Mitofsky inició juego irresponsable de adelantar mediciones electorales
En Tamaulipas, Lavín y Asociados ofrece cifras que a nadie convencen
Como siempre, el PRI capitalizaría el aniversario del crimen de Colosio
Medrar con su figura ha sido la recurrencia de la mentada familia tricolor
L
os desaciertos en sus mediciones de todo proceso electoral, han sido la constante de las empresas encuestadoras desde hace cuando menos 15 años, por lo que han perdido (casi toda) credibilidad.
Pero todavía son contratadas por los políticos (de todos los partidos) que suelen divulgar sus resultados si acaso estos les resultan favorables, en un intento de sorprender al electorado para que se sume a la cargada a favor suyo o, simple y llanamente, se abstenga de participar en urnas.
En caso contrario, ocultan el sondeo. Y (lo que es peor) hasta les da por pagar para que se alteren las cifras en contra del adversario, aunque esta suposición es difícil de probar, pero la percepción ciudadana es que las firmas que mintieron una vez, siempre mienten.
No pretendo con el comentario deslegitimar el trabajo profesional de algunos consorcios de reconocido prestigio –¡y vaya, aún no los ubico!–, sino dejar en claro que en lo general las encuestadoras adolecen de toda confianza ciudadana.
Aquí (en este mismo espacio), ya le he dicho que en los últimos días el país entero ha sufrido la invasión de algunas empresas encuestadoras que, de una u otra forma, pretenden influir en el proceso (quizá instruidas por sus contratantes o tal vez con el ánimo de generar confusión entre el ciudadano).
También he comentado:
Ahí está la encuesta más reciente de Consulta Mitofsky, que ubica a la cabeza de la contienda al Partido Revolucionario Institucional (PRI), aun cuando es también el membrete que logró más opiniones negativas.
Acción Nacional (PAN) se sitúa en segundo sitio con el 26 por ciento –cinco puntos abajo del tricolor–, el de la Revolución Democrática (PRD) en tercero (con apenas 16 unidades); y la mentada chiquillada se reparte los 27 puntos restantes, como era de esperarse.
Llama la atención, sin embargo, que el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) aparezca en la cuarta posición desbancando al Verde Ecologista de México (PVEM), con todo y su alianza con el tricolor.
Y más abajo aparecen (en este orden) Movimiento Ciudadano (MC), y los partidos Del Trabajo (PT), Nueva Alianza (Panal); Encuentro Social, (PES) y Humanista (PH).
En cuanto a las opiniones desfavorables, el PRI le saca ventaja a su par de ultraderecha.
Hasta al verde y al petista que tampoco cantan malas rancheras.
A la mano conservo copia del documento elaborado por la empresa de Roy Campos, quien por fin acepta (en una entrevista con La Jornada) que su credibilidad está mermada desde el 2012, cuando fracasó en sus apreciaciones sobre los comicios para elegir presidente y legisladores federales.
“Pero tampoco importa”, él dice, pues “no son actos de fe”.
Y fue más allá, al confesar que: “las encuestas viven de quienes las contratan: los políticos. Y estos las necesitan para construir su imagen y las van a seguir usando en su campaña, porque los políticos van a decir mentiras”.
De acuerdo a su propia percepción, ‘‘en 2015 se van a equivocar las encuestas para todos aquellos que crean que van a pronosticar… El final siempre es sorpresivo’’.
Los resultados
En éste mismo espacio, siempre he sostenido que las encuestas son una simple fotografía del momento.
Sólo eso.
Como ahora ocurre con la medición de Mitofsky, que así sintetiza los resultados de su sondeo:
A pesar de (ya) haber finalizado el periodo de la precampaña aun es pequeño (27%) el grupo de ciudadanos que saben que en junio serán los próximos comicios electorales.
Opinión de partidos: No hay partido político que se salve de la mala imagen; todos tienen más opiniones negativas que positivas. Incluso, los nuevos partidos.
Rechazo a partidos: Los que generan el mayor rechazo a votar por ellos son los llamados ‘grandes’ (PRI-PAN-PRD); Morena, en su primera aparición, es el cuarto más rechazado.
Y el partido que genera menor rechazo es Movimiento Ciudadano.
