciencia y tal vez la semana que entra me regrese el entusiasmo; esa pequeña sensación de que uno puede dar un pequeño empujoncito para mejorar el mundo. Lo que en mi estado de ánimo de hoy me parece presuntuoso.

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