Para nadie era un secreto que las relaciones entre la Confederación de Trabajadores de México (CTM) con el comité del PRI en Tampico no se encontraban en su mejor momento desde la llegada de Sergio Villarreal Brictson a la dirigencia.
La relación se tensó cuando Dorely Meza Reyes, quien había sido secretaria general durante varios años del priismo porteño, tuvo que dejar el cargo, posición que asumió la chambeadora Mónica Villarreal Anaya.
Desde los altos mandos del tricolor jaibo se creyó que el hecho de que la mujer cetemista recibiera la sexta regiduría iba a compensar la pérdida del puesto partidista, sin embargo, en el sector obrero, encabezado a nivel estatal por Edmundo García Román, no se pensó lo mismo.
Incluso, la CTM, una estructura que ya había sido olvidada por el Revolucionario Institucional en la repartición de asientos en el Cabildo de Tampico, recibió otra regiduría: la que hoy detenta Arturo Robles de León, líder local obrero.
Efectivamente: el cetemismo obtuvo dos posiciones en el cuerpo edilicio y de paso recuperó el status de liderazgo en la movilización de estructuras al interior del PRI tampiqueño.
Por algo, los obreros fueron un factor para el triunfo electoral tricolor de 2013, cuando Gustavo Torres Salinas ganó, de manera clara y contundente, la presidencia municipal, y Eduardo Hernández Chavarría y Olga Sosa Ruiz las diputaciones locales.
Sin embargo, como sucede muchas veces en la política, la CTM y el comité del PRI en Tampico entraron en una dinámica que los distanció, algo que muchos lamentaron, ya que la unidad del partido es el elemento primordial para que el tricolor aspire con certeza a la victoria.
La llegada de Guadalupe González Galván como delegado priista a tierras jaibas fue determinante para pavimentar el camino plagado de baches y topes entre la dirigencia del priismo local y el sector obrero.
A los pocos días de iniciar actividades como responsable del PRI estatal en Jaibolandia, el ex alcalde de Madero se sentó a platicar con su amigo Edmundo García Román y de inmediato obtuvo una serie de acuerdos para que los cetemistas aceleraran su trabajo a favor del proyecto de Paloma Guillén, con quien, habrá que puntualizarlo, nunca tuvieron un problema.
Al contrario: todavía se recuerda el fuerte y cálido abrazo que se dieron Mercedes del Carmen Guillén Vicente y Edmundo García Román el día en que la dama recibió su constancia de candidata del PRI a la diputación federal por el Octavo Distrito.
El paso decisivo se dio ayer: en la sede de la CTM se reunieron los dirigentes del priismo porteño con los representantes del sector obrero. El acuerdo de unidad y de jalar parejos se selló con la capacidad de negociación del experimentado delegado Guadalupe González Galván.
Sergio Villarreal Brictson y Mónica Villarreal Anaya, líderes priistas jaibos, escucharon con atención a Edmundo García Román, que estuvo acompañado de Dorely Meza Reyes y de Arturo Robles de León, así como de aproximadamente 70 líderes de distintas organizaciones sindicales afiliadas a la Federación de Trabajadores de Tamaulipas (FTT).
Se afirma que el comienzo del encuentro no fue sencillo. Los cetemistas expresaron sus quejas. Era necesario que las pusieran sobre la mesa. La dirigencia priista local entendió que la construcción de los triunfos electorales se traza por medio de la inclusión, la suma de grupos, sectores y organizaciones.
El mensaje de Sergio Villarreal y Mónica Villarreal fue preciso: la CTM es muy importante para el partido, es una estructura fundamental para la obtención de victorias en las urnas. El reconocimiento fue bien visto por Edmundo García Román, quien, se reitera, observa con buenos ojos el proyecto político de Paloma Guillén Vicente.
Así las cosas, el priismo porteño teje la unidad interna, la que no estuvo en duda en este caso, pero que sí era más que necesaria la reunión que disolviera malos entendidos. Ahora, con la ayuda de Guadalupe González Galván, el acuerdo con los cetemistas quedó sellado.
EL PES PRETENDE EL CAMBIO
María Luisa Cordova Martínez, candidata del Partido Encuentro Social (PES) a la diputación federal por el Distrito Ocho, afirmó que los ciudadanos están cansados de las promesas de los partidos políticos.
En rueda de prensa ofrecida ayer, la aspirante expresó que todos los candidatos prometen mejor salud, más educación y hasta seguridad efectiva. Sin embargo, nadie cumple al final.
‘Ya basta, ya no creemos en sueños, ya no queremos promesas, queremos realidades’, dijo ‘Malú’, como es mejor conocida esta mujer profesionista, quien tuvo que pedir un permiso laboral en la empresa en que labora para realizar campaña solo durante 3 semanas.
‘Cada uno de nosotros es un poder y si juntamos de voto en voto, el gobierno va a saber quién tiene el poder, si nos unimos vamos a lograr que los cambios se hagan’, aseguró la candidata del PES a la diputación federal por Tampico.
Ya veremos el 7 de junio qué tantos sufragios atrae la aspirante y el partido conformado por estructuras religiosas.