Preferencia electoral diputado federal: Cuando apenas terminaron las precampañas y los partidos aun no finalizan el proceso de selección de candidatos a los casi dos mil puestos que se votarán en junio; el PRI y el PAN se disputan el primer lugar, con ventaja del primero por apenas cinco puntos; en tercer lugar el PRD con 16%; y peleando el cuarto lugar Morena (9%) y PVEM (8%).
Los demás partidos están en peligro de desaparición.
Sobre todo dos de los nuevos PES y PH).
Obviamente ésa encuesta envuelve a los 300 distritos electorales en que está dividida la geografía del país.
Caso doméstico
Circula en las redes sociales otra encuesta, supuestamente aplicada en los ocho distritos electorales de Tamaulipas –bajo la firma de ‘Lavín y Asociados’–, con resultados catastróficos para el PRI, tal y como informé hace días.
Según este documento, el PAN ganaría siete distritos; y MC, uno, si hoy fueran las elecciones.
¿Usted lo cree? Yo tampoco.
Incluso, estimo que las cifras divulgadas por la empresa en comento serían producto de una elucubración irresponsable, cuya intención tiende a enganchar contratos con quienes da por perdidos y que van de todas a todas en su búsqueda de la curul en juego.
Por consiguiente harto insensato me parece que en nuestros días se difundan mediciones mal elaboradas acerca de la posibilidad que cada candidato tiene de ganar, sin importar partido, ideología o credo.
En fin, los resultados divulgados hay que tomarlos en cuenta simple y llanamente de donde provienen.
¿No es así?
Bueno, según el punto de vista de cada quién.
Sustento analítico
Hasta donde sé, las encuestas deben ser tomadas en cuenta para medir las preferencias sobre un artículo, persona o tema específico, por ser parte indisoluble de la mercadotecnia orientada a su venta –claro es que siempre y cuando se hagan con el profesionalismo requerido–, pero aquí se da el caso de que los muestreos de opinión pretenden utilizarse para distraer la atención y cuidar el objetivo de fondo.
En un estudio riguroso de los procesos y las tendencias sociales, las encuestas podrían ser un instrumento muy valioso a condición de que se realicen con metodología científica, pero en el caso que nos ocupa su excesivo manejo echa por tierra la objetividad e imparcialidad, al tiempo que las deslegitiman y causan desconfianza entre sus receptores.
Como beneficiarios o víctimas de la cascada de encuestas –ahora se le llama a este fenómeno ‘la encuestitis’–, aparecen los candidatos (a diputados federales) que las encabezan, mientras el ciudadano común muestra harta indiferencia ante sus resultados, en tanto la clase política llega el hartazgo y en lugar de darles crédito empieza a pitorrearse de ellas.
No obstante y en menoscabo de los membretes que dan la cara, debo reconocer que los sondeos sí reflejan un cierto sentir ciudadano.
Menospreciar sus resultados sería una acción irresponsable, por ser (casi) copia fiel de lo que se palpa, se ve, se escucha todos los días sobre el hándicap 2015.
Que si fulano de tal ha venido de más a menos, o que si suben los bonos del otro ¿a quién interesa realmente?, pues a decir verdad las cifras poco o nada aportarían en la decisión final, salvo que satisficieran a quien en verdad tiene la decisión en sus manos.
Credibilidad
cuestionada
Todas las encuestadoras pretextan hacer un trabajo independiente y no por encargo, lo que se antoja casi imposible si consideramos que para el levantamiento de un muestreo como el que realizan se requiere, cuando menos, pagar salarios a encuestadores, coordinadores y especialistas en el manejo de los cuestionarios aplicados; viáticos (transportación, hotel, alimentos, teléfono, papelería, etcétera); gastos de operación y los imponderables que surjan durante el tiempo del levantamiento y/o la ejecución del estudio.
Y es el anonimato de sus financiadores, precisamente, lo que despierta la sospecha en cuanto a su credibilidad, como ha sido revelado durante años.
Eso y el hecho de que los contratantes de los documentos no den la cara.
Por otro lado, se dice que las encuestas son malas consejeras, pero todavía así nuestra sociedad es bombardeada con la ‘encuestitis’ aguda.
Encuestas van y vienen, simulando ser retratos instantáneos de la percepción del común de la gente ante los acontecimientos y sus actores en México.
Las encuestas normalmente no reflejan la realidad, cierto, pero sí un supuesto de ésta.
Así tenemos que la realidad puede cambiar.
Por ejemplo, disminuir drásticamente las preferencias electorales de un actor, pero la percepción de la gente no cambia, por lo que para el grueso de la población otras son las imágenes que siguen igual o están creciendo.
De igual forma, las opiniones del común de la gente que nutren las encuestas normalmente están contaminadas por lo que publican los medios de comunicación masiva que tienen el poder de hacer aparecer el negrito en el arroz, cambiando la percepción de la realidad de miles de personas, prácticamente en minutos.
De ahí que considere que los candidatos más serios, por ningún motivo, deben tomar decisiones trascendentes basándose en las encuestas, aun cuando éstas no son del todo inútiles.
Usándolas con inteligencia pueden servir como herramienta de medición para conocer la distancia que hay entre la percepción del común de la gente y la realidad que conocen los expertos.
Aniversario
de Colosio
Mañana se cumplen 21 años del homicidio de Luis Donaldo Colosio Murrieta.
Y aunque la mentada gran familia revolucionaria insiste en considerarlo un icono digno de toda veneración partidista –merced a su autenticidad política, liderazgo, congruencia, ética y honestidad, que en él fueron atributos personales y jamás se han puesto a discusión–, lo cierto es que a raíz de su muerte han sido pocos los priistas que han entendido, atendido y practicado puntualmente su legado.
¡Ah!, pero eso sí, desde hace veintiún años los dirigentes del Partido Revolucionario Institucional (PRI) –igual que sus promotores–, bien que han explotado la imagen de Colosio Murrieta para llevar agua a sus molinos –es decir, para beneficiar a sus propios grupos de interés–, pues en el fondo para ellos el nombre de Luis Donaldo sigue siendo un recurso harto vendible.
Así lo estimo porque mañana, en toda la República Mexicana, habrá de conmemorarse el aniversario luctuoso, a través de ceremonias programadas ex profeso.
Sin embargo ninguna de ellas, estoy seguro, aportaría nada nuevo para desempolvar una pesquisa judicial ya archivada, pues la esencia de los eventos tiende a buscar el re-posicionamiento priista, sólo eso.
Sobre todo cuando estamos en un año electoral.
Caso recurrente
El homicidio de Luis Donaldo Colosio Murrieta, el tricolor tiende a rememorarlo cada 23 de marzo –fecha en que el malogrado candidato presidencial cayó abatido en la populosa colonia Lomas Taurinas, del municipio de Tijuana, en Baja California–, y cada uno de sus dirigentes de aquella época a la fecha han utilizado el aniversario luctuoso para referir sus propios proyectos, no para recordar al hombre que consideran el ideólogo contemporáneo más sobresaliente de la historia.
Por tanto, insisto en que Luis Donaldo ya no es noticia.
Ni al Gobierno Federal le interesa que lo sea.
Menos, fuera de hoy, a Enrique Peña Nito le importaría retomar el tema. Igual que en su oportunidad lo hicieran Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa.
De ahí que las investigaciones permanezcan congeladas y que conforme transcurre el tiempo el flujo de información vaya difuminándose, hasta que el asunto por cansancio quede olvidado.
De cualquier forma en los últimos tiempos de vez en cuando aparece una que otra nota periodística que poca ayuda aporta a las pesquisas y nada ofrece a la opinión pública ávida de corroborar, oficialmente, el nombre de quien ordenara el artero asesinato.
La Procuraduría General de la República (PGR) ya no ocupa su tiempo en el caso Colosio; tampoco tiene interés en desempolvar la indagatoria; y sólo se sabe que el abogado defensor de Mario Aburto Martínez insiste en que a su cliente se le reduzca la pena de 50 años, argumentando que se trató de un homicidio simple intencional.
El final, se acerca ya…
Al cumplirse mañana 21 años del homicidio, tal vez sea la última ocasión en que las autoridades gubernamentales aborden el tema. Luego se avocarán a lo suyo, a menos que el señor de Los Pinos quiera explotar el caso para beneficio propio, en busca de popularidad.
De cualquier forma en el PRI se han preparado ceremonias a realizarse en todo el país en homenaje a Luis Donaldo, porque sus dirigentes, aún insisten en medrar con su figura.
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